Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
«Fuertes en la verdad, fuertes en la caridad, fuertes en la unidad»
01/27/2020
«Este espíritu de sabiduría y de moderación, de mansedumbre y de caridad»
01/27/2020

Scalabrini

«Negligencia por las virtudes más amables del cristianismo»

27 de enero de 2020

De los Escritos de Juan Bautista Scalabrini

Sentimos el deber de levantar otra vez la voz contra la nueva manifestación del fatal sistema y recordar una vez más que no está para nada acorde con el espíritu francamente católico ese deshacerse, como usan ellos, en manifestaciones de fidelidad y devoción al Papa, al mismo tiempo que se atreven a faltar el respeto a los Obispos unidos a El oponiéndose al régimen en forma, por lo menos, indirecta o torciendo los actos y las intenciones con sentido siniestro; ese identificarse, por así decir, con la Santa Sede, proclamándose ellos los defensores, los únicos hijos devotos, los únicos fieles informadores; ese señalar como rebeldes a la Iglesia a personas devotísimas a ella, revestidas también de autoridad (…): ese pretender el monopolio exclusivo del catolicismo, adoptando un lenguaje de maestros infalibles, condenando y anatematizando en nombre de la Religión y del Papa a cuantos no comparten sus opiniones y muy frecuentemente sus exageraciones y extravagancias (…); ese pretender resolver con plebiscitos más o menos espontáneos, formados por personas carentes de autoridad y casi siempre incompetentes, las cuestiones más complejas, más arduas y más delicadas, que surgen a veces en el campo religioso o científico-religioso (…); ese señalar como enemigos de la Religión a personas muy respetables bajo todos los aspectos y no pocas veces formularles acusación de violada o sospechosa fe católica, por poseer diferente opinión en materia puramente política o dejada a la discusión de los eruditos por la sabia moderación de la Santa Sede (…); ese no ver nunca nada bueno, por el contrario todo malo, en lo que se piensa y obra por parte de los que son o se suponen contrarios a las propias ideas (…); ese aparentar negligencia por las virtudes más preciadas del Cristianismo y tomar casi a risa a los defensores y a los que muestran considerarlas preciosas y queridas (…). Todo ello está en abierta oposición con el espíritu que debe animar al católico sincero, y el que no lo comprende ni lo siente ha perdido el sentido de Cristo.

Católicos de nombre y católicos de hecho – Piacenza 1887

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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