“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

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Otro matrimonio camino de los altares… «de la mano» de su hijo»

27 de enero de 2020

El padre Piero Gheddo, fundador de «AsiaNews»

MILÁN/TRONZANO.

Faltan unos días para que la localidad piamontesa de Tronzano (provincia de Vercelli) vea la apertura del proceso diocesano para la beatificación de los esposos Rosetta Franzi (1902-1934) y Giovanni Gheddo (1900-1942), cuya causa impulsó –sin pretenderlo inicialmente– uno de sus hijos, el conocido sacerdote misionero Piero Gheddo.

Será el arzobispo de Vercelli, monseñor Enrico Masseroni, quien, en el curso del acto del próximo 18 de febrero en la iglesia parroquial local, instituya el Tribunal informativo para el examen de los testigos y de los documentos relativos a los siervos de Dios. El matrimonio, de «Acción Católica», sigue gozando de fama de santidad.

«Se habla mucho de crisis del matrimonio, de crisis de las familias, de crisis de los jóvenes en nuestras sociedades opulentas (…). Este es un ejemplo, un caso concreto y reciente, de cómo dos esposos, en una vida del todo normal, intentaron vivir el Evangelio en el matrimonio y la familia, siendo aún recordados como ejemplares, y a cuya intercesión se recurre 60 y 70 años después de su muerte», reconoce el padre Gheddo en un mensaje enviado a Zenit.

El sacerdote italiano (nació en 1929), del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME), es uno de los misioneros más conocidos en todo el mundo. Es el fundador de «AsiaNews», entre las publicaciones misioneras más influyentes, como «Mondo e Missione», que dirigió 35 años. Es autor de más de 70 libros.

Maestra, esposa, madre

Originaria de Crova (Vercelli) y maestra, Rosetta Franzi –es el propio padre Gheddo quien describe a su madre– «manifestó su santidad sobre todo en el amor a su marido y a sus tres hijos».

«Muy religiosa y caritativa con los pobres, de adolescente había atendido la guardería de Crova y enseñaba privadamente a hombres y mujeres que no habían ido a la escuela», sigue. Joven esposa y madre en Tronzano, participaba en «Acción Católica» y era catequista parroquial.

Como esposa, en sus seis años de matrimonio «se consagró totalmente al servicio de la vida con numerosos embarazos». El matrimonio deseaba muchos hijos. Nacieron Piero, Francesco (1930) y Mario (1931).

Rosetta Franzi murió de parto y de pulmonía a los 31 años con sus dos gemelos de cinco meses, que no sobrevivieron. Dejaba tres hijos de 5, 4 y 3 años. Su marido quedaba viudo a los 34.

A los pocos días de su muerte, el párroco de su pueblo natal celebró la Misa de sufragio con ornamentos blancos, declarando a los fieles: «He sido el párroco y el confesor de Rosetta. Era un ángel y ya está en el Paraíso. No celebramos la Misa de difunto, sino que cantamos la Misa de los Ángeles».

«Conciliador» y «héroe»

Giovanni Gheddo nació en Viancino (parte de Crova). Se casó en 1928 con Rosetta. El matrimonio, como se ha apuntado, vivió en Tronzano.

Su hijo, el padre Gheddo, le describe como un «hombre de gran bondad y caridad», «miembro activo de Acción Católica comprometido en diversas obras parroquiales», «aún recordado como el “delineante de los pobres”: hacía gratis su trabajo para los menos pudientes».

«Por su autoridad moral y religiosa, era llamado como “conciliador”» en las disputas del pueblo: «conseguía llevar la paz, recurriendo a la Divina Providencia y al amor que debe reinar en las familias y en la convivencia civil», prosigue.

Giovanni Gheddo –relata su hijo— fue «enviado a la guerra en Rusia como castigo por no haberse inscrito en el Partido fascista (debería haber permanecido en casa, como padre viudo de tres menores)»; «murió en 1942 en la Unión Soviética con un gesto heroico de caridad».

Era capitán de artillería de una división; se le ordenó que se retirara cuando el 17 de diciembre de aquel año los soviéticos habían desencadenado la ofensiva. «Habría podido ponerse a salvo con sus militares, pero dijo a su joven subteniente (quien debía quedarse en el hospital de campaña con los heridos que no podían ser trasladados): “Tú eres joven, debes aún hacer una vida. Sálvate; aquí me quedo yo”», cuenta el padre Gheddo.

