La juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo.

Papa Francisco, Christus Vivit 135
EL PAPA PIDE ORACIONES EN AGOSTO POR LOS EMIGRANTES Y LA LIBERTAD RELIGIOSA
01/27/2020
Termina el X Taller de Pastoral Migratoria
01/27/2020

Noticias

Entrevista a P. Esvin Nuevo Rector del Seminario Scalabriniano de Guadalajara para el periódico dio

27 de enero de 2020

Rostros de la Migración
“Era extranjero y tú me recibiste”
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
La Congregación de Misioneros de San Carlos (Scalabrinianos) surgió en Italia a finales del Siglo XIX con el propósito de trabajar por y con los migrantes de aquella nación; sin embargo, el fenómeno de la movilidad humana se ha modificado y, por tanto, la necesidad de atención ha crecido, sobre todo si se toma en cuenta que la emigración es un derecho que obedece a causas como la pobreza, la injusticia o la violencia que se vive en el país propio.

Las prioridades de trabajo para esta Congregación -explica el Padre Esvin Ronaldo Marroquín Sánchez, Rector del Seminario de San Carlos en Guadalajara- son: Velar por los derechos de los migrantes, auxiliarlos para que no pierdan su fe y brindarles orientación legal.

Los Misioneros Scalabrinianos están presentes en los cinco Continentes, en 31 países. En cada uno, el fenómeno migratorio es diferente. En México y Centroamérica la migración se da hacia Estados Unidos, mientras que los sudamericanos emigran hacia Europa, por ejemplo.

A vivir de cerca la realidad

La Congregación posee algunas Casas del Migrante en las que, quienes van de paso hacia la Unión Americana , pueden pasar unos días y contarán con una comida diaria, un espacio para dormir, un lugar dónde bañarse, y hasta ropa, de ser necesario. Incluso entre los seminaristas que cursan su año propedéutico en Guadalajara, existen tres que proceden de la Ciudad de Los Ángeles, California, provenientes de familias de migrantes.
El Padre Esvin conoce de cerca la experiencia, pues siendo guatemalteco, ha vivido en Italia, Estados Unidos y México: “Yo me siento migrante, con el migrante. Nosotros, como sacerdotes scalabrinianos, también vivimos muchas experiencias dejando atrás nuestro país y nuestras raíces, para acompañarles”.

La situación migratoria ha cambiado a partir del fatídico 11 de septiembre, que sin duda fue un parte-aguas también para la migración. “En esa época disminuyó bastante, pero la migración no se detiene, por muchas barreras que se le pongan; la Humanidad tiene necesidad de moverse de un lugar a otro. De nuevo las personas se están movilizando por la situación económica, que se está agravando. Uno se pregunta: ¿Por qué no regresan los connacionales a México?, y la respuesta es: ¿Qué vendrían a hacer aquí si la situación económica y política no mejora e incluso la violencia y miseria crecen más?”

Auxilio de ida y vuelta

Debido a esto, la atención que brindan los Scalabrinianos ha cambiado: “Antes, en la Frontera, en las casas de Tijuana y en la que teníamos en Ciudad Juárez se atendía a quienes pretendían llegar a Estados Unidos; ahora, sirven de refugio a quienes son deportados y van de regreso a sus poblaciones de origen. La fisonomía de la migración está cambiando. Es más, por estas fronteras cruza menos gente porque la vigilancia se ha reforzado. Por eso las personas buscan otras maneras de burlarla”.

Mas hoy, sumado a la discriminación, la estafa, el robo y la violación de sus derechos humanos, los migrantes enfrentan un nuevo problema: el secuestro.

“Para esto, les piden el número de teléfono de sus familiares en Estados Unidos y tratan de extorsionarlos. También los engañan y los pierden en el desierto. Nosotros les decimos que no dejen su país porque arriesgan su vida y la de su familia, además de perder su identidad; pero el flujo no se detiene”.

Espejismo del sueño americano

“Los trabajos que realizan en Estados Unidos, generalmente son cosas que no harían en su país, no porque sean actividades indignas, sino porque son demasiado pesadas; sin embargo, a sus familiares de este lado de la frontera no les dicen realmente en qué trabajan, por cuestión de orgullo. Vienen a México y dicen que en Estados Unidos se gana bien y se vive bien, pero no explican qué es exactamente lo que hacen. Así, surge el famoso ‘sueño americano’, que después se esfuma.

“Además, los migrantes tienen que enfrentar la soledad, que muchas veces los lleva a cometer tonterías. Por eso es necesario el acompañamiento que nosotros hacemos a través de las parroquias.

“La mayoría de las personas que emigran lo hacen porque tienen algún familiar en Estados Unidos; tienen dónde llegar, pero hay otros que se van a la aventura, ‘a la buena de Dios’ y arriesgando lo poco que tienen”

http://www.semanario.com.mx/ps/2009/08/expatriados-por-pobreza-repatriados-con-dureza/

Fuente/Autor: Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *