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Mundo Joven

Sin recursos,’Samaritana’ brinda ayuda

27 de enero de 2020

Pese a que estuvo presa por supuesto tráfico de personas, Concepción Moreno sigue con su labor altruista.

PEDRO ESCOBEDO, Qro.

María Concepción Moreno Arteaga asegura que desde que el tren reanudó sus actividades en el sureste mexicano, reinició el paso de indocumentados centroamericanos por su pueblo El Ahorcado.

Y aun cuando no tiene trabajo y se alimenta de lo que le dan sus hijos y nueras, doña Conchita —conocida como La Samaritana— se prepara diariamente para ayudar a los migrantes que pasan por este rumbo en su largo viaje hacia Estados Unidos.

“En cualquier ratito bajan muchos muchachos, más en invierno cuando más pueden pasar para allá. Aunque dicen en las noticias que no pueden pasar porque hay mucho frío. Han muerto muchos allá de frío y que en donde cruzan, en el río, el agua está bien helada”, comenta Moreno Arteaga.

La prisión como recuerdo

Doña Conchita estuvo dos años y medio presa en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Querétaro, acusada de pollera o por el delito de tráfico de personas.

Fue detenida el 9 de marzo de 2005 en su casa por elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI), cuando le daba de comer a media docena de hondureños.

El viernes 31 de agosto del año pasado recobró su libertad y desde entonces optó por seguir ayudando a los indocumentados.

—¿Diario se alista para cuando pasan?

—Primero Dios, sí; a ver qué tenemos pa’ darles, aunque sea un taco con sal, pero se les da.

Acaba de perder su empleo. Trabajó por espacio de tres semanas haciendo el aseo en la casa de una vecina. Sin embargo, ésta ya no la recibió después de que doña Concha se ausentó tres días para viajar a Veracruz a conocer a las mujeres de la comunidad de La Patrona, quienes diariamente dan de comer y beber a los indocumentados que pasan a bordo del tren.

“A ver ahora, me quedé sin trabajo y sin nada. Estuve trabajando tres semanas y ya el lunes que fui me dijeron que ya no. Y ahora, a empezar a buscarle porque está canijo estar sin nada”, dice.

El problema fue que no tenía dinero y estaba enferma, por lo que se aguantó unos días, hasta que decidió pedirle “fiado” al doctor.

Lo bueno es que el médico le regaló la medicina y ahora, a buscar empleo nuevamente. “Hay que trabajar, pues ¿quién nos mantiene? Nadie. Mis hijos ya están casados y pues ellos tienen sus problemillas, no tienen dinero”.

A pesar de su situación económica, doña Concepción tiene planeado crear, “con el tiempo”, una organización dedicada a brindar ayuda a los migrantes de Centroamérica.

“A lo mejor con el tiempo sí. Que me hagan una casita y así para ayudarles como hacen en Veracruz, que los tienen uno o dos días, les dan de comer, descansan y ya se van los pobres”, cuenta.

Además de alimentar a los migrantes, también presta su casa para que los muchachos de otras comunidades que llegan a El Ahorcado a estudiar dejen sus bicicletas ahí. “No les cobro, pobrecitos, si apenas tienen para ir y venir. Les doy permiso de que dejen sus bicicletas en el patio, porque en la escuela se las roban”.

Fuente/Autor: JUAN JOSÉ ARREOLA / CORRESPONSAL – El Universal

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