“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

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San Carlos Borromeo ( LOS ESTUDIOS EN PAVIA )

27 de enero de 2020

LOS ESTUDIOS EN PAVIA

En Pavía, Carlos hace seguramente una vida retirada y dedicada al estudio, de mucho empeño; Bascapé nos lo dice revelando como “cierta dificultad en expresar sus propios pensamientos impedía que aparecieran los excelentes progresos que cumplía en los estudios”. Sabemos que, en lugar de ir a vivir en uno de los colegios universitarios que allá existían, vive en una casa en renta, con poca servidumbre, que le venía de casa Borromeo, y un preceptor. Esto no significa en modo alguno que viviera en el lujo, al contrario, cartas y otras fuentes nos dicen que pasaba un período de relativas estrecheces, al grado que debía solicitar varias veces a su padre que le enviara algún dinero, tanto por los notables gastos para tener lo necesario, tanto para poder mantener una cierta presentación; Carlos tendrá siempre este cuidado y más tarde lo aplicará sobre todo al culto divino y a los menesterosos. Es probable que su padre no le envíe todo el dinero. También por unas relaciones negativas recibidas por su preceptor, alrededor del descuido por parte del joven estudiante de sus deberes de eclesiástico: acusaciones que indignan a Carlos y que se revelan totalmente falsas.

En este período acontece un episodio particular, que hace pensar en aquellas trabas burocráticas, que hoy como en aquel entonces, son calvario de las universidades (¡desdichadamente no sólo de ellas!). Durante el segundo año de estudios, Carlos descubre que por un decreto de 1225, nunca anulado, a los clérigos está prohibido el estudio del derecho civil sin permiso de los superiores, so pena de excomunión; permiso que él nunca había pedido, ni tampoco recibido. El problema se revela de ninguna consistencia por el vencimiento de hecho de la prohibición, que nadie había observado desde muchísimos años. Sin embargo, esto no contribuye a la tranquilidad del pobre estudiante; por otra parte, está preocupado por el bullicio de sus condiscípulos, al grado de tener la tentación de terminar sus estudios en Padua. Pero se queda en Pavía, también por la clara voluntad de su padre.

Todo sigue sin grandes imprevistos y en 1558, Carlos, adquiere el beneficio de otras dos abadías y un priorato, cedidos por el poderoso tío cardenal de Médicis, con el consiguiente aumento de prestigio y de entradas. Esto nos da la pauta de la estimación del cardenal en relación a Carlos, preferido entre otros sobrinos, en panicular a los alemanes Altaems, que encontraremos en Roma. Pero en el mismo año de 1558 muere su padre Gilberto, al grado de que la administración del patrimonio de la familia acaba para pesar sobre los hombros del mismo Carlos, considerado el escaso interés de su hermano mayor Federico (el otro hermano, Vitaliano, murió de niño en 1542). El peso es muy fuerte, las dificultades notables; entre otras cosas nacen problemas cerca de la sucesión de Federico en el feudo de tirona, por lo cual Carlos tiene que luchar contra la administración española. Le gana a la dificultad, también gracias a los poderosos apoyos. El joven está cansado y se enferma por largo tiempo, lo cual hace posponer la conclusión de los estudios. Mientras estaba enfermo, pasa el tiempo con música y poesías (y también esto le será muy útil en su futura actividad pastoral). Por último se recibe de “Doctor in-utroque-iure” en Pavía, en el mes de diciembre de 1559: solamente unos días antes del acontecimiento que más que otros condicionará su vida futura.

Fuente/Autor: Misioneros de San Carlos-Scalabrinianos

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