La primera palabra de la vocación es gratitud.

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27 de enero de 2020

“Se es más feliz en dar que en recibir”

EL VERDADERO CAMINO…
El montañero había madrugado mucho con intención de coronar una cumbre, particularmente escarpada, antes de que el sol estuviera muy alto. Llevaba ya horas de esfuerzos en su solitaria ascensión y el cuerpo empezaba a acusar el cansancio. En sus botas había polvo de muchos paisajes y en su corazón poso de muchas melodías. Inesperadamente, el camino que seguía se bifurcó en dos. Se detuvo dubitativo por temor a equivocarse.

A los pocos minutos divisó a alguien que caminaba en dirección contraria.

-Oye -le preguntó tras saludarle- ¿me puedes indicar cuál es el verdadero camino que conduce a la cumbre?

-El verdadero camino -respondió el otro sin detenerse- es el que no conduce a ninguna parte. Sólo así seguirás siempre buscando.

Nunca se puede uno instalar en lo ya descubierto. Para no dejar de ser caminante hay que seguir siempre buscando.

Al leer este pequeño cuento, buscando “El Verdadero Camino”, seguro que no te ha dejado indiferente, porque algo estas sintiendo en tu interior. Por ello, si estás titubeando o si te encuentras ante una bifurcación en tu vida porque te sientes llamada por el Señor, si intuyes que Alguien te está “alterando la vida” porque te la está pidiendo, si se te presenta la posibilidad de optar por la vida religiosa… no te detengas ante el temor o el miedo a equivocarte, busca y encuentra el verdadero camino para tu vida.

Ten la valentía de interrogarte sobre lo que te puede hacer feliz y ¡atrévete a tomar una decisión!. Elegir un camino, una opción, es apostar, jugártela y dar respuesta a uno de los interrogantes de la vida, con todas las consecuencias de aquello que amas y que quieres vivir.

“Se es más feliz en dar que en recibir” (Hch 20, 35). Al plantearte la vocación en la vida religiosa, es normal que se tengan dudas, pero es ahí donde has de actuar y tener la valentía de pronunciar el Sí al Señor, SÍ a la vida religiosa. También puede ocurrir que en la claridad falte el valor para dejarte conducir por el Señor o bien no se vea tan lúcido y se tiemble al encontrarte de frente tu realidad, pero es poco a poco, paso a paso que irá viéndose la luz, que irás encontrando respuestas en las diferentes manifestaciones que Jesús te va a mostrar.

Si quieres seguir a Jesús, tu vida ha de ser de entrega en su seguimiento, desde el servicio y el ofrecimiento de ti misma, porque seguir a Jesús es vocación de amor para vivir en el Amor, sólo el enamorado lo da todo… y si hay una pequeña chispa, haz que se encienda la llama, si hay una semilla deja que crezca y dé fruto; si el Señor ha entrado en tu vida despertando algo muy especial y totalmente inesperado, déjale sorprenderte cada día y entrégate a Él.

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