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Mundo Misionero Migrante

Hablemos bien de la Migración

17 de agosto de 2020

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Hablemos bien de migración y de los migrantes
P. José Juan Cervantes, c.s.
Hablar es una actividad humana que involucra muchas habilidades y procesos mentales. Hablar no se
limita a articular sonidos y palabras: es expresar ideas y emociones. Lo qué se dice, tiene el poder de
construir o destruir la reputación de una persona, una institución o un grupo social. El efecto de las
palabras depende de quién las dice, qué autoridad tiene quien las dice, cómo las dice, cuándo las dice y
con qué intención las dice. El acto de hablar debe hacerse con responsabilidad. Es tan importante lo que
decimos como lo que omitimos. El efecto de lo que comunicamos oralmente, por escrito o a través
nuestros gestos o de una imagen; tiene poder simbólico que trasciende lo que se dice.
En México tenemos muchos dichos de la sabiduría popular que están relacionados directa o
indirectamente con el hablar: “si no sabes, no hables”, “en boca cerrada, no entran moscas”, “al buen
entendedor, pocas palabras”, “si quieres conservar amistades; no hables ni de futbol, ni de política, ni de
religión”, “el poco hablar es oro, y el mucho es lodo”, “calladito, te ves más bonito”. Estos y otros dichos
relacionados al habla, parecería que aconsejan no hablar o hablar sin comprometerse. Consciente o
inconscientemente sabemos que hablar compromete, quizá por eso, la sabiduría popular recomienda que
se evite. ¿Será que huíamos a asumir el compromiso de lo que decimos?
En nuestra vida cotidiana parecería que hay temas de los que no se puede hablar y temas en los que todos
deberíamos tener una opinión. Estos últimos, se convierten en tema recurrente de conversación, “posts”
en el “Face” y “memes” en el “whats”. En México, recientemente, la migración y los migrantes, se han
convertido en uno de esos temas de los que parecería que todos deberíamos opinar. Sin embargo, no
todo lo que se dice con respecto a este complejo fenómeno social – cultural – político – económico es
objetivo, veraz y justo.
Hablar bien de migración y de los migrantes, en mi opinión, es hablar responsablemente, sin generalizar,
sin exagerar, sin minimizar, sin polarizar y sin omitir la realidad. Es hablar con objetividad, sin prejuicios ni
estigmatizaciones y de manera sensata. ¡Es difícil hablar bien! Y más, si hablamos de un fenómeno tan
complejo como son las migraciones. La migración evidencia, en algunas ocasiones, otros fenómenos ya
existentes en la sociedad como son: la marginación, la precariedad, la corrupción y el miedo al otro. Estas
situaciones no deseadas, no las ocasionan los migrantes; las padecen de la misma manera que las
padecemos quienes no hemos decidido dejar nuestro país.
La migración, al igual que la pobreza, la corrupción, la inseguridad y muchos otros fenómenos que ocurren
en la sociedad; nos importan y nos implican positiva o negativamente a todos. En la vida en sociedad, lo
que uno hace, beneficia o perjudica a los demás. Todos tenemos derecho expresar nuestras opiniones
con respecto a lo que acontece en nuestra sociedad. Sin embargo, para fomentar la concordia en nuestras
relaciones sociales, en mi opinión; es necesario dejar de lado la lógica de la confrontación, en la cual
tenemos que ponernos a favor o en contra del tema, asunto o acontecimiento del cual se habla. Expresar
lo que pienso, no significa que quien me escucha tiene que estar de acuerdo con mi opinión. Soy
responsable de hablar, siendo consciente de que lo que expreso es tan solo una opinión, condicionada
por mis experiencias de vida y muchos otros factores que no son objetivos.

¿Quieres saber cómo llevar la campaña “Hablemos bien de migración” a tu institución? ¡Contáctanos!

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