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Hepatitis C, otro flagelo de los jóvenes

27 de enero de 2020

Especialistas alertan que quienes se tatúan o perforan la piel con poca higiene y quienes se inyectan droga son, en la actualidad, los más expuestos a la hepatitis C, enfermedad que es un problema de salud pública en México.

La hepatitis C se ha convertido en un problema de salud pública en México, que tiende a crecer. En sus primeras etapas no hay síntomas y cuando éstos se comienzan a presentar es porque el hígado ya tiene un daño considerable.
Quienes la padecen son personas que se realizaron transfusiones de sangre antes de 1992 y usuarios de material infectado.

Sin embargo, especialistas alertaron que la población más vulnerable en la actualidad es el sector de los jóvenes, quienes se hacen tatuajes y perforaciones en lugares poco salubres y los usuarios de drogas inyectables.

La hepatitis C es un virus que ataca al hígado, pero a diferencia de la hepatitis A y B para ésta no hay vacuna.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, esta enfermedad afecta a más de 170 millones de personas en el mundo y entre 1.5 y 2 millones de mexicanos, de los cuales sólo el 15% lo sabe actualmente.

Esto se debe, explicó Marco Antonio Olivera, coordinador del Programa de Trasplantes del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán” (INNSZ), a que hasta por 20 años la infección puede ser inadvertida, los síntomas comienzan cuando el hígado está dañado.

Ya no es incurable

Francisco Sánchez, especialista de este mismo instituto dependiente de la Secretaría de Salud, aseguró que el avance de la medicina permite hoy decir que el tener hepatitis C no significa una “carta de muerte” porque hay tratamientos que pueden controlar e incluso hasta curar al paciente.

En este sentido, comentó que la persona que tiene hepatitis C tiene entre 15% y 30% de posibilidades de depurar de manera natural este virus y otro 85% de desarrollar algún tipo de lesión en el hígado, pero aun así teniendo un daño, con los tratamientos se puede detener el progreso de la enfermedad.

“Esta enfermedad ya no es incurable, progresiva y mortal como era hace unos años”, expuso.

Cuándo es necesario un trasplante de hígado

Desde su experiencia, Marco Antonio Olivera precisó que en personas con etapas avanzadas la única solución es el trasplante de hígado, aunque en nuestro país la cultura de la donación es baja. De 400 pacientes inscritos en la lista de espera, sólo 100 logran obtener la donación de un hígado.

Dijo que de cada 10 trasplantes de hígado que se realizan en el país, cuatro tienen como causa principal una infección por hepatitis C, enfermedad que es la primera causa de cirrosis hepática en México.

Procedimiento costoso

Ambos especialistas indicaron que cada procedimiento de trasplante de hígado llega a costar entre 120 mil y 150 mil dólares, lo que representa un costo diez veces superior a un tratamiento farmacológico.

A pesar de esto, señalaron, en las situaciones graves sólo un trasplante garantiza que el paciente puede llegar a tener una vida casi normal.

Incluso, recordaron que desde finales del siglo pasado el alcoholismo dejó de ser la principal causa de cirrosis en el país, al ser superada por la hepatitis C, que actualmente representa entre 35% y 40% de los casos de pacientes que requieren trasplante de hígado.

Otras causas de contagio

Otros de los sectores poblacionales que pueden ser propensos a adquirir este virus son los que realizan prácticas de riesgo sexuales, los que están bajo tratamiento de la acupuntura y los hemodiálicos.

Los especialistas recomendaron a las personas que sepan que tienen factores de riesgo para adquirir la hepatitis C, a realizarse una prueba de sangre para saber si tienen este virus.

Asimismo, para aquellos que ya lo tienen no deben donar sangre ni compartir tijeras de uso personal.

También dieron a conocer que el Instituto Nacional de Nutrición está realizando un estudio en 120 pacientes con el virus de la hepatitis C, considerado el más grande y que buscará que respondan más rápidamente a los tratamientos farmacológicos y evite que estos pacientes lleguen a una cirrosis hepática, un cáncer de hígado o a ser candidatos a un trasplante.

Fuente/Autor: RUTH RODRÍGUEZ/El Universal

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