Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
«Fuertes en la verdad, fuertes en la caridad, fuertes en la unidad»
01/27/2020
«Este espíritu de sabiduría y de moderación, de mansedumbre y de caridad»
01/27/2020

Scalabrini

«La Iglesia ama, he aquí toda su vida»

27 de enero de 2020

De los Escritos de Juan Bautista Scalabrini

Madre desconsolada, con frecuencia tiene motivos para quejarse de sus hijos, que la oprimen, que le desgarran el seno: mas como institución viva y universal en los órdenes del espacio y del tiempo, encuentra aún en sí misma los medios oportunos para proveer eficazmente a la salvación de los suyos en cualquier novedad o singularidad de los eventos humanos (…).

Un vínculo maravilloso enlaza todas sus partes, y este vínculo es la caridad. ¡Ay de quién lo quiebra! Ella ama, he aquí toda su vida. Hecha para el hombre, penetra todas sus instituciones, orienta y bendice todos sus progresos, compadece y corrige todos sus errores, prepara su arrepentimiento, dispone su enmienda, glorifica su retorno a Dios.

Sí, lamentablemente nuestro siglo está enfermo, como lo estuvieron, por otra parte, todos los siglos que lo han precedido, y vemos la historia no partidaria reducir a su justo valor tanto las alabanzas excesivas de unos como las ofensas exageradas de otros. Pero dígannos ustedes, ¿cuál es para un enfermo el primer remedio? ¿No es quizás la compasión, la bondad, los cuidados prodigados con ternura de amor? Cuando un enfermo divisa esas disposiciones en su médico, ¿no es acaso cierto que siente la curación más cerca? ¿No es cierto que se siente dulcemente atraído por ese médico y también para las heridas más profundas termina por ser eso mismo una ayuda? De aquí la gran máxima de San Gregorio Magno: resecanda vulnera, sunt prius levi manu palmanda.

Católicos de nombre y Católicos de hecho – Piacenza, 1887

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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