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Padre Hermógenes López Corchita, Mártir Guatemalteco

27 de enero de 2020

Este 30 de junio recordamos los 33 años de su martirio

Eufemio Hermógenes López Coarchita, Nació en Ciudad Vieja, Sacatepquez, el 16 de septiembre de 1928, en el seno de una familia de sólida fe católica; sus padres don Ángel López Hernández y Doña Victoria Coarchita Santa Cruz, siendo el tercero de ocho hijos de este matrimonio. Ordenado Sacerdote el 7 de noviembre de 1954 y nombrado párroco de San José Pinula el 7 de noviembre del año 1966, en donde desarrollo su ministerio hasta el día de su martirio el 30 de junio de 1978.

Aunque pareciera que a las jóvenes generaciones no les despierta demasiado interés, su testimonio representa el cumplimiento fiel del ministerio que Cristo le encomendó, siendo la muestra más grande de amor, la que señala la escritura, “no hay amor mas grande que entregar la vida por los amigos” ( Jn. Cap 15, vers. 13) Murió en plena labor pastoral, asistiendo a los más necesitados.

Una mirada fugaz a su vida

Sus primero años transcurrieron entre Ciudad Vieja Sacatepquez y la finca de familia “El Pirú” entre cafetales, mugir de vacas, el canto de las aves y la voz de Dios que constantemente le llamaba. Llamado que respondió finalmente a sus quince años ingresando al Seminario Conciliar de la Arquidiócesis en la Ciudad de Guatemala. Allí fortaleció a través del sacrificio su vocación de servicio a Dios a los demás, férrea voluntad que se escondía detrás del semblante humilde, modesto y piadoso de nuestro mártir.

El camino de su Ministerio

Recibió el orden Sacerdotal de manos de Monseñor Rossell Arellano en un recordado mes de noviembre del año 54, sin imaginar que sería aquella fecha la que marcaría el camino del martirio y sobre todo el camino de los altares que hoy sigue recorriendo.

Sus palabras quedan plasmadas en la obra Diario de San José Pinula: “Hace ya muchos años, cuando ingresé al Seminario, yo sentía que el sacerdocio sería para mi algo inobjetable. En medio de una natural incertidumbre porque el futuro solo depende de Dios, yo me sentía seguro de llegar a ser Sacerdote después de los años, hacía mis planes convencido de que llegaría a ser un Ministro de nuestro Señor”.

Esta confianza en los designios del Señor hizo que fuera nombrado Director Espiritual del Seminario Conciliar de la Arquidiócesis, puesto que desempeñaba al mismo tiempo que el de Capellán de la Iglesia de nuestra Señora de Fátima en la zona 2. El Ministerio sacerdotal lo llevo a ser párroco de San Miguel Dueñas, auxiliar al párroco de la Iglesia la Florida, zona 19, en la ciudad capital; y de allí al Preseminario de Santiago de la Escuela de Cristo en la Antigua Guatemala.

San José Pinula, el sendero que lleva al martirio

A continuación en el año 66, nuevamente un 7 de noviembre el Señor lo llevó al lugar en donde ofrendaría su vida no solo con el servicio que brindaría amorosa y dedicadamente, sino además con la sangre que derramaría por la defensa de su rebaño en la Parroquia de San José Pinula.

En el ejercicio de su ministerio el Padre Hermógenes fue un hombre que no regateaba los gestos de amor a su pueblo. Durante el tiempo que pasó en la parroquia de San José Pinula, se movilizaba en un carro que su mama le había regalado, era un modelo del año 1958, en los últimos años alguien le obsequió un Pick up, el cual como comenta su hermano Ángel Arturo López, quien en la actualidad reside en Escuintla, cuando salía de visita siempre iba lleno de frutas y de obsequios de su familia y de sus allegados, pero al llegar a Pinula se encontraba ya completamente vacío y es que la generosidad de este sacerdote no sabía de privilegios y todo lo que había recibido para él, lo iba repartiendo en el camino a todo aquel que lo necesitara.

Julius Pater, autor del libro Aquel Santo que yo conocí señala en él una característica muy particular: su ingenuidad, pero aquella que esta muy lejos de la tontera. Virtud que era la admiración de sus feligreses que hacía venerarlo como a un santo ya que con ésta expresó peticiones que nadie se hubiese atrevido. Por ejemplo, en una ocasión en la que ante la visita de un reconocido político, el Sacerdote, encabezando un buen número de vecinos, al solicitarle que el agua de los ríos de la comunidad no fuera sustraída hacia la capital con fines lucrativos y obteniendo un compromiso solemne quiso remarcarlo diciendo al político “espero estar estrechando la mano de un hombre” lo que ocasionó una palidez en el rostro del interpelado.

Pater transcribe la carta al entonces Presidente de la República Kjell Eugenio Laugerud García, en la que le solicita la supresión del ejército de Guatemala. ¿Ingenuidad o atrevimiento? Lo importante fue la causa: procurar siempre la protección de sus hermanos.

