La juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo.

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Scalabrini

Dos supremas aspiraciones de todo corazón bien nacido

27 de enero de 2020

De los Escritos y Discurso de Juan Bautista Scalabrini.

Religión y Patria: estas dos supremas aspiraciones de toda alma gentil se entrelazan y se completan en esta obra de amor y de redención que es la protección del débil y se funden en un acorde admirable. Las miserables barreras levantadas por el odio y por la ira desaparecen, todos los brazos se abren para un fraternal abrazo, las manos se estrechan cálidas de afecto, los labios se preparan para la sonrisa y para el beso y quitada toda distinción de clase o de partido, surge en ellos embellecida de cristiano esplendor la sentencia: Homo homini frater.

Puedan estas pobres palabras mías ser la semilla de obras ilustres, que redunden para gloria de Dios y de su Iglesia, para el bien de las almas, para honor de la patria, para alivio de los infelices y de los desheredados. Pueda Italia, sinceramente reconciliada con la Sede Apostólica, emular sus antiguas glorias, y agregar otra imperecedera, encaminando sobre los luminosos senderos de la civilización y del progreso también a sus hijos lejanos.

(La Migración italiana en América – Piacenza – 1887)

“Una idea tan simple, tan hermosa”

No soñemos. He aquí mi idea cándida y desnuda como la verdad. Es tan simple, tan hermosa, que no necesita los adornos de la retórica para presentarse a las personas de buena voluntad.

Los jóvenes seminaristas, que año tras año cumplen con el servicio militar en Italia, serán un centenar. Ahora bien, ¿qué daño ocasionaría para nuestro ejército, si ellos fueran eximidos del servicio militar obligatorio y se quisieran inscribir entre los misioneros para los italianos en América? ¿Qué trasgresión sería para la igualdad de todos los ciudadanos ante el servicio militar, si los jóvenes italianos aspirantes al sacerdocio, en cambio de tres tediosos años de cuartel, hiciesen cinco en América al servicio de nuestros connacionales, cooperando para su redención religiosa y moral, soldados al mismo tiempo de la Iglesia y del Estado? Con el entusiasmo puro de su joven edad, con ese celo que no conoce obstáculos, con la gallardía de los veinte años que no sienten cansancio, ¡qué heroicos apóstoles tendríamos! ¡qué incansables maestros! ¡qué armonía de afectos religiosos y cívicos en esas jóvenes conciencias, que en su primer asomarse a la vida pública, sentirán bajo la forma de un beneficio la mano de la patria! ¡cuánto reconocimiento por no haber sido distraídos de sus estudios y condenados por tres largos años a los rudos como inevitables contactos del cuartel que los perturba y los humilla!

(El diseño de ley sobre la emigración italiana – Piacenza- 1888)

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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