Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
«Fuertes en la verdad, fuertes en la caridad, fuertes en la unidad»
01/27/2020
«Este espíritu de sabiduría y de moderación, de mansedumbre y de caridad»
01/27/2020

Scalabrini

«La Iglesia proclama y vuelve a proclamar la gran ley del amor»

27 de enero de 2020

De los Escritos de J.B. Scalabrini

Madre nuestra es la Iglesia, y madre de tanta bondad que se revela como una realidad totalmente celestial. De esta bondad suya dan testimonio sus palabras, sus obras y sus mismas leyes. Como el discípulo predilecto, en los últimos años de su vida, no repetía en los encuentros cristianos otra palabra que ésta: Hijos, ámense los unos a los otros, así la Iglesia proclama y vuelve a proclamar a sus hijos la gran ley del amor. Enseñándonos la verdad o exhortándonos a la virtud, recordándonos los mandamientos de Dios o intimándonos con sus preceptos, haciéndonos asistir al Sacrificio eucarístico o inculcándonos la frecuencia de los santos Sacramentos, invitándonos a la oración o proponiendo a nuestro culto los misterios divinos, con cada acto de su ministerio, ella nos repite sustancialmente siempre la misma palabra: amen a Dios, amen al prójimo. Amen a Dios con toda la mente, con todo el corazón, con todas sus fuerzas; amen al prójimo como a ustedes mismos, con ese amor que viene de Dios.

Y no sólo en las leyes la Iglesia manifiesta su maternal bondad, sino también en el modo en que las aplica. Sin dañar en nada la unidad fundamental de las prácticas cristianas, ella sabe tener en cuenta los tiempos, los lugares y las circunstancias: sabe variar los ritos de su culto y la austeridad de sus prescripciones según el genio, el carácter, las costumbres de los pueblos que gobierna; sabe prevenir los desórdenes, moderando su disciplina.

La Iglesia Católica – Piacenza 1888

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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