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Mundo Misionero Migrante

La Iglesia en Italia se opone al rechazo de los inmigrantes clandestinos

27 de enero de 2020

Critican el proyecto de ley italiano sobre seguridad por impedir la integración

ROMA, Italia

Los obispos italianos han opinado contra el proyecto de ley aprobado este jueves 14 de mayo en la Cámara de Diputados que ahora será remitido al Senado.

En los últimos días, la expulsión, por parte de Italia, de barcos de personas que querían entrar clandestinamente en el país ha suscitado un amplio debate.

El texto de la ley introduce el delito de clandestinidad, distanciándose de “la integración y la inclusión” de los extranjeros en Italia, afirmó el director de la Oficina pastoral de los inmigrantes y refugiados de la Fundación Migrantes de la Conferencia Episcopal Italiana, el padre Gianromano Gnesotto, Misionero de San Carlos.

La propuesta de ley sobre seguridad -denunció- “guarda silencio” sobre el tema de “la integración en la sociedad, para la cual es prioritaria la estrategia de la defensa de la unidad familiar, de las reagrupaciones familiares y de la protección de los menores”.

“El paquete de seguridad no habla de esto y no logrará los efectos de una sociedad que quiere ser integrada”, advirtió el prelado.

También mostró su preocupación por la dificultad para reconocer a los hijos de madres clandestinas sin pasaporte nacidos en Italia, “los niños invisibles”.
Monseñor Giovanni Martinelli, obispo de Tripoli (Libia) se preguntó, después de que unas personas inmigrantes fueran devueltas a Libia, “cómo es posible enviar a los libios un problema tan grande”.

“Lo primero es el aspecto humanitario -declaró-: cómo discernir, entre las personas pobres, que buscan huir de la pobreza, la angustia y de un estado de miseria insoportable, a los que deben considerarse “refugiados políticos”, y cómo rechazar a los demás?”

Al concluir la conferencia nacional sobre ecumenismo, celebrada en Siracusa el 7 y el 8 de mayo, se difundió un comunicado firmado por católicos, ortodoxos y evangélicos.

Dicho comunicado señala una “profunda preocupación por normas y medidas respecto a los inmigrantes y a los refugiados que probablemente violan los derechos humanos fundamentales y niegan elementos básicos de humanidad, de protección a la infancia y la unidad familiar, de convivencia en los espacios públicos y de libertad de expresión de la propia tradición religiosa”.

El presidente de la Comisión de migraciones de Caritas Europa y responsable del área de inmigrantes de Caritas de Roma, Le Quyen Ngo Dình, declaró a la agencia de información de la Conferencia Episcopal Italiana SIR que “cualquier devolución en el mar afecta al derecho de asilo”.

También dijo que si no se afronta “seriamente” el tema de la solicitud de asilo, “las violaciones de los derechos humanos se multiplicarán”.

La reacción de las organizaciones

El proyecto de ley sobre la seguridad también ha suscitado críticas de las organizaciones de base religiosa.

El presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazzo, afirmó que sin integración “no habrá seguridad”.

La introducción del delito de clandestinidad, dijo, parece dar a entender “una superioridad de los ciudadanos italianos respecto a los inmigrantes”.

Por su parte, el presidente de las Asociaciones Cristianas de Trabajadores Italianos (ACLI), Andrea Olivero, expresó el “fuerte pesar” de las asociaciones por la aprobación de la propuesta de ley por parte de la Cámara.

Sostuvo que la introducción del delito de clandestinidad provocará “fuertes limitaciones en el ejercicio de los derechos fundamentales”, favoreciendo “un clima peligroso de temor y sospecha, que alimentará la clandestinidad en lugar de combatirla”.

Para el presidente del Centro Astalli, el padre Giovanni La Manna, se trata de una “violación gravísima del derecho internacional”.

Para el Servicio Jesuita a Refugiados, los rechazos son “un ataque a los valores fundacionales de la Unión Europea, además de una abierta violación del derecho internacional”.

El presidente de la Agencia escalabriniana para la cooperación para el desarrollo, el padre Beniamino Rossi, abogó por una “prueba política de las ayudas y la colaboración de Italia y de Europa con el gobierno libio” en contraste con la inmigración irregular.

Dijo que “de hecho, Italia financia campos de detenciones y apoya la práctica discriminatoria y vejatoria de las fuerzas del orden libias”.

El presidente nacional de Acción Católica en Italia, Franco Miano, criticó “la instrumentalización que la política hace demasiado a menudo de grandes cuestiones como la inmigración”.

Pax Christi Italia declaró en un documento que no se puede “tolerar la idea de que existan seres humanos de segunda y tercera categoría y que dentro y fuera de Italia se forme una población de no-personas”.

También hubo duras críticas de la Federación Italiana Comunidad Terapéutica (Fict), cuyo presidente, don Mimmo Battaglia, afirmó que es imposible “no interrogarse sobre la actitud que Italia está mostrando hacia las embarcaciones cargadas de personas desesperadas que salen de la costa nordafricana”.

El presidente nacional del Movimiento eclesial de esfuerzo cultural Meic, pidió encontrar “vías políticas y diplomáticas, a nivel nacional e internacional, para acabar con el tráfico de inmigrantes y que siempre se respete su dignidad”.

La ONG italiana dedicada a la integración de los ciudadanos extranjeros Unidad y Cooperación para el Desarrollo de los Pueblos (Ucodep) ha considerado el rechazo como una decisión que “va más allá de la legitimidad jurídica”.

Fuente/Autor: Agencias

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