La primera palabra de la vocación es gratitud.

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Rincón Vocacional

Apolonio Arreaga Bravo

27 de enero de 2020

Hola, me llamo , me dicen “Polo”.

Nací en 1988 en Tacaná, SM, pero desde mi infancia he vivido en Malacatán, Diócesis de San Marcos; en la familia somos siete, cuatro hermanos y tres hermanas, yo soy el cuarto.

Me gradué en el 2008 de perito contador y después seguí estudiando en la “USAC” la carrera de técnico en administración.

Desde mi corta edad, fui influenciado por los buenos principios y valores de mis papás. Después de mi primera comunión quise conocer más de Dios y de nuestra Iglesia, fui acólito por más de tres años en la parroquia, hice mi Confirmación y después me integré a un grupo Juvenil llamado “Seguidores de Cristo”, en el cual tuve la oportunidad de coordinar el grupo por más de dos años.

Compartí con muchos jóvenes de pastoral juvenil tanto de la parroquia , como de la región y de la diócesis, pero cada vez mi inquietud por conocer más aumentaba y, viendo la necesidad, apoye al grupo de acólitos. En el 2011 al ver que muchos jóvenes con deseos en tener sus sacramentos, me invitaron a que formara parte de catequistas de confirmación.

Con los jóvenes colaborábamos voluntariamente con la Casa de Migrante de Tecún Umán. Allí conocí el carisma de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos y el poder servir al migrante de una manera especial.

Asistí a los retiros vocacionales en la ciudad de Guatemala, y escuchando el llamado y dejando la barca y las redes (familia, carrera, novia, grupo juvenil, trabajo) seguí a Cristo Resucitado.

Actualmente me encuentro en el Seminario Scalabriniano de Guatemala, en el primer año introductorio (propedéutico), conociendo cada vez más de Dios y de nuestra Iglesia y del carisma de la Congregación, que está al servicio del más necesitado.

¡Yo tenia un plan de vida! ¡Todo estaba previsto! Pero el Señor Jesucristo tenía su plan también.

¡Existe un Dios que me llama!, que me necesita y cuenta conmigo. ¡No me preguntes cómo, dónde, cuándo y porqué!

¡No sabría responder!
¡Lo que sé es lo que ya dije!
Existe un Dios que me llama desde niño.
¡Existe un Dios que me llama!

“Que hermoso es saber que Jesús te busca, y se fija en ti y con una voz inconfundible te dice también a ti: ¡SIGUEME!” (Benedicto XVI)

Fuente/Autor: Apolonio Arreaga Bravo

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