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Rincón Vocacional

¡Ay, Jonás!

27 de enero de 2020

“La palabra de Yahveh fue dirigida a Jonás… “Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí.” Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de Yahveh, y bajó a Joppe, donde encontró un barco que salía para Tarsis…”

Jonás había recibido la misión de ir a Nínive para anunciar la Palabra de Dios y decir a sus ciudadanos lo que era realmente importante para sus vidas. Pero el miedo se apoderó de él y cerrando los ojos y el corazón quiso huir lejos para aplacar la voz de Dios.

La actitud de Jonás no es algo nuevo que nos sorprenda, al contrario, ¡cuántas veces somos nosotros los que nos dejamos atrapar por el miedo! ¡cuántas veces dejamos de ser nosotros mismos por “el qué dirán”!.

Pero… la llamada de Dios hacia Jonás fue tan fuerte que no tuvo más remedio que aparcar sus temores y mostrar que sólo la gracia de Dios es la que hace feliz de verdad. Al leer el libro de Jonás, ciertamente, no me alejo de la vida misma de cada día, y tengo presente lo que Dios espera de mí aunque tenga momentos de ceguera. Cuando se está enamorado existe una fuerza interior que sobrepasa cualquier barrera o cualquier peligro, es por ello que cuando somos incapaces de ver, cuando no queremos hacerlo o simplemente, cuando cerramos la puerta de nuestro corazón por temor o turbación… el Señor entra en juego para decir que nos ama, eso es todo…, lo más simple y grande a la vez.

Nosotros, como Jonás, no tenemos más armas ante una respuesta de amor que las de responder con todo lo que somos; y no importa lo que hayamos hecho o pensado, nunca es tarde para darnos, nunca es tarde para decir Sí al Amor.

Dejémonos llevar por la llamada del Señor, no tengamos miedo y seamos valientes al coger nuestro morral para hacer vida esa llamada.

Fuente/Autor: Hna. Conchi García

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