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“Dios se hace hombre, Dios se hace historia La historia es camino de salvación”

27 de enero de 2020

Mensaje de los obispos de la región Patagonia-Comahue para la Navidad 2010

1. Cada año la Navidad se nos presenta con un mensaje simple, pero siempre nuevo. Simple porque nos trae la buena noticia que ha nacido un niño; un hecho de todos los días, de todas las horas. Nuevo porque cada niño es distinto, tiene potencialidades propias, características propias, un futuro suyo. Cada niño es un don para los demás, para su familia, la patria, la Iglesia y la humanidad. En cada niño llega una novedad a la historia.
Y siendo que ese niño que nace es el Hijo de Dios que se hace hombre, aunque pequeño y frágil, trae consigo una novedad que desborda todo cálculo humano.
Jesús nace para revelarnos y manifestarnos con su vida y su palabra la Buena Noticia que Dios es Padre; un Padre bueno que quiere lo mejor para cada uno de los hombres y de las mujeres: quiere la felicidad plena y verdadera. Pero no en un contexto mágico. Dios, por medio de Jesucristo, entra en diálogo con nosotros, nos propone su plan, nos invita a asumir este proyecto desde nuestra participación libre y comprometida.
La Navidad es comienzo e invitación de todo esto. Jesús, el primero de todos, acepta, hace suyo el proyecto de amor del Padre, y nos da su gracia para que también nosotros podamos aceptarlo y vivirlo.

2. Toda la vida de Jesús es una constante escucha del Padre, de su Palabra, de su Amor y una respuesta incondicional y allí, en esa entrega, Jesús encuentra la vida plena. Cabe recordar aquí las palabras de Jesús a María y a José cuando lo buscaban angustiadamente: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” (Lc. 2,49). De este modo Jesús nos señala el camino que plenifica la vida humana: la obediencia total al Padre Dios.
Esa adhesión incondicional al Padre, llevará a Jesús a situaciones de rechazo y de incomprensiones, y a la muerte en cruz. Jesús reafirma en cada momento que en la voluntad del Padre está la vida plena.
Jesús recorre este camino de plenitud, desde su nacimiento, participando activamente en su sociedad y en las instituciones que la formaban. Vivió así en una familia, se unió a la sinagoga y al Templo, con todo lo que de religioso y civil tenían. Críticamente vivió la situación social y política de su pueblo, y desde el proyecto de felicidad del Padre aportó a la renovación de esas instituciones. Recordemos algunas de las expresiones que nos traen los Evangelios, expresiones que nos manifiestan que el proyecto de felicidad que nos ofrece el Padre se va realizando desde y por medio de instituciones concretas, siempre necesarias y al mismo tiempo, sujetas a purificaciones. Respecto a la familia se dice en el Evangelio: “Jesús regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos” (Lc. 2,51). Frente a las autoridades: “aquellos a quienes se consideran gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario el que quiera ser grande que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero que se haga servidor de todos” (Mc. 10,42-44). Ante los escribas y fariseos que tenían la responsabilidad de enseñar: “hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen” (Mt. 23,2-3)
Por lo tanto, la Navidad no debiera reducirse a una fiesta folclórica con arbolitos, lamparitas de color, Papás Noel que invitan a comprar y gastar… El recordar y revivir cada año la Navidad es aceptar el plan de amor de Dios, es descubrir en Jesús que “El camino para llegar a la Vida es el Amor, no entendido como sentimiento, sino como servicio a los demás” decía el Papa Benedicto XVI: (Ángelus del 26/9/2010) y que sólo en Él encontramos cómo ser plenamente felices. Cada Navidad es revivir el comienzo histórico de ese plan de Dios para que cada uno pueda hacerlo suyo en todos los tiempos y lugares.

¡Feliz Navidad para todos! En la esperanza cristiana y con María Madre de Jesús y nuestra, afirmamos nuestra fe en la presencia transformante de Cristo, Niño que nace, Señor de la historia. Que Él nos encuentre disponibles para realizar el sueño de Dios y construir juntos una Patria feliz para todos.
Noviembre – Diciembre del 2010

Fuente/Autor: Mensaje de los obispos de la región Patagonia-Comahue para la Navidad 2010

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