“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

Beato Scalabrini
La idea nacional influye en la conservación o no de la fe
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CENTENARIO SCALABRINIANO
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Scalabrini

Si el emigrado conserva las tradiciones permanecerá católico

27 de enero de 2020

De los Escritos y Discursos de Juan Bautista Scalabrini

Si él conserva las tradiciones patrias, permanecerá católico; si las pierde se volverá irremediablemente protestante, en los países protestantes, masón o indiferente en los países católicos, mucho más porque desafortunadamente no faltarán incentivos, aun por parte de compatriotas descarriados, para empujarlo a la apostasía.

Pero la tradición es el máximo obstáculo para esta apostasía. El pueblo, que no piensa, y por lo tanto está sujeto a menor variedad de sentimientos, es más tenaz en las tradiciones que la persona culta, pero viceversa, cuando en él se debilitan estos tradicionales sentimientos, esta memoria perenne del lugar natal, que se compendia en la casa paterna, en la Iglesia, en las sagradas funciones, en el párroco, él se transforma radicalmente y se asimila al nuevo ambiente, o bien pierde todo principio y se convierte en un aislado, un hombre encerrado en sí mismo, totalmente entregado a las cosas materiales, sin ideales y sin principios sobrenaturales

“El hombre no puede vivir abandonado y aislado”

Es cierto que un obrero que pierde las tradiciones nacionales, pierde en gran parte la razón de ser de su fe, y que viceversa, cuando mantiene intacta la fe conserva también intactas las tradiciones nacionales.

Los millones de católicos italianos, españoles, alemanes, etc. que se han perdido en el maremagno del protestantismo o del indiferentismo de América del Norte, se han perdido porque desde que desembarcaron en aquella tierra lejana y extranjera se vieron abandonados y aislados.

Ahora bien, el hombre no puede vivir por largo tiempo abandonado y aislado. El hombre es un ser esencialmente social. Puede resistir un poco al aislamiento, pero cuando en tierra extranjera no lo invade la nostalgia, termina con adaptarse al ambiente, y cuando, como la mayoría de nuestros emigrados, es ignorante, con las nuevas costumbres nacionales, adquiere también las costumbres religiosas de la nueva patria, apostatando de los dos grandes sentimientos del corazón humano: el nacional y el religioso.

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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