La juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo.

Papa Francisco, Christus Vivit 135
BOLETÍN CASA DEL MIGRANTE- Tecún Umán, Guatemala, CA
01/27/2020
Benedicto XVI presenta a los mártires como «esperanza para el mundo»
01/27/2020

Mundo Misionero Migrante

VIA CRUCIS DEL MIGRANTE

27 de enero de 2020

COMUNICADO DE PRENSA

“LA CRUZ DEL MIGRANTE, FUENTE DE ESPERANZA”

“Levántate, toma el niño y a su madre, huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.” Mateo 2,13.

La Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala, sensible al drama de la migración, comparte los dolores y alegrías de nuestros hermanos y hermanas migrantes, que son forzados a migrar a causa de un orden económico injusto. Asimismo, sufren los efectos de las deportaciones masivas por las políticas represivas implementadas por los Estados.

La celebración del Vía Crucis es el camino de todos los seres humanos, un itinerario en donde el dolor, el sufrimiento y la muerte sí existen y son reales, pero se transforman en la resurrección de Jesús, que nos dona la esperanza de una vida nueva. En los países de origen, tránsito y destino, el sufrimiento y la muerte se materializan especialmente por las restrictivas leyes migratorias, “se ha convertido, a veces, en una justificación ideológica de algunas actitudes y modos de obrar en el campo social y político, que causan la marginación de los más débiles. De hecho, los pobres son cada vez más numerosos, víctimas de determinadas políticas y de estructuras frecuentemente injustas” (La Iglesia en América 56). En ese contexto, “la resurrección de Jesús es la invitación más poderosa a globalizar la solidaridad” (Iglesia en América 55) y reconstruir la esperanza en “cielos nuevos y nueva tierra, en un mundo en donde reine la justicia” (2Pedro 3,13).

Animamos a los migrantes a reconocerse ellos mismos como denuncias vivas de las desigualdades de una globalización excluyente y profetas que proponen la justicia social para un mundo nuevo. Su sola presencia es una llamada a la conversión, un estimulo para el cambio.

Instamos a las autoridades de los Estados a escuchar la voz de quienes sufren la desintegración familiar por las excesivas deportaciones masivas y a reconocer en la persona del migrante, el derecho a la “ciudadanía universal”, por el simple y fundamental hecho de ser miembro de la familia humana, partícipe de la sociedad mundial, con derecho a ocupar un espacio digno y contribuir con su presencia y trabajo al bien común. Exigimos el cese inmediato de las deportaciones masivas desde Estados Unidos y México.

Instamos a las sociedades receptoras, principalmente a los políticos, como a los migrantes que llegan a ellas, a derribar las barreras de los prejuicios y discriminación, a recibirse mutuamente como dones de Dios, y acogerse en un intercambio cultural respetuoso y enriquecedor. Estamos llamados a una convivencia armónica entre pueblos y culturas.

Instamos a una nueva conciencia ética en la política migratoria, frente a los sistemas políticos migratorios basados en la corrupción, el clientelismo y que siempre aseguraron al país del Norte la certeza de la impunidad en materia de derechos humanos sobre las migraciones.

Nos anima el ejemplo de Jesús que experimentó la migración y que desde su encarnación en un pueblo y cultura concreta, vivió en su práctica, los valores del Reino, traspasando todas las fronteras y derribando muros del odio y del racismo, con su muerte en la cruz y con su resurrección, hizo de muchos un solo pueblo.

El itinerario de vida de Jesús y la vía del dolor hacia la cruz, es un camino que se sigue repitiendo hoy en miles de personas del mundo entero. Jesús está caminando hoy con los marginados, los últimos de la historia y con los migrantes, que son los más vulnerables. El se hace vida en el sufrimiento y en el calvario de miles de personas que caminan con sueños e ilusiones de buscar una vida mejor. El ilumina a los que luchan a favor de la vida, de los derechos humanos y la dignidad de todos los seres humanos. Asimismo, El nos invita a luchar para construir el Reino de paz, amor, justicia y libertad con una verdadera expresión de espiritualidad solidaria que nace de la cruz.

Estamos seguros que, por su importancia, la movilidad humana y el fortalecimiento de sus agentes de pastoral para realizar la concreta solicitud que la Iglesia pide en su Magisterio, y en su dinamismo de atender pastoralmente a los migrantes, estaremos proporcionando el bienestar y la solidaridad de todos los habitantes del planeta.

Que el resucitado, por intercesión de María al pie de la cruz, acompañe a todos los migrantes en la búsqueda de nuevas oportunidades para ellos y sus familiares.

Mons. Rodolfo Bobadilla Mata
Obispo de Huehuetenango
Presidente de la Pastoral de Movilidad Humana
Conferencia Episcopal de Guatemala

Guatemala de la Asunción, 23 de marzo de 2007.

Fuente/Autor: Comisión Movilidad Humana – CEG

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *