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27 de enero de 2020

S.O.S., no tengo amigos.

Posiblemente antes no le dabas tanta importancia al grupo de amigos porque lo único que hacías los fines de semana era visitar a tus primos, ir al parque o salir a andar en bicicleta. Sin embargo, ahora es muy diferente porque el jugar a las escondidas o ver caricaturas ya no te divierte como antes.

Ahora buscas cosas diferentes y mucho más divertidas, cosas que implican la interacción con personas que no tengan nada qué ver con tu familia, es decir, buscas salir con amigos… especialmente si son del sexo opuesto.

Claro que te pones de malas si tienes que pasarte todo el fin de semana encerrado en tu casa porque no se armó ningún plan con tus amigos o, lo que es peor… porque ni siquiera tienes un grupito de amigos que se preocupe por incorporarte a dichos planes.

¿Por qué no puedo tener un grupito de amigos como cualquier otra persona?, ¿qué hay de malo en mí?, ¿por qué no les agrado?….

Dudas como estas se originan en tu cerebro y dan vueltas y vueltas sin llegar a ningún lado. Y éste es tu primer error: ¡Te preocupas demasiado! Deja de agobiarte y toma estos consejos…

Paso 1: Sé tú

Yo sé que cada vez que llegas a una reunión, a tu salón de clases o a cualquier lugar en donde todos están con sus amigos y tú estás solito o solita, sientes que todos los ojos están puestos en ti, que todos están checándote para ver qué haces mal.

Permíteme sacarte de tu burbuja y decirte que, a menos que seas estrella de cine o un asesino en serie, a nadie le interesa lo que haces o dejas de hacer cuando llegas a un lugar. Es decir, actúa con naturalidad.

Si crees que todos están al pendiente de cada uno de tus movimientos, lo único que consigues es ponerte nervioso, actuar como robot y cortar cualquier indicio de espontaneidad en tu relación con los demás.

Sé tú mismo y no te preocupes tanto por lo que los demás piensan de ti. Causarás una muy buena impresión si, al llegar, saludas a todos de forma natural y agradable. Esto habla de alguien seguro de sí mismo.

Paso 2: Date la oportunidad.

Si vives pensando que nunca en la vida tendrás un grupo de amigos porque eres raro y a nadie le caes bien, déjame decirte que es muy probable que nunca hagas una buena amistad con nadie.

A nadie le agrada estar con alguien que no se quiere a sí mismo, que se menosprecia y que su pasatiempo favorito es auto-amargarse.

Si reflexionas unos momentos, te darás cuenta de que en realidad no eres algo del otro mundo (a menos que seas de color morado y en lugar de manos tengas tentáculos), eres alguien completamente normal; estoy segura de que, si quisieras, podrías ser muy alguien muy simpático.

El hacer amigos no es una tragedia, es una oportunidad super divertida de conocer gente nueva, de aprender diferentes puntos de vista y formas de pensar.

Lo único que necesitas es darte a ti mismo la oportunidad y no predisponerte a la hora de hacerlo. Si llegas pensando que a nadie le vas a caer bien… seguramente será así; pero, si piensas que eres alguien agradable, con puntos de vista personales, que vale mucho y que se quiere a sí mismo, los demás lo notarán y será agradable estar contigo.

Paso 3: Tampoco te dejes.

Ahora bien, si resulta que el grupo de amigos al que te gustaría incorporarte decide hacerte la vida de cuadritos, y al parecer su pasatiempo es burlarse de ti, mejor aléjate.

Recuerda que unos amigos que no te respetan como persona, no son amigos en realidad. Si ellos te molestan lo hacen para que te enojes, así que no les des gusto y no les des importancia.

Mejor busca a alguien con quien compartas cosas en común, que te quiera y te respete como eres. No pierdas el tiempo con personas que no reconocen tu valor.

Paso 4: Participa

Si te enteras de que el salón está organizando una comida, una obra de teatro o si sabes que hay una reunión este sábado, no te acartones…. ¡participa! Deja que los demás te conozcan y se enteren de que también existes y, además, que se den cuenta de lo buena onda que eres.

Y tú, ¿qué consejo más darías?

Fuente/Autor: Lupita Cervantes

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