Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
Jesús, poniendo en él los ojos, le amó
01/27/2020
VOCACIÓN , NO; VOCACIÓN SI
01/27/2020

Rincón Vocacional

SEGUIMOS A JESÚS

27 de enero de 2020

A.- Se escucha la canción J.C. completa

B.- (Con música suave de fondo) se lee la frase de la canción y la reflexión, intercambiando el texto bíblico donde se indica

C.- Cuando en lugar de texto bíblico está la canción “Nunca te hablaré”, se escucha completa

D.- Al final de nuevo se repetirá la canción J.C.

E.- Se puede dejar el tiempo de reflexión que se deseé, con comentarios personales, etc.

-MECANO-

(“J.C.”)

Pasabas por allí, no sé bien,

que vibró dentro de mí

y sin pensar me fui detrás de ti.

La luna en tu melena me ayudó

a seguir tus pasos por la acera,

pero al doblar la esquina del bazar

no sé como te perdí.

En plena confusión escuché

dentro de mí corazón

como una voz marcando la señal

iba diciendo…

ESTRIBILLO:

Tú,

tú y yo,

tú y yo,

tú y yo.

Como un radar en el mar

que el barco a puerto quiere anclar,

aquella voz subía de intención

o bajaba sí iba, o iba un poco mejor.

En miles de movidas me metí

por seguir detrás de ti,

pero al final encontré el lugar

y en medio de la luz estabas esperando…

ESTRIBILLO

Colgado de dos palos

y amarrado por los pies y por las manos,

me pregunté quién lo pudo hacer.

Trepé por la madera

y aparté de tu cara la melena,

y TE BESÉ,

tres palabras rotas se escaparon de tus labios.

ESTRIBILLO

-“No sé bien. que vibró dentro de mí y sin pensar me fui detrás de ti . . . “

Todos los aquí presentes, seguramente, hemos sentido la llamada de Jesús, y dentro de nuestra limitación, con nuestra inseguridad le hemos seguido, le hemos intentado seguir, al igual que en un tiempo ya un poco lejano, hicieron los apóstoles, recordémoslo ahora:

Vocación de los cuatro primeros discípulos.

Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres,” al instante dejando las redes, le siguieron.
Caminando un poco más adelante. Vio a Santiago, el de Zebedeo y a su hermano Juan: estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

– Hoy también nos llama Jesús, nos pide una respuesta, nos pide que le echemos una mano, y afortunadamente le hemos dicho que sí.

Hemos dicho, un sí a Cristo, unos de una forma y otros de otra, ninguna es mejor que otra, cada una tiene sus dificultades, sus :alegrías y sus penas, cada camino tiene sus baches, pero a pesar de ello seguimos poco a poco a Jesús.

Pero, pensemos un momento, ¿seguimos a Jesús de Nazaret? o más bien ¿seguimos a nuestra imagen de Jesús de Nazaret?.

“La luna en tu melena me ayudó a seguir tus pasos.. “

Qué difícil es a veces seguir a Jesús, cuantas veces nos pide morir a nuestro orgullo, a nuestra vanidad, a nuestra soberbia, a nuestra…, y no estamos dispuestos a hacerlo, quizá preferimos a nuestro Jesús de Nazaret.

Pero, no nos desanimemos, no estamos solos en la empresa, Jesús siempre está muy cerca para ayudarnos, la luna ilumina su melena para poder verlo bien.

Escuchemos lo que Él nos dice:

Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver.
«En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará.
Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.
También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada.
En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre . Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.
Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y
me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre esta conmigo.
“Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mi. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo! yo he vencido al mundo »

“Pedid y recibiréis”, “¡Animo! yo he vencido al mundo”, como vemos no estamos solos, pero que gran verdad es que muchas veces nos creemos autosuficientes, nos creemos con fuerza suficiente para realizar esta gran empresa a la que Jesús nos ha llamado y claro… llega la caída.

Pedid, nos dice Jesús, hagámosle caso, no seamos tan autosuficientes, no confiemos tanto en nosotros mismos, dejemos que la gracia de Dios actúe en nosotros.

Pensemos un momento en todas esas veces que nos sentimos desbordados por la labor que Jesús nos encomienda y pensemos si realmente hemos pedido su ayuda o simplemente nos hemos quedado observando nuestras limitaciones.

-“En plena confusión escuché dentro de mi corazón: tu,. tu y yo”

No, a pesar de todo, a de las veces que fallamos, Jesús no nos abandona, Jesús permanece a nuestro lado, muy cerca de nosotros, en nuestro corazón, y nos ofrece su ayuda, su mano amiga sólo tenemos que pararnos y escuchar en nuestro interior.

Sí, Jesús es nuestro amigo, nuestro gran amigo, es el amigo que nunca nos abandona, siempre estará a nuestro lado, siempre estaremos “tu y yo”, a pesar de los baches del camino, de nuestras infidelidades.

