“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

Beato Scalabrini
28 DE NOVIEMBRE 1887 – JUAN BAUTISTA SCALABRINI FUNDA A LOS MISIONEROS DE SAN CARLOS
01/27/2020
J.B. Scalabrini y la inmaculada
01/27/2020

Scalabrini

28 DE NOVIEMBRE: FUNDACIÓN DE LA CONGREGACIÓN DE LOS MISIONEROS DE SAN CARLOS

27 de enero de 2020

“El bien inmenso que están haciendo en Brasil”

Apenas los Misioneros pusieron pie en suelo brasileño, en lugar de encontrar ayuda, encontraron mil obstáculos, mil oposiciones; sin embargo desde hace varios años, gracias al celo de estos santos Obispos, las cosas cambiaron. Creo útil transcribir aquí un trozo de una carta, fechada en Petrópolis el 14 de mayo 1900, escrita por Mons. Internuncio al superior de nuestros misioneros en San Pablo:

“Supe con verdadero placer, dice él, del gran desarrollo que va adquiriendo la obra de los Misioneros de S. Carlos en estas regiones; y del bien inmenso que están haciendo entre tantos colonos abandonados, en lugares totalmente apartados y carentes de auxilios religiosos. Me siento de esto realmente edificado y agradezco efusivamente a Dios y a los buenos religiosos, principalmente a Su E. Rvma. que está al frente de ellos y los sostiene con las palabras y con el ejemplo (…)”.

Mientras en el Norte nuestros emigrados están reunidos en grandes masas en las ciudades, en el Sur, especialmente en Brasil, están dispersos en pequeños grupos, en territorios inmensos. Nuestros Misioneros, por lo tanto, se ocuparon en levantar entre todos esos grupos pequeñas iglesias, oratorios y capillas, adonde se trasladan periódicamente para el ejercicio del sagrado ministerio.

Informe de la Obra de los Misioneros de San Carlos para los emigrantes italianos. 10-08-1900

“Necesidad de tener Religiosas nuestras”

Someto a su juicio una cosa importante y con respecto a la que ruego preste toda su más seria atención.

Se ha hablado muchas veces de la necesidad de tener Religiosas nuestras, dependientes de nuestros Padres; alguno de ellos me escribieron, mostrándose convencidos que ellas harían mucho bien.

No se trata de fundar conventos; sino como se acostumbra, con inmensa ventaja, en todas las diócesis de Francia, las Religiosas deberían vivir en una casita propia, tres ó cuatro juntas y encargadas de dictar clases, atender nuestras Iglesias, mantener en orden las cosas de los Misioneros, catequizar a las niñas, asistir a los enfermos, también a domicilio, donde puede hacerse sin peligro etc.

Cierto número de almas buenas se me ha ofrecido para ese objetivo y esperan ansiosas de entrar al noviciado que debería ser según todas las reglas. Pero yo titubeo, si bien por algunas circunstancias, que diría providenciales, me parece que Dios quiere imponerme también esta cruz, más pesada que muchas otras.

Rece, reflexione y luego manifiésteme su parecer al respecto.

Carta al Padre Pedro Corbellini . 15-02-1899

Una de las “circunstancias providenciales”

A bordo de la nave en la que viajaba uno de mis Misioneros, el P. José Marchetti (ex profesor del Seminario de Lucca), moría una joven esposa, dejando un huerfanito lactante y el marido solo y desesperado. El Misionero para calmar a ese desconsolado, que amenazaba con arrojarse al mar, le prometió de hacerse cargo del niño y como lo prometió lo hizo. Llegó a Río de Janeiro con esa inocente criaturita en brazos y se presentó con ella al eximio conde Pío de Saboya, entonces Cónsul General en esa ciudad. Él no pudo darle al joven Misionero más que palabras de aliento, pero bastaron para que golpeando de puerta en puerta lograra finalmente colocar al pobre huerfanito en casa de un portero de un Instituto Religioso. Desde ese momento la idea de fundar en San Pablo (donde había sido enviado) un orfanato para los hijos de los italianos le centelleó en la mente, y con ingentes sacrificios logró fundarlo de hecho. Ahora cuenta con cuatro años de vida, con 160 huerfanitos y un mártir que reza por ellos en el cielo: ya que los grandes esfuerzos realizados le costaron la vida al piadoso y celoso Misionero.

Italia en el exterior – Torino 1899.

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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