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Ante la situación en los estados de Chiapas y Tabasco

27 de enero de 2020

Los Obispos de México, reunidos en la LXXXIV Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano, seguimos pendientes la situación que viven nuestros hermanos en los estados de Tabasco y Chiapas, donde la presencia de lluvias e inundaciones atípicas han provocado dolor, destrucción y muerte.

Con nuestra oración y la de los fieles de cada diócesis hemos acompañado el sufrimiento de nuestros hermanos, y a través de las Cáritas diocesanas, hemos estado atentos a sus necesidades, animando las expresiones de solidaridad desde nuestras iglesias particulares y colaborando, a través de Cáritas Mexicana, en la colecta nacional en apoyo de las zonas afectadas. Ante tragedias de esta magnitud, los mexicanos hemos aprendido a descubrir el paso de Dios viviendo la solidaridad y sembrando la esperanza.

Los católicos estamos llamados a ver en esta tragedia un signo de resurrección, un llamado a la unidad y a la solidaridad para que nuestros hermanos de las zonas afectadas puedan salir adelante y reconstruir su vida; una oportunidad de sentirnos y de actuar como hermanos, especialmente de los más necesitados, de los que sufren. Sólo con una actitud generosa que vaya más allá de los propios intereses particulares se podrá superar este desastre y sus graves consecuencias.

Esta situación de emergencia nos ofrece la oportunidad de unirnos y mostrar nuevamente al mundo el México solidario, capaz de superar sus divisiones políticas, rencores y enfrentamientos sociales, para buscar juntos las formas de colaborar en la reconstrucción de esta región del país que sufre y clama nuestra ayuda.

Cada uno de nosotros, desde su particular situación, ha de colaborar en este momento de emergencia, permanecer solidario en el periodo de reconstrucción, y colaborar para que tragedias como ésta no vuelvan a ocurrir. Las autoridades han de hacer los estudios pertinentes para determinar las causas del desastre, deslindar responsabilidades, y programar las soluciones técnicas, para prevenir que tragedias como esta no vuelvan a dañar a tanta gente. Los fenómenos de la naturaleza se pueden prever, para disminuir sus efectos dañinos. En particular, hay que poner especial atención al cuidado de la creación, evitando la tala inmoderada de árboles, que impide que la lluvia se filtre en la tierra y fluya sin deslaves ni inundaciones desproporcionadas. Dios puso un orden en la naturaleza, pero lo estamos destruyendo.

Los pastores de todas las diócesis de México reiteramos el llamado a una colecta nacional por nuestros hermanos de Chiapas y Tabasco. Sigamos haciendo presente nuestra solidaridad, además de unirnos en oración con nuestros hermanos afectados. La cuenta bancaria de la Federación de Cáritas Mexicana permanecerá abierta y disponible para que hoy y en los próximos meses, los mexicanos sigan haciendo llegar su ayuda a los afectados.

Por los Obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

Fuente/Autor: CEM

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