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Hay en AL 30 millones de niños con hambre

27 de enero de 2020

Unos 52 millones de niños son pobres en América Latina y de ellos unos 30 millones padecen hambre, pese a que la región produce tres veces los alimentos que necesita, según un informe de la CEPAL y la UNICEF.

SANTIAGO DE CHILE/NUEVA YORK

Unos 52 millones de niños son pobres en América Latina y de ellos unos 30 millones padecen hambre, pese a que la región produce tres veces los alimentos que necesita, según un informe de la CEPAL y la UNICEF.
La situación es especialmente crítica en Argentina, Honduras, Nicaragua, Colombia, Panamá, Bolivia y Ecuador. En estos países, hasta uno de cada cuatro niños carece de alimentación adecuada.
En contraste, Costa Rica, Chile y Uruguay presentan estándares cercanos a países desarrollados, con menos de 10% de indigencia entre los menores de 18 años.
En cifras, los niños pobres son hoy más que en 1980, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), titulado “La pobreza infantil en América Latina”.
En Brasil, no obstante, la situación mejoró los últimos años con las políticas y programas asistenciales impulsados por el gobierno, según Martín Hopenhayn, uno de los autores del documento.
América Latina registra los peores índices de todas las zonas en desarrollo en mortalidad de menores de cinco años, bajo peso al nacer, inmunización y presencia de parteras capacitadas en los nacimientos, entre otros.
Según Hopenhayn, el fracaso se origina por tanto en la concentración de la riqueza que persiste en América Latina, pero “también interpela críticamente las políticas sociales”.
En este marco, los únicos países que redujeron la pobreza infantil en ese lapso fueron Nicaragua, Perú, Paraguay y Chile.
Desde 1990 a la fecha sólo en Chile, El Salvador y Costa Rica los pobres mejoraron sus ingresos autónomos, lo que explica el deterioro en los índices de pobreza relativa infantil en las demás naciones, según cifras de sus gobiernos.
El llamado índice de pobreza relativa se refiere al porcentaje de niños que viven en hogares con ingresos por debajo de 50% del ingreso mediano nacional.
O sea, que están impedidos de disfrutar del bienestar al que debieran acceder según la productividad media de la sociedad en que viven.
Pero las disparidades no sólo están vinculados a ingresos y carencias alimentarias, según CEPAL y UNICEF. Los cálculos recientes de estos organismos indican que sólo el 51% de las niñas y 44% de los niños de la edad correspondiente asisten a la escuela secundaria en la región.
Los países con mayores tasas de abandono son Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras y gua. En el anverso, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Panamá y Perú exhiben la retención escolar más elevada.
Esos niños sin escolaridad enfrentarán en el futuro fuertes restricciones para encontrar trabajos con sueldos que les permitan superar la pobreza en que nacieron y en que nacerán sus hijos.
Pero la situación también es crítica en términos de acceso a saneamiento. Uno de cada tres niños latinoamericanos carece de agua potable en su hogar.
Por otro lado, en cifras, unos 17.5 millones de niños menores de cinco años no tienen agua potable, situación que empeora en zonas rurales, donde seis de cada diez infantes carecen de este derecho. Algunos de los países más afectados son Nicaragua, Honduras, Bolivia y México, debido a las altas tasas de natalidad que presentan aún los hogares pobres en esas naciones.
Asimismo, casi la mitad de la población entre 0 y 18 años no tiene acceso a saneamiento o alcantarillado, situación que complica su situación sanitaria. En Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay la cifra se eleva a dos de cada tres infantes y adolescentes.
También hay atrasos en las poblaciones indígenas, lo que obligará a los gobiernos a desarrollar mejores políticas, según Hopenhayn.

Impacto de biocombustibles

Otro informe de la ONU indicó ayer que la proliferación de los biocombustibles puede tener un grave impacto en la producción de alimentos, lo que puede incrementar aun más las alarmantes cifras de hambrientos.
“Existe un serio riesgo de crear una batalla entre la comida y el combustible que hará que los pobres y los hambrientos en los países en desarrollo estén a merced del rápido aumento de los precios de los alimentos, la tierra y el agua”, indica el informe de la relatoría sobre el derecho a la alimentación de la ONU, que será presentado ante la Asamblea General el 24 de octubre.
En el mundo hay 854 millones de hambrientos, una cifra que “ha estado aumentado desde 1996”.
La relatoría se queja de que no se ha hecho ningún progreso para reducir el hambre, a pesar de los compromisos asumidos por los gobiernos en la primera Cumbre Mundial sobre el Hambre de 1996, y en la Cumbre del Milenio del año 2000.
En ese contexto, destaca que más de seis millones de niños mueren cada año de hambre o de enfermedades relacionadas por la mala alimentación antes de cumplir cinco años

Fuente/Autor: El Universal

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