“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

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Mundo Misionero Migrante

Radiografía de la reforma migratoria

27 de enero de 2020

¿De qué manera incidirán para aprobarla o sepultarla por enésima vez? ¿Son favorables o representan más y nuevos obstáculos?

Washington, Estados Unidos – Lunes 24 de noviembre de 2008

Como no ocurría hace mucho tiempo, alrededor de la expectativa de una reforma migratoria se alinean una serie de nuevos factores, actores y circunstancias.

¿De qué manera incidirán para aprobarla o sepultarla por enésima vez? ¿Son favorables o representan más y nuevos obstáculos? ¿Qué desafíos representa al gobierno mexicano todo eso y cómo lo enfrentará?

Barack Obama: las circunstancias son inéditas: en menos de dos meses se inaugurará un gobierno encabezado por Obama, que el verano pasado se reunió con cuatro de las principales organizaciones latinas y declaró que era necesario “sacar de las sombras” a 12 millones de indocumentados, la mitad de los cuales son mexicanos. Ante el Consejo Nacional de la Raza, Obama se comprometió incluso a tomar acciones en los primeros 100 días de gobierno.

Una vez en la Casa Blanca no será tan fácil. Lo más probable es que Obama se decida por pasos inmediatos para remediar la situación. No sería extraño que decretara la suspensión de las redadas y las deportaciones. Pero la aprobación de la reforma migratoria llevará un tiempo mucho más prolongado que 100 días. Si se revisa la tendencia al pragmatismo del presidente electo es posible que la reforma sea aprobada antes de que termine su primer término, aunque dependerá de varias cosas. Una ventaja de negociación es que será un presidente con el que se podrá conversar y negociar prácticamente desde cero.

Hillary Clinton: La designación de Hillary como secretaria de Estado representa un bocado más agrio que dulce para México. Es obvio que hubiera sido mejor para la reforma que el secretario de Estado hubiera sido Bill Richardson, un descendiente de mexicanos que tiene con sólidos puentes de comunicación con el gobierno de Felipe Calderón. Hillary preserva un viejo resquemor hacia México que se remonta a sus tiempos de primera dama. El presidente Bill Clinton se encontró ante una disyuntiva: empeñar su capital político en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte o en la reforma sanitaria que impulsaba su esposa y al final se decidió por el Nafta. Desde entonces México no le simpatiza mucho a Hillary, así que el gobierno mexicano tendrá que ser hábil para convertir esa circunstancia en una nueva oportunidad.

Rahm Emanuel: El jefe de gabinete de Obama será el encargado de instrumentar las políticas dictadas por el presidente. Es un hombre astuto, brillante y tal vez haya en él cierta perversión. No se olvida que, después del último fracaso de la reforma migratoria en el Congreso, un cartel apareció en Chicago: “Emanuel Traidor”, advertía. Hay quienes piensan que no hizo nada por evitar el naufragio de la reforma con una intención obvia: que los latinos le pasaran la factura al presidente Bush y al Partido Republicano, lo cual ocurrió al margen de que la agenda anti inmigrante impulsada por los republicanos en los últimos años. Ahora los dados están en manos del nuevo gobierno y el Partido Demócrata y eso lo sabe Emanuel. Si la reforma no es aprobada en los primeros años, los latinos, cuyo voto ha cambiado de una elección a otra casi con la facilidad con la que cambia el sentido del viento, podrían castigar a Obama en una elección de segundo término.

El Congreso: De acuerdo con The New York Times, el Partido demócrata ha ganado hasta ahora siete posiciones en el Senado: cuenta con 58 senadores (sin restar los independientes o quienes suelen votar distinto) por 40 republicanos El Partido Demócrata continuaría por debajo de los 60 votos necesarios para aprobar la reforma migratoria y necesitaría varios votos republicanos para sacar la reforma adelante.

Fuente/Autor: Wilbert Torre – El Universal

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