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Caso Posadas Ocampo

27 de enero de 2020

Falta voluntad política para esclarecer el magnicidio

Este próximo miércoles 24 de mayo se cumplirán trece años del asesinato del entonces Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, quien fue cobardemente acribillado en el Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo, de Guadalajara, a plena luz del día.
Y se cumplen, además, trece años de una lucha incansable, ininterrumpida, para que se aclare quién y por qué mató al purpurado, un hombre sencillo, íntegro, y que gozaba de la simpatía de los miembros del Episcopado Mexicano y los obispos de América Latina.
Dos de los hombres –que representan a multitudes– que no han cesado en esa exigencia de justicia son el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo de Guadalajara, y el Diputado Federal, Fernando Guzmán Pérez Peláez, quienes coinciden en señalar que existen las evidencias suficientes para llegar al esclarecimiento total del magnicidio, pero que hace falta voluntad política para hacerlo, porque se trata de un crimen de Estado.

Crimen de Estado

Para el purpurado tapatío, esa es la dificultad principal para llegar al fondo de la verdad: «Está totalmente demostrado que se trató de un crimen de Estado; existen los argumentos suficientes para comprobarlo. Uno de ellos es que el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo se oponía totalmente a los narcopolíticos». En tanto que el Diputado Federal Fernando Guzmán Pérez Peláez, avala esta versión y asegura que el proceso ha sido muy difícil: «Porque cuando es un crimen de Estado se tapan todas las evidencias y se desvían las investigaciones, y eso es lo que ha sucedido en este caso. Desde un principio se manipularon las declaraciones, se extraviaron evidencias, como la cruz pectoral del Cardenal Posadas; se alteró la escena del crimen, fueron sustraídas fojas del expediente y se han inventado versiones falsas, etcétera».

Un ejemplo de las más grandes omisiones en el Caso Posadas tiene que ver con el primer detenido por el asesinato, Jesús Alberto Bayardo, alias «El Gori», con cuyo testimonio se construyó toda esa hipótesis de la confusión, y quien, tras trece años, no ha sido puesto a disposición del juez.

Después de todo este tiempo, el Tribunal Superior de Jalisco anuló la sentencia que se había dictado en contra de trece o catorce supuestos autores materiales o intelectuales del crimen, y ordenó reponer todo el procedimiento, rehacerlo, desahogar pruebas que indebidamente no se practicaron, realizar cateos, reconstrucciones de hechos, porque existieron serias violaciones a los procedimientos.

Justicia sin fronteras

El Caso Posadas ha rebasado las fronteras: La Procuraduría General de Justicia mexicana pidió la colaboración del Departamento de Justicia de Estados Unidos, para obtener el testimonio de tres personas, encarceladas en distintas cárceles de ese país. El 6 de abril, el Diputado Fernando Guzmán y el abogado del Caso Posadas, Lic. José Antonio Ortega, se presentaron ante la Cámara de Representantes de EE.UU., donde desglosaron los pormenores del caso. A la petición de la PGJ se sumó la voz del Cardenal de Washington, Mons. Theodore McCarrick, quien ante la misma Cámara de Representantes dijo, a nombre de los obispos de su país, que el era un: «Simulacro de justicia».

«Al dar lectura a los tres discursos que pronunciara ante el Congreso de Estados Unidos, se obtienen los elementos fundamentales del caso: Cómo fue, cómo sucedió y se disipan, además, las dudas de quienes se inclinan por la confusión; ahí está muy claro, y se trata de los miembros del Congreso de Estados Unidos, que no acepta cosas infundadas, sino sustentadas, por lo que hasta la fecha se sabe», señaló el Cardenal Juan Sandoval.

«Existen tres pruebas muy importantes en Estados Unidos, que interesan a la Procuraduría y a nosotros», resaltó Fernando Guzmán: «Tres personas que cuentan con información importante sobre el asesinato del Cardenal Posadas Ocampo, de los que podemos obtener su declaración; una de ellas es un gatillero de los hermanos Arellano Félix, ‘El Kitty Páez’, que está preso en un reclusorio de San Diego, California, porque en su declaración hizo referencia al crimen del 24 de mayo en el Aeropuerto de Guadalajara, acerca de cómo sucedieron los hechos.

Otra, es el primer detenido, Jesús Alberto Bayardo Robles, alias ‘El Gori’, de quien pretendemos su retorno a México, a fin de que declare ante el juez o, al menos, nos sea proporcionada su declaración de aquel país, pero con valor ante el juez de la causa.

La tercera es el narcotraficante y jefe del ‘Cartel del Golfo’, Juan García Ábrego, porque en el expediente de las investigaciones, hay declaraciones que apuntan a que este señor cuenta con información importante sobre el magnicidio, y de la vinculación de carteles de la droga con políticos de nuestro País».

Beneficio para México

En el sentir de muchos mexicanos priva el desánimo y no falta quien piensa que el crimen del jerarca católico jamás será esclarecido; sin embargo, Pérez Peláez dice que de llegar a averiguarse quién asesinó al Cardenal Posadas sería benéfico para México: «Porque al reencontrarnos con la verdad de este caso, habrá una esperanza para las personas de este País en cuanto a hambre de justicia se refiere. Si un ciudadano es víctima de un crimen, de un delito, tiene esperanza de que la justicia le responda. Y es que si en un crimen de esta naturaleza no pasa nada, ¿qué puede esperar Juan Pueblo cuando sea víctima de la delincuencia?

El Diputado Federal exhorta a los católicos de México a orar por la justicia, y por la justicia concretamente en este caso: «Los creyentes tenemos la convicción de la fuerza de la oración, y yo invito a que en las intenciones de la oración personal y familiar, se pida porque esta causa llegue a buen puerto… La oración nos ayudará mucho, porque la Providencia puede obtener que se abran puertas que humanamente no es posible abrir; en pocas palabras, que se llegue a la verdad», concluyó Pérez Peláez.

Fuente/Autor: • Arnold Omar Jiménez Ramírez/Semanario

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