Siempre tendremos un hombro en el que apoyarnos, el hombro de Jesús, para llorar
sobre él, Él es nuestro amigo.

¿Qué nos dirá nuestro amigo Jesús? Escuchemos la canción siguiente, y seguro qué Él nos dice lo que dice esta canción:

Yo nunca te fallaré
Hace tiempo que no eres como ayer,
querido amigo,
en tus ojos se delata un dolor
por algún motivo.
Te conozco hace tiempo y
no entiendo este momento.
Coge mi mano
que es lo único que tengo.

ESTRIBILLO:

Sabes que yo nunca te fallaré,

mi corazón no te abandonará.

Cuando nadie tengas a tú lado

yo estaré allí por ti.

Sí caminas entre sombras y dolor,

no llores amigo,

que mañanas estoy seguro,

que tendrás un nuevo destino.

No te quejes de la suerte,

que como la tierra gira

y todos tenemos baches en la vida.

ESTRIBILLO

Con lágrimas de cocodrilo

puedes empapar mi hombro,

que los hombres no son hombres

si no saben llorar.

ESTRIBILLO

(El Norte)

-“Al doblar la esquina del bazar te perdí”

¡Cuántas veces hemos perdido a Jesús! ¡Cuántas veces le hemos dicho que sí pero a la hora de la verdad le hemos dado la espalda!

Sí, muchas veces preferimos quedarnos en el bazar, en ese bazar de nuestra vida, en esa bazar contemplando nuestros ídolos, mis ídolos personales, que nos exigen mucho menos que Jesús.

Escuchemos lo que nos dice Jesús:

Exigencias de la vocación apostólica.

Mientras iban caminando, uno le dijo: “Te seguiré adondequiera que vayas.” Jesús le dijo: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.”
A otro dijo: “Sígueme.” Él respondió: “Déjame ir primero a enterrar a mi padre.” Le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos: tu vete a anunciar el Reino de Dios.”
También otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa ” Le dijo Jesús: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.”

Como hemos escuchado, Jesús no nos puede ofrecer seguridades, no tiene ni casa, y cuantas son las veces que nosotros nos aferramos a nuestra comodidad, a nuestro bienestar, a esta nuestra sociedad consumista, a …, y lo más triste es que no nos atrevemos ni a confesarlo, siempre encontramos alguna justificación, al igual que el apóstol: “Déjame ir primero a enterrar a mi padre”.

Meditemos en un momento de silencio cuántas veces hemos mirado para atrás, cuantas veces nos hemos quedado en el bazar contemplando nuestros ídolos, y pensemos sí estas razones son tan importantes como para abandonar a Jesús.

-“En miles de movidas me metí por seguir detrás de ti”

Realmente, la labor que Jesús nos encomienda es grande, nos exige mucho trabajo, trabajo duro, e incluso, a veces, no tenemos ni recompensa, incluso habrá muchas personas que no reconozcan nuestro esfuerzo, y claro nos desanimamos, pero no olvidemos nunca que Jesús sí reconoce nuestro esfuerzo, y nunca nos olvida.

Escuchemos atentamente lo que nos dice:

Después de esto, designó el Señor a otros sesenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo:
“La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: Paz a esta casa. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario.

¡Cuánta mies! Muchas veces las gavillas se nos amontonan y no podemos con ellas, pero a pesar de todo hay que seguir adelante.

Pero no pensemos que Jesús nos exige grandes empresas, no, es mucho más fácil, mucho más sencillo, a lo mejor no nos pide que entreguemos nuestra vida, sólo nos pide que amemos, que amemos a todos, y esto no es tan fácil. No nos pide que realicemos cosas extraordinarias, nos pide, te pide que ames al que tienes al lado, que te muestres simpático con él, que ofrezcas una sonrisa a esa persona que te cae tan mal.

Pensemos las veces que buscamos llevar la Palabra de Dios a personas que no están a nuestro lado, y no ofrecemos ni una simple sonrisa al prójimo que tenemos al lado.

-“Y te besé…”

¡Cuánto amor nos ha tenido Jesús! Tanto, que dio su vida por nosotros. ¡La vida!, se dice pronto, pero que duro tuvo que ser.

Ante tanto amor, ¿qué hacemos nosotros?, ¿correspondemos a su amor con un
beso? o ¿le damos la espalda?

(silencio)

¡Ojalá! no tengamos nunca miedo de besar a Jesús, besarle incluso cuando este en la cruz. Con la cara ensangrentada, y todos los demás piensen que no merece la pena.

Para finalizar escuchemos por última vez la canción de Mecano y no olvidemos nunca el amor que nos ha tenido Jesús y sobre todo no nos dé nunca vergüenza besarle, besarle delante de toda la gente, creyente o no, y no olvidemos, que ese beso no significa nada si no besamos al hermano que tenernos al lado, aunque su cara este ensangrentada. sucia o llena de arrugas..

Fuente/Autor: Reflejos de luz

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