“No se preocupe”, “de lo que pueda” eran sus frases mas frecuentes, compartiendo lo poco o mucho que tenía, incluso en las misas de difuntos, entregando lo recaudado en la limosna a los dolientes “para los demás gastos”. Todo aquel que le visitaba debía tener cuidado de no expresar su gusto por alguna de las pertenencias del Padre Hermógenes, porque irremediablemente tendría que llevárselo como obsequio, desde un bolígrafo hasta objetos de más valor. “¿te gustó?, ¡llévatelo!”. Era la muestra de su desprendimiento no solo material sino de su propio corazón.

La honradez, calma y fidelidad a Cristo quedaban plasmadas en cada uno de sus actos, como cuando en una ocasión fue acusado de violar a una joven del pueblo, siendo amenazado por el filo de machete que lo obligaba a reconocer tan detestable acción, la Divina Providencia estuvo con él y al final se comprobó que un primo de la víctima resultó ser el violador y la había amenazado de muerte para que acusara al párroco. Inmensa alegría en San José Pinula, al comprobar una vez más la santidad de aquel sacerdote que guiaba al pueblo de Dios.

Estas pequeños detalles hicieron que sus feligureses lo veneraran de tal manera que se le considerara un santo entre ellos, esta veneración unida al martirio que sufrió hacen que los quienes lo conocieron consideren inevitable el camino de la canonización.

Su martirio

El 25 de junio de aquel 1978 el padre Hermógenes había aceptado públicamente que era amenazado de muerte y lo notificó a las autoridades de civiles y de la Iglesia, seguramente dichas amenazas surgían de su valentía de señalar los errores de pequeños y de poderosos.

El 30 de junio de ese mismo año, recorría un camino vecinal atendiendo, como siempre, abnegadamente con sus obligaciones, esta vez retornaba de visitar a un enfermo, allí le esperaban sus verdugos, en aquel camino que tantas veces había recorrido Hermógenes llevando al mismo Cristo y su palabra a los más necesitados. En la loma, con escopetas de caza, aguardaban las fieras esperando a la presa, aquellas fieras ignorantes que servían a los ofendidos que había ordenado tan repudiable acción. Un silbido fue la señal para que la furia de las municiones traspasaran aquel cuerpo, templo del Espíritu Santo, por si fuera poco, un tiro de gracia es el culmen de esa obra de terror… lejos de enmudecer a quienes proclaman la Buena Nueva, grandísimo favor se había consumado, había nacido un mártir, una esperanza para los que no tienen voz.

Muestra de aceptación de su martirio fue el rechazo a los guardaespaldas que sus feligreses le ofrecían. Con su vida defendió los derechos de su pueblo frente a las ambiciones empresariales y económicas. Las posibles causas de su asesinato fueron la defensa de los manantiales y nacimientos de agua del municipio que una compañía pretendía comercializar, el reclutamiento forzoso para el servicio militar, las marchas dominicales de las reservas militares, la vacuna que el Padre Hermógenes consideraba causa de esterilidad y el precio de la leche.

El Padre Serafín Hernández Marcos expresó en la misa de cuerpo presente “Acá está el benemérito padre inmolado, que no ha muerto pues ahora es un Santo”. La prensa Nacional y la internacional destacaba el hecho y muchas voces se alzaban denunciando el hecho.

“Su sangre será fecunda. Nos invita a recoger la antorcha de su fe y de su amor que dejó en el camino respondiendo en una entrega cada vez mayor al llamado del Señor en el compromiso con nuestros hermanos” reza la parte final del comunicado del Arzobispado de Guatemala, publicado en el periódico el imparcial el 6 de julio de 1978.

Proceso de Beatificación

La causa de Beatificación y Canonización fue introducida el 27 de diciembre de 2007 por el arzobispo Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, buscando reconocer la santidad de vida de este hombre de Dios y agradecer al mismo Dios el regalo de su ministerio sacerdotal.

En el mes de junio de este año, el Tribunal Eclesiástico con la colaboración de los vice postuladores de la Causa, completaron 66 sesiones de trabajo interrogando a todos los testigos propuestos constituyendo la fase que se denomina Proceso Diocesano que recoge testimonios y el parecer de peritos de las Comisiones Teológica e Histórica. El pasado 30 de junio con ocasión del 32 aniversario del martirio del Padre Hermógenes la Iglesia Católica anunció que envió el caso al Vaticano en donde la Congregación para las Causas de los Santos en Roma deberá iniciar el Proceso Pontificio.

Con motivo de un aniversario más se ofició una Eucaristía Concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Bruno Musaró,(ésto fue el año pasado y se repitió este año) Monseñor Gonzalo De Villa, Obispo Auxiliar de Guatemala y Monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, quienes resaltaron las virtudes del Mártir ante una multitud que abarrotó el estadio Municipal de San José Pinula, proveniente de ese y otros municipios, incluso se contó con la presencia de hermanos hondureños quienes también deseaban venerar a aquel Sacerdote ejemplo de entrega y fidelidad.

Actualmente los restos del Padre Hermógenes López descansan en una capilla de la Iglesia de San José Pinula.

Fuente/Autor: Portal Católico

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