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Vida sin sentido

27 de enero de 2020

Triste situación. Rodolfo Domínguez Benítez es un indigente de origen mexicano que vive en las calles del Centro de San Diego.

SAN DIEGO

Primera parte.
Mientras se construyen edificios multimillonarios en el centro de San Diego miles de indigentes duermen en las calles

En las calles del condado de San Diego existen siete mil 300 indigentes durmiendo en las calles careciendo de comida, ropa y los servicios básicos para subsistir.

Mientras los proyectos millonarios de desarrollo económico siguen incrementando en el centro de San Diego, un elevado número de personas sin hogar vive alrededor de estos edificios de lujo.

Tal es el caso de Rodolfo Domínguez Benítez de 49 años, que lleva cuatro años durmiendo afuera de comercios en el centro de San Diego.

“No tengo dinero para rentar un cuarto o apartamento, estoy enfermo, no puedo trabajar, con lo que me da el seguro social no me alcanza y por eso vivo en la calle”, dijo Domínguez.

La rutina de Rodolfo es como la de unas 750 personas que viven en las calles del Centro de la ciudad de San Diego; buscando un lugar donde no molestar o ser removidos por la policía y durante el día van a refugios o centros de ayuda para comer y asearse.

“Los días son iguales, lo difícil es cuando llueve pero en general tratamos de vivir en paz cuidándonos entre nosotros mismos como si fuéramos una familia”, narró el indigente.

Ayudado por un bastón nos muestra su ruta diaria de vida: de la calle 16, donde duerme en una bodega, sale por las mañanas rumbo al Este del centro de San Diego en donde se encuentran proyectos de vivienda y turísticos de lujo y el majestuoso y costoso Parque Petco, casa de los Padres de San Diego.

Mientras caminamos por las calles, que dice “son su casa”, un joven con desesperación nos pide droga.

De manera amable le dice no tener, luego una mujer en la banqueta pide dinero y se molesta al no obtener nada.

“Muchos ya perdieron la mente por droga y alcohol, si te ven en la calle creen que tienes drogas, si te ven arreglado te hostigan por dinero pero hay que saberlos tratar”, afirmó sonriente.

SUFREN EN SOLEDAD

Entre vagabundos pacíficos y agresivos Rodolfo vive sus días. Muchos son amigos y otros sólo conocidos, pero cada quien busca su propio espacio para sobrevivir.

“Tenemos zonas para dormir donde la policía no nos quita, pero a veces hay gente que se molesta que estemos ahí y por eso nos corren”, aseguró.

Rodolfo, duerme con un par de cobijas, tenía un carrito con pertenecías pero la policía se lo quitó, ahora sus pocas cosas las deja entre los arbustos afuera de la bodega donde cada noche regresa a dormir.

“Temprano en la mañana nos movemos pues los dueños del comercio se molestan, y vamos al albergue Nail a bañarnos, ahí hay lavandería, regalan ropa y podemos recibir cartas, ahí nadie nos molesta”, agregó.

Rodolfo cuenta que hay vagabundos de diversas nacionalidades, incluso quienes cruzan la frontera se dirigen a esa zona y con la esperanza de encontrar trabajo pasan los días de refugio en refugio.

El indigente cuenta que el desayuno lo sirven en una iglesia de la calle 16, el almuerzo en el albergue San Vincent de Paul en la Imperial y la cena en otros lugares.

“Vamos de un lado a otro, sin molestar a nadie, no robamos, ni asaltamos, lo que pasa es que no tenemos donde vivir y por eso estamos en la calle”, aseguró.

Rodolfo toma medicinas y va al dispensario psiquiátrico Areta Crowell donde lo atienden.

También acude a la clínica San Vincent, donde no le cobran y le dan medicamento para los nervios y ulceras.

El indigente, cuenta que en la calle vive todo tipo de personas y son pocos los lugares donde hay camas disponibles, pues las mujeres, familias con niños e incapacitados tienen preferencia.

“He estado en la lista de espera en varios albergues, dan entrada conforme se abran espacios, pero están saturados, dicen que ayudan a los pobres, pero yo no recibo casi nada”, confesó.

Rodolfo narró que la mayoría de los vagabundos son pacíficos pero los que padecen enfermedades mentales hacen disturbios y problemas, además los rondan traficantes de droga.

“La policía no nos hace nada a menos que alguien sea un problema, haga ruido o cometa delitos, entonces se lo llevan a la cárcel o al centro psiquiátrico”, señaló.

Comentó que la mayoría de los indigentes aunque vayan a centros de rehabilitación o pagar condenas en prisión regresan a las calles pues no tienen a donde ir.

“Yo quiero encontrar un cuartito que pueda pagar, ojala el gobierno me ayude para encontrar un lugar donde vivir”, puntualizó, el indigente, cuya familia no sabe de él desde hace 15 años.

Fuente/Autor: América Barceló /Diario San Diego

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