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Promotores y arquitectos de políticas antimigrantes

27 de enero de 2020

, recibidos como héroes en la Convención

Inaceptable, cualquier forma de amnistía a indocumentados: plataforma republicana
Arpaio rechaza ser racista: «soy un alguacil de oportunidad igualitaria: yo encarcelo a todos»

El alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio, habló ayer con periodistas extranjeros en la Convención Nacional Republicana que se desarrolla en Tampa, Florida.

Tampa, Estados Unidos – 29 de agosto.

Los arquitectos, promotores y políticos que han impulsado las políticas más antimigrantes en décadas están reunidos aquí, mientras el mar monocromático de los casi 50 mil asistentes continúa sugiriendo que el Partido Republicano es cada vez más el defensor de un Estados Unidos blanco y cristiano que se va esfumando.

Entre los antimigrantes prominentes que se pasean por aquí con gran orgullo e influencia están la gobernadora de Arizona, Jan Brewer; el alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio; el arquitecto de las leyes antimigrantes más extremas del país en Arizona y Alabama Kris Kobach (quien ayudó a formular la sección sobre migración de la plataforma del partido), y el ex gobernador Pete Wilson (aquí como presidente de la delegación de su estado, California), y miles de delegados que aplauden a estos «héroes».

Arpaio, quizá la figura más identificada con el movimiento antimigrante en el país, insistió aquí en que ahora él es el perseguido por el gobierno federal –por el cual dice haber trabajado en la lucha antinarcóticos durante 30 años en Turquía, México y otros países latinoamericanos (hasta con el general Manuel Noriega, comentó). «Me he dedicado toda la vida a luchar contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, pero ahora la ironía es que el Departamento de Justicia está detrás de mí por hacer cumplir la ley». Fue enjuiciado por violar derechos civiles al aplicar la ley de manera discriminatoria contra latinos, fallo que está apelando.

Ante periodistas extranjeros aquí, insistió en que debe haber consecuencias tanto para los «ilegales» como para otros que violan las leyes. «Soy un alguacil de oportunidad igualitaria: yo encarcelo a todos sin importar de dónde son», aseguró al defenderse de acusaciones de racista. Argumentó que el tema de la inmigración indocumentada está ligada con la del tráfico de drogas: “cada narcotraficante que hemos arrestado –cada uno– es inmigrante ilegal”. Dijo estar complacido con la plataforma de su partido sobre el tema de inmigrantes.

Esa plataforma que adoptó aquí el partido expresa que la inmigración ilegal mina los logros de los inmigrantes legales y de los trabajadores estadunidenses en general. Además, afirma que “en una era de terrorismo, cárteles de droga, tráfico humano y bandas criminales, la presencia de millones de personas no identificadas en este país representa un grave riesgo a la seguridad y soberanía de Estados Unidos”. Es inaceptable, agrega, toda forma de amnistía (para indocumentados), propone el uso obligatorio de un sistema de verificación de la condición migratoria de todo aquel que solicite un trabajo o un servicio o asistencia federal. Además, critica los esfuerzos del gobierno de Barack Obama contra las leyes estatales de control migratorio y promueve el concepto adoptado por Mitt Romney de la «autodeportación», o sea, creando condiciones para «alentar» a los indocumentados a regresar a sus países. Además, declara el inglés como «idioma oficial» del país.

Pero aunque los antimigrantes han logrado gran apoyo de sectores conservadores del partido, también preocupa a partes de la cúpula y estrategas nacionales que advierten que esto enajena aún más a los latinos, sector cada vez más importante en los cálculos electorales. Aunque los latinos siempre han votado de manera mayoritaria por demócratas, los republicanos tradicionales han buscado durante los últimos años incrementar la porción minoritaria de ese voto, y algunos han indicado que eso podría ser clave en varios estados en disputa en esta elección.

Mientras esta convención es abrumadoramente blanca, y la plataforma adoptada es tal vez la más antimigrante, es notable el número de rostros latinos en la lista de oradores. La campaña de Romney desea transmitir a nivel nacional una imagen muy diferente a la que se ve aquí. El martes, por lo menos cinco de los nueve oradores programados en la noche de sesiones eran latinos, incluidos el gobernador de Nevada, Brian Sandoval, y el candidato al Senado por Texas, Ted Cruz. También en fila para hablar en la convención estos dos días están la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez; el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño y, en papel estelar, el senador Marco Rubio, de Florida, quien será el presentador del rey de la fiesta el jueves: el candidato presidencial Romney. Pero solo eso no resolverá el problema.

«Estoy preocupado por el voto latino a largo plazo. El Partido Republicano no puede hacer con una parte dinámica y creciente del electorado lo que hizo con los afroestadunidenses», o sea, se encontrará cada vez con menos apoyo latino, advirtió Karl Rove, uno de los estrategas electorales más famosos del partido, aquí en un foro del Tampa Bay Times.

Jeb Bush, ex gobernador de Florida y hermano del ex presidente, dijo recientemente que en torno a los votantes latinos, “tenemos que superar dónde estamos… No puedes pedirle a la gente que se sume a tu causa y después enviar una señal de que en verdad no son bienvenidos”.

Por ahora, la campaña de Romney parece haber decidido no invertir mucho en intentar atraer el voto latino, aunque lanzará una mayor campaña publicitaria en español después de la convención. Romney había dicho que su objetivo era alcanzar un apoyo de 38 por ciento del voto latino (las encuestas registran un apoyo máximo de 25 por ciento).

Al parecer, los republicanos apuestan menos a generar un voto mayor de los latinos y otras minorías, y más a reducir su participación en esta elección. Agrupaciones nacionales de derechos civiles, activistas comunitarios y hasta el gobierno federal han denunciado una serie de medidas estatales diseñadas, con el pretexto de evitar el fraude, para obstaculizar y así suprimir el voto de sectores pro demócratas.

Nadie menos que el presidente de la cámara baja del Congreso federal –por ahora el republicano de mayor rango político nacional en Washington– John Boehner dejó entender esta esperanza. Ante un foro en Tampa a principios de esta semana, Boehner más o menos admitió que su partido está contando con la apatía de latinos y afroestadunidenses, reportó The Atlantic. “Esta elección es sobre la economía… Estos grupos (los minoritarios) han sido los más golpeados. Podrían no presentarse y votar por nuestro candidato, pero yo sugeriría que tampoco se presentarán para votar por el presidente”. Aunque casi nunca se dice en voz alta, no hay duda de que las medidas «antifraude» impulsadas en estados como Florida tienen el objetivo de reducir la participación de estos sectores.

Al parecer, el miedo ante un país cada vez más diverso y de colores está asustando a muchos de los asistentes en esta Convención Nacional Republicana que dicen estar aquí para «rescatar» a (ese) Estados Unidos.

Fuente/Autor: La Jornada

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