Éste publicó las cartas que enviaba su padre desde Rusia en el volumen «Il testamento del capitano» («El testamento del capitán»), Ed. San Paolo, 2003. Igualmente abordó el año pasado, en otro libro de la misma editorial, «Questi santi genitori» («Estos santos padres»), la historia de los siervos de Dios junto a numerosos testimonios de su fama de santidad.

Esposos juntos a los altares: la belleza de tener padres «santos».

Actualmente director de la Oficina histórica del PIME, el padre Gheddo publica en el número de este mes de «Mondo e Missione» un artículo en el que reconoce lo bello que es ser «hijo de padres “santos”».

«Qué bello, queridos amigos lectores, crecer en una familia en la que la madre y el padre son “santos” (entre comillas, porque el juicio corresponde a la Iglesia)», puntualiza.

«Te sientes siempre, también de pequeño, en el calor del amor y de la bendición de Dios –explica–. Tienes delante ejemplos formidables, y cuando te haces anciano te conmueves y agradeces a Dios haber tenido» unos padres así.

«Desde siempre la Iglesia (…) propone ejemplos concretos sobre cómo se puede vivir con heroísmo evangélico en el amor conyugal y familiar», firma el padre Gheddo. Apunta además cómo Juan Pablo II «decía frecuentemente a la Congregación para las Causas de los Santos que propusieran parejas de esposos para la beatificación».

El 21 de noviembre de 2001 el Papa beatificó a María y Luigi Beltrame Quattrocchi. «Actualmente otras tres parejas de esposos están en camino hacia la beatificación. Una de éstas está formada por Rosetta y Giovanni, a la que nosotros, sus tres hijos, hemos siempre venerado y a la que hemos orado como santos auténticos», admite el padre Gheddo.

El origen de la causa
El inicio del camino de la beatificación de los esposos Rosetta Franzi y Giovanni Gheddo, con la constitución del Tribunal para el «proceso informativo diocesano», ha sido decisión del arzobispo de Vercelli, confirma el padre Gheddo.

Monseñor Masseroni escribió: «La aventura humana y cristiana de los cónyuges Gheddo es un don singular de Dios para los hombres y las mujeres de nuestro tiempo; un ejemplo de vida evangélica posible a todos, un testimonio alentador sobre todo para tantos padres que se esfuerzan frente a las muchas agresiones de una cultura atravesada por los vientos contra la familia».

Pero la idea de la causa de beatificación de los padres del misionero del PIME nació tras la publicación en junio de 2003 de «El testamento del capitán», antes citado.

El volumen fue «muy vendido y leído»: «muchos me escribieron diciendo que mi padre y mi madre eran dos santos; recibí invitaciones de conferencias para presentar el libro y a mis padres», explica el padre Gheddo. Así se lo reconoció también el propio arzobispo de Vercelli en octubre de ese año.

«Pero yo no pensaba proponer la apertura de su causa de beatificación (…). Mientras tanto seguía recibiendo cartas que lo pedían», relata.

Vista la evolución de los acontecimientos «consulté en Roma a la Congregación para las Causas de los Santos sobre la oportunidad de un paso así por mi parte –relata el padre Gheddo–, y el subsecretario, monseñor Michele Di Ruberto, me dijo: “La causa de su padre y su madre gustará mucho al Papa, que sigue diciéndonos [a la Congregación. Ndr] que le presentemos beatos y santos laicos y sobre todo cónyuges”».

De esta forma, el 19 de enero de 2004 el misionero del PIME escribió al arzobispo de Vercelli presentándole la petición contenida en las cartas que había recibido en este sentido. «Me llamó declarándose entusiasta de la idea», recuerda.

En junio el prelado constituyó promotor de la causa a la Oficina diocesana de la Familia, con la colaboración de Acción Católica diocesana y del Movimiento por la Vida; la postuladora es la doctora Francesca Consolini (de Milán), quien ya ha llevado numerosas causas para la diócesis de Milán y también para el PIME.

En diciembre de 2005 y enero de 2006 monseñor Masseroni nombró a los miembros del Tribunal diocesano, cuyo delegado episcopal y presidente es monseñor Ennio Apeciti, experto director de la Oficina de las Causas de los Santos de la archidiócesis de Milán. Igualmente fijó la fecha de constitución del Tribunal e inicio de sus trabajos: el próximo sábado 18 de febrero.

Fuente/Autor: Zenit

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