“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

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Rincón Vocacional

ENTREVISTA AL PADRE FERNANDO CUEVAS PRECIADO

27 de enero de 2020

Preséntate

P. Fernando Cuevas Preciado, soy el tercero de una familia de cinco hermanos, Tapatío de origen y ciudadano del mundo. Realicé mis estudios elementales en Guadalajara, Jal. Por cinco años estuve en el Seminario Diocesano de Guadalajara. Ingresé con los Misioneros Scalabrinianos en 1992. Cursé mis estudios filosóficos en el Instituto de Filosofía MSpS. Profesé mis primeros votos en 1996 y fui enviado a Roma para continuar mis estudios teológicos (Angelicum), donde me gradué como Licenciado en Teología de la movilidad humana (Urbaniana-SIMI); ahí serví pastoralmente a italianos, brasileños, colombianos e inicié la Comunidad Mexicana de Roma. En la “ciudad eterna” profesé mis votos perpetuos y recibí la ordenación diaconal en el 2001. Regresé a mi México lindo y querido para mi ordenación sacerdotal en la parroquia de Cristo Rey, donde rodeado de mis co-hermanos Scalabrinianos, familiares, amigos y bienhechores fui consagrado Presbítero el 24 de Agosto del 2002. Fui destinado a servir al pueblo de Dios que camina en San José, California en la parroquia de la Santa Cruz. Después de tres años de servir Italianos, Americanos, Latinos, Asiáticos me pidieron de ser la voz del Señor para los jóvenes del sur de México, donde me encuentro como misionero colaborando en la Animación Vocacional y Misionera.

¿Cuál ha sido tu proceso vocacional?

A Dios gracias, provengo de una familia humilde y creyente que desde mi temprana edad me enseñó los valores evangélicos. Éste fue el terreno donde se desarrolló mi inquietud que poco a poco se fue aclarando ser una vocación sacerdotal, religiosa y misionera. Recuerdo que en una ocasión, cuando era acólito en mi parroquia, una señora me miró y me dijo: “Fernandino, tu tienes cara de padre”, yo fui a casa me mire al espejo y no noté nada diferente a mis amigos y a decir verdad no sigo viendo diferencias ahora, lo que si sé es que esa señora puso dentro de mí esta inquietud, despertó en mí la curiosidad y gracias a los promotores vocacionales (P. Román) formadores y bienhechores que me han ayudado y acompañado, hoy me siento motivado en mi ministerio. Al ver el camino recorrido, compruebo que no ha sido fácil, he tenido que pulirme y dejarme pulir para ser instrumento divino. Estoy convencido de que el Señor ha depositado su gracia en mi pobre humanidad, pero sé también que tengo su fuerza divina para asistirme en mi fragilidad.

Mensaje

Padre Anthony De Mello cuenta que una muñeca de sal quería conocer el mar, deseaba con todo su corazón experimentar y sentir el agua inmensa y en continuo movimiento. Tanto fue su deseo que se fue adentrando en mar y poco a poco se fue deshaciendo, disolviéndose en el mismo. Al final, cuando solo le quedaba la cabeza, se escuchó su voz feliz que decía: “Ahora sí te conozco”, y en ese momento desapareció en la inmensidad del océano. “Se aprende a amar amando”, Querido Joven sin Fronteras, cualquiera que sea tu inquietud, tu vocación, sumérgete en ella con corazón para que puedas experimentar la grandeza del Dios.

Fuente/Autor: La Redacción

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