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Rincón Vocacional

ENTREVISTA A HERICK O. BOLAÑOS CHÁVEZ

27 de enero de 2020

1. Preséntate.
Soy Herik Bolaños Chávez, nací en la muy hermosa ciudad de Oaxaca en 1982. Mis padres, Marcelina y Martiniano, me dieron la vida y me cuidaron al igual que a mis hermanos Alexander y Arely, quienes hemos crecido también con el cariño y sabios consejos de nuestra tía José.
Viví siempre en Oaxaca hasta que decidí entrar al seminario.

0. ¿Cuál fue tu Proceso Vocacional?
Cuando tenia alrededor de 17 años me volví acólito en la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad en Oaxaca. Una año después conocí al Padre Román Cerántola, quien me invióo a conocer la Congregación Scalabriniana. En ese momento estaba terminando la Preparatoria, y decidí no entrar al seminario porque tenía muchas dudas y miedos acerca de seguir a Dios y además de que no entendía mucho eso de tener o no vocación. Decidí estudiar medicina, pero cuando comencé mis estudios me di cuenta que yo buscaba algo diferente. Me vi a mi mismo en medio de miles de jóvenes que como yo estaban buscando realizar sus sueños, buscando el lugar donde su corazón latiera más fuerte. Después de buscar y probar en los lugares que yo había planeado y deseado, me di cuenta que mi felicidad estaba por otro lado. Así que abandoné la escuela de medicina, y entré al Seminario Scalabriniano en la Cd. de México, después pasé Guadalajara, dónde estudia tres años de Filosofía, para después pasar al Postulantado en Tapachula, Chis. Terminados cuatro meses, ingresé al Noviciado en Purépero. Después de mi Primera Profesión fui asignado a las Filipinas para realizar mis estudios de Teología, donde actualmente curso el segundo año.

Durante todos estos años he pasado muchas etapas. Desde continuas dudas, miedos y cuestionamientos acerca de Dios y su plan para conmigo y para con el mundo, hasta total seguridad de que Dios nos llama a todos, a cada uno de modo especial, a diferente misión, pero siempre a volver hacia Él, “único Dios, el más misericordioso y compasivo”.

03. ¿Cuál es tu experiencia en las Filipinas?
Estoy agradecido con Dios por haberme permitido ir hasta el otro lado del mundo. Ésta ha sido un experiencia muy enriquecedora y retadora. Para empezar me encontré con la necesidad de invertir mi reloj interno. La noche de México es el día de las Filipinas. Luego era necesario cambiar el estómago. Se acabaron los frijoles y los tacos y empezó el arroz y el pescado. Después tuve cambiar la lengua. Filipinas, y en sí toda Asia, ofrece un gran reto para aquellos que les gustas aprender lenguas. En la escuela se usa inglés, pero con la gente se usa más tagalo, pero eso no basta porque a pocas horas de la capital del país se habla el dialecto de la región. Ya fuera de las Filipinas el reto es mayor. Sólo de pensar en aprender indonesio, vietnamita, japonés, chino, etc. Se me pone la carne de gallina.

Finalmente, tuve que cambiar el corazón. La lejanía, otra lengua, y la falta de aquellos que “son como yo”, se vuelve pesada si el corazón no se hace más grande para así aceptar que ni el color, ni las costumbres, ni la nacionalidad, ni la lengua lo hacen a uno mejor que los demás. Todo nos hace especiales, diferentes, únicos, pero no mejores.

Aquí me encontré con una situación de mucha pobreza, de desigualdad social y de corrupción. Lo que ha producido que las Filipinas estén profundamente marcado por la migración. Aquí hay un sistema en el que los jóvenes estudian con el fin de conseguir un contrato en el extranjero, lo que nos habla de una migración cualificada. Migración es una realidad muy fuerte en toda Asia, y como Scalabrinianos nos estamos preparando para dar mejor respuesta al estilo de la migración asiática.

04. Un Mensaje para los JSF.
Dios tiene un plan para todos y para todo. Pero a nosotros corresponde responder a dicho plan. Si alguno tiene miedo de decir sí al Señor, tóquese el corazón y si le late tanto que casi se le sale, vea al medico, después diga que sí, porque de seguro ha encontrado el principio del plan de Dios para sí mismo. El miedo y la duda son normales, pero tengan por seguro que después se volverá felicidad. Al final, creo que ese es el plan de Dios, que seamos felices, y nuestra felicidad está en ver su rostro en los migrantes y necesitados.

Fuente/Autor: Entrevistó el Padre Román

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