Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
HOMILIA DEL PADRE PROVINCIAL ANTONIO TAPPARELLO
01/27/2020
Homilía de Mons. Giuseppe Bertello en la Ordenación Sacerdotal de Carlos Andrés.
01/27/2020

Scalabrini

“No ahorren esfuerzos para educar cristianamente”

27 de enero de 2020

En este mes de Mayo se celebran del Día de la Madre, el Día del Maestro, el Día del Estudiante, etc… Iremos publicando unos pasajes, que revelan el concepto que el Beato J.B. Scalabrini tenía sobre la Educación.

“Padres y madres, velen ustedes también para custodiar sus casas, ya que los tiempos que corren son tiempos muy aciagos y el adversario de todo bien, como león rugiente, va dando vueltas buscando a quien devorar entre los hijos de ustedes. Son almas que cuestan sangre a Jesús y El les pedirá cuentas a precio de sangre. Ah, no ahorren esfuerzos para educarlos cristianamente y para que crezcan en el temor de Dios, si quieren que sean dóciles, respetuosos, afectuosos. Vigilen los lugares que frecuentan, las compañías que practican, los libros que leen; pero sobre todo vayan delante de ellos con el buen ejemplo, para que tengan en ustedes una escuela continuamente abierta de toda virtud cristiana.

Dueños y jefes de fábricas y todos los que tienen autoridad sobre los demás, hagan de tal manera que el bullicio del trabajo calle en los días festivos, y que todas las voces de la industria enmudezcan para no dejar hablar, en el sagrado día de Dios, más que la voz del sacerdote y de la Religión.

Maestros, instructores, educadores de la juventud, que Nosotros apreciamos de modo particular, una palabra también para ustedes. El problema del porvenir está en sus manos. Muchos se preguntan si finalmente las cosas mejorarán y no saben qué responder. Sí, respondemos Nosotros, sin temor a equivocarnos, mejorarán si los esfuerzos de ustedes son dignos de la noble misión que se les ha confiado, si ponen todo el empeño “para que no sólo el método de enseñanza sea razonable y serio, sino mucho más para que la misma enseñanza sea sana y plenamente conforme con la fe católica, tanto en las letras como en las ciencias”. Así formarán óptimos ciudadanos. La Religión y la sociedad, el cielo y la tierra, los hombres y Dios esperan silenciosos la obra de ustedes; la hora es suprema, el éxito decisivo.” (Carta Pastoral para la Cuaresma del año 1879 – Piacenza).

“La instrucción religiosa: he aquí el gran medio de la educación cristiana”

“Educación y religión son dos cosas inseparables, y ésta debe ser la base de aquella. Es necesario, por lo tanto, hacer brillar en la mente del niño la luz de esas verdades, que deben ser la norma de su pensar y obrar y enseñarle de un modo claro, fácil, autorizado, estable y eficaz todos sus deberes; es necesario tomar esta joven criatura desde la cuna y conducirla suavemente hacia su fin supremo; que es conocer a su Creador, amarlo y servirlo para después gozarlo en la eternidad. Es necesario, en otros términos, instruir al niño, pero instruirlo cristianamente. La instrucción religiosa: he aquí el gran medio de la educación cristiana, he aquí la necesidad suprema de nuestra época, he aquí, lo repetimos, el supremo deber de ustedes, oh padres. ¿Ustedes tienen hijos? pregunta el Señor por boca del Eclesiástico: instrúyanlos e inclínenlos hacia el bien desde la infancia.

Que éste sea un deber propio de ustedes, ¿quién puede dudarlo? Ustedes dicen: ¿qué es esta criatura que vino por medio nuestro a acrecentar el número de los vivientes? esta criatura es un hombre. En este ser tan gracioso, tan delicado, como expresa un insigne escritor, se alberga un alma que es celestial por su origen, casi un hálito del corazón de Dios y un rayo de su belleza inmortal; un alma rescatada por Jesucristo a precio de su Sangre, un alma que el agua del Santo Bautismo purificó y en la cual el Espíritu Santo infunde sus gracias más puras y encuentra sus complacencias más vivas. ¡Oh padre, oh madre! saluden a esta celestial extranjera que ha venido a sentarse junto a ustedes; inclínense ante este huésped divino, que recogió sus alas para habitar con ustedes bajo el nombre siempre bendito del hijo o de la hija de ustedes. Este cuerpecillo que ustedes ven y que tanto les enamora, no es más que el envoltorio y el santuario de un espíritu mucho más noble, que no ven, que viene de Dios y a Dios debe volver. Fíjense bien en este pensamiento. Dios los ha asociado a sí mismo en la obra de dar la vida material a este ser, y quiere servirse de ustedes para alimentar la vida espiritual para que cumpla su misión en la tierra y alcance su destino en el Cielo.(Educación Cristiana – Piacenza 1889).

Fuente/Autor: de UNA VOZ VIVA

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