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PROYECTO FRONTERAS SOLIDARIAS

27 de enero de 2020

Proyecto “Fronteras Solidarias” involucra a nueve diócesis de frontera de Chile, Perúy Bolivia para acompañar, acoger y asistir a los emigrantes.

La preocupación por las personas que salen de sus países buscando trabajo o mejores condiciones de vida para ellos y sus familias, constituye uno de los objetivos prioritarios de Caritas en la Región de América Latina y El Caribe.

Una zona con enorme tráfico migratorio es la triple frontera de Chile, Perú y Bolivia donde un grupo de sacerdotes Scalabrinianos – Misioneros de San Carlos Borromeo, con otros organismos eclesiales, llevan adelante un programa pastoral regional que involucra a 9 diócesis de esos países limítrofes.

Según explica el Padre Ildo Griz, scalabriniano, coordinador del equipo de la Pastoral de Migración Humana, el norte grande chileno, por ubicarse en una zona de fronteras entre Bolivia y Perú, se ha transformado en los últimos años en importante polo de atracción para contingentes de inmigrantes extranjeros provenientes e estos países limítrofes.

El grupo más numeroso de inmigrantes son los peruanos y las mujeres representan la mayoría que suelen emigrar solas antes que sus esposos o hijos. Les siguen los bolivianos como segundo grupo más numeroso, el tercero son profesionales ecuatorianos y en cuarto lugar, se encuentran lo colombianos que, en su mayoría, solicitan refugio.

Para el P. Ildo entre las causas principales de esta inmigración se encuentran las situaciones de conflictos armados que vive la vecina República de Colombia además de las difíciles condiciones sociales, políticas y económicas con las que se hallan involucrados los países limítrofes, conocidos como países expulsores de inmigrantes.

Esto junto con la cercanía de sus fronteras facilita el ingreso a Chile. Lo más preocupantes de este hecho es la situación que viven los inmigrantes que llegan, explica el P. Ildo, pues casi siempre están relacionadas con el ingreso al país en forma clandestina, el abandono sistemático de personas, el tráfico infame de hombres y mujeres, la desintegración y la disgregación de las familias, pérdida de identidad y de valores culturales, los abusos y la explotación laboral, el tráfico de drogas, hombres y mujeres encarcelados y privados de su libertad, el hacinamiento en viviendas precarias, la explotación sexual, la discriminación, los prejuicios y la marginación.

Por ello, para dar respuesta a este problema los Obispos de Bolivia, Chile y Perú, cuyas diócesis comparten espacios fronterizos han impulsado el proyecto “Fronteras Solidarias” en el que participan un grupo de Misioneros Esclabrinianos-Misioneros de San Carlos Borromeo junto con el Instituto Católico Chileno de Migraciones (INCAMI) y las Comisiones Episcopales de Pastoral de la Movilidad Human de Bolivia y Perú.

El proyecto cuenta además con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organizaci?óInternacional para las Migraciones (OIM) y otros organismos nacionales e internacionales.

Los objetivos concretos del Proyecto son: Acompañar a los inmigrantes desde sus comunidades de origen, en el tránsito y destino; Acoger y asistir, a su llegada, a las personas en sus necesidades y acompañarlas en su proceso de integración a la iglesia y sociedad local; Colaborar con las diócesis de la región en la formación de equipos diocesanos de pastoral migratoria; Aportar en la elaboración de políticas migratorias tendientes a promover entre los inmigrantes la regularización de su situación migratoria; Garantizar a la población que solicita asilo en la región, su acceso al sistema de refugio y protección, actualmente vigente en los países de la región; Monitorear la situación de los derechos humanos de los inmigrantes en la región.

El Proyecto involucra a nueve diócesis de fronteras, firmantes y garantes del proyecto: las diócesis de Oruro, Corocoro y El Alto, de Bolivia; las diócesis de Arica, Iquique, Calama y la Arquidiócesis de Antofagasta de Chile; las diócesis de Tacna y Puno, de Perú.

“Como resultado de este proyecto – explica el P. Ildo – esperamos crear una metodologóa nueva de trabajo, un nuevo modelo pastoral de movilidad humana, que nos permita pronto, ser aplicado a otras fronteras de nuestro continente, pues los movimientos migratorios fronterizos, no son un desafío sólo para la Iglesia chilena, sino para la Iglesia universal”.

En la Foto – Arica, ciudad chilena en la frontera con Perú.

Fuente/Autor: Aica Agencia Fides

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