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Noticias

Mensaje de la CEM

27 de enero de 2020

En la sección de Música hemos subido un CD con cantos para la SEJUVE: Semana de Juventud en Guadalajara, Jal.

Los Obispos presentan algunos criterios morales para iluminar el debate nacional en curso sobre la reforma de la industria petrolera.

México, D.F.
“El Petróleo para una vida digna de México” es el titulo del Mensaje publicado ayer 24 julio 2008, por los Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social sobre la reforma de la industria petrolera que se est´s llevando a cabo en el país, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

Uno de los temas que más preocupa en este momento difícil y delicado del país es el de la industria petrolera por lo que significa para el presente y futuro de la patria. Por ello, los Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social atentos a las reflexiones y a las reacciones que se han suscitado en el país la propuesta de reforma de la industria petrolera ofrecen a través de este Mensaje algunos criterios de la Doctrina Social de la Iglesia para iluminar el diálogo reflexivo y serio que México requiere.

En cuanto a las diversas propuestas presentadas, los Obispos recuerdan que deben ser valoradas en base a unos criterios que brotan de la dignidad de la persona humana.

En primer lugar “deben valorarse de acuerdo al principio de solidaridad, inspirándose en él y expresándolo de manera concreta” principio que consiste en “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”. La solidaridad efectivamente llevará a establecer leyes y reglas “que permitan que las relaciones de las personas y de los pueblos no estén regidas por el afán del lucro y por la sed de poder”.

En segundo lugar el bien común que “no es la suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social, sino ‘el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección’”.

El tercer principio orientador que proponen es el destino universal de los bienes pues constatan continuamente que la “concentración de poder y de riquezas en manos de pocos, produce la exclusión, aumentando las desigualdades que mantienen en la pobreza a una multitud de personas”. Sin embargo, según recuerdan “Dios creo todo para todos”, por ello este principio “exige que se vele con particular solicitud por los pobres, por los marginados, por las personas a quienes sus condiciones de vida les impiden un crecimiento adecuado y por las futuras generaciones”.

Además los Obispos recuerdan que toda propuesta debe presentar un Proyecto nacional de largo plazo y soberanía. En este sentido “la reforma de Pemex, no puede ser vista sólo como una reforma aislada, sino como la reforma de un elemento importante en el conjunto de un proyecto al servicio de la nación”.

Y, por último, piden transparencia pues “es alarmante el nivel de la corrupción en las economías, que involucra tanto al sector público como al sector privado, a lo que se suma una notable falta de transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía”.

En cuanto al debate los Obispos piden a todos los actores involucrados que contribuyan a crear “espacios de diálogo que permitan una argumentación serena, respeto mutuo en las diferencias de opiniones, búsqueda sincera de la verdad, apertura para que todos tengan seguridad de que pueden expresarse con libertad”, único camino para superar la confrontación y la violencia. Recuerdan también que es imprescindible la participación de todos , según los distintos cauces que se han abierto. Así mismo es importante durante el tiempo que dure el dialogo evitar los ataques personales e institucionales y la violencia verbal que daña la paz social.

“Esperamos que los criterios iluminadores que ofrecemos en esta coyuntura de la vida nacional contribuyan al esfuerzo que en distintos ámbitos y sectores se hacen por alcanzar el país que queremos para todos y, así, pongamos los cimientos sólidos de un país justo y fraterno”, concluyen los Obispos

Fuente/Autor: Conferencia Episcola de México

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