La juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo.

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Rincón Vocacional

Llamada – Vocación

27 de enero de 2020

UN HOMBRE PERDIDO

Un hombre se perdió en el desierto. Y más tarde, refiriendo su experiencia a sus amigos, les contó cómo, absolutamente desesperado, se había puesto de rodillas y había implorado la ayuda de Dios.

«¿Y respondió Dios a tu plegaria?», le preguntaron.

«¡Oh, no! Antes de que pudiera hacerlo, apareció un explorador y me indicó el camino».

CUANDO LE DA LA GANA

Los futuros padres no pueden ocultar su nerviosismo en la sala de espera del hospital. De pronto, aparece una enfermera y se dirige a uno de ellos: «¡Felicidades, ha tenido usted un niño!»

Entonces, otro deja caer al suelo la revista que estaba leyendo, se pone en pie de un salto y exclama: ¿.Qué dice usted? ¡Yo llegué dos horas antes que él!»

CONSIDÉRATE DIGNO

En cierta ocasión, se hallaban reunidos en Escete algunos de los ancianos, entre ellos el Abad Juan el Enano.

Mientras estaban cenando, un ancianísimo sacerdote se levantó e intentó servirles. Pero nadie, a excepción de Juan el Enano, quiso aceptar de él ni siquiera un vaso de agua.

A los otros les extrañó bastante la actitud de Juan, y más tarde le dijeron: «¿Cómo es que te has considerado digno de aceptar ser servido por ese santo varón?»

Y él respondió: «Bueno, veréis, cuando yo ofrezco a la gente un trago de agua, me siento dichoso si aceptan. ¿Acaso me consideráis capaz de entristecer a ese anciano privándole del gozo de darme algo?»

CORAZÓN ZAPADOR

Un anciano peregrino recorría su camino hacia las montañas del Himalaya en lo más crudo del invierno. De pronto, se puso a llover.

Un posadero le preguntó: «¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre?».

Y el anciano respondió alegremente: «Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle».

A QUIEN LE DA LA GANA

El Maestro tenía cientos de discípulos. La mayoría de ellos eran sumamente cuidadosos y nunca omitían una sola oración. Algunos incluso se consideraban tan vir¬tuosos que estaban seguros de que pronto el Maestro les transmitiría el Nombre de Dios.

Pero el día de su muerte, a fin de que el Nombre de Dios no se perdiera en su Comunidad, el Maestro hizo buscar al discípulo borracho, y en el más íntimo de los secretos le comunicó el Nombre de Dios.

¡Podéis imaginaros el escándalo que causó entre los otros discípulos! Uno de ellos, el que más años llevaba al lado del Maestro, y también el que más se había sa¬crificado por él, protestó y le recriminó que hubiera obrado de tal manera. A lo cual el Maestro respondió que todos sus discípulos, por virtuosos que fueran, te¬nían muchos defectos que superar: orgullo, ambición, ignorancia, etc… mientras que el que él había escogido solo tenía uno: era un borracho.

Y a partir de entonces el borracho fue aún más bo¬rracho. Pero su ebriedad era muy distinta…

NADIE HA DICHO QUE SEA FÁCIL

Varios discípulos dejaron al Maestro para irse con otro instructor espiritual que enseñaba técnicas sumamente apetitosas para el desarrollo interior. Los que perma¬necieron a su lado no entendían del todo la deserción de sus compañeros y le preguntaron qué había pasado. El les contestó:

—Acaso el hombre bienintencionado reparta golosinas entre sus semejantes, pero el buen médico solo da me¬dicinas curativas, sin importarle que los enfermos las encuentren dulces o amargas.

Fuente/Autor: Reflejos de Luz

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