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La Iglesia Católica se están movilizando

27 de enero de 2020

Este Lunes el Padre Manuel Galván Vargas recuerda su Primer Aniversario de Ordenación Sacerdotal. Ver en la Sección de Cumpleaños.

MYANMAR – A Caritas le resulta imposible, por ahora, calcular el número de víctimas; las 14 diócesis de la Iglesia católica se están movilizando para acoger a los refugiados en parroquias, mientras continúa la distribución de ayudas.

Yangon, Myanmar

“Confirmamos las señales negativas en mérito a la situación general de Myanmar luego del paso del ciclón Nargis. Existe una inmensa preocupación, aunque todavía no sea posible dar cifras exactas sobre la cantidad de víctimas. El número de muertos podría seguir creciendo, pero en el estado actual de las cosas no se puede hablar, por ejemplo, de 100 mil víctimas; la situación es todavía muy incierta y confusa”. Es lo que afirma Paolo Beccegato, responsable del área internacional de Caritas italiana, que está siguiendo el desenvolvimiento de la situación en el país asiático hora a hora. “Estamos hablando -explica Beccegato- de una calamidad de magnitudes devastadoras que ha tenido consecuencias catastróficas debido a la falta de prevención frente al ciclón”.

Al menos, respecto al tsunami del 2004, las autoridades políticas del país han reconocido la naturaleza del evento y han proporcionado información sobre lo que está sucediendo y han manifestado una cierta disponibilidad para aceptar ayuda. “Ahora los hechos tienen que seguir a las palabras”, explican en Caritas. Sin embargo, aunque es verdad que por parte de las autoridades “hay una cierta sospecha por todo lo que viene del exterior, es necesario decir que lo mismo sucede en otros países del mundo en situaciones similares. Además, es importante resaltar que Myanmar es grande y tiene considerables recursos que podrían ser puestos a disposición en este contexto”.

Los daños mayores los han sufrido los cultivos, las estructuras del país y las casas. Las aguas, además, todavía no se han retirado de una parte de las zonas afectadas, y ello complica la evaluación de los daños. La capital del país, Yangon, se ha transformado en una especie de desierto, árboles y estructuras metálicas han sido arrasados, las tuberías han saltado y el agua limpia se ha mezclado con aguas servidas elevando notablemente el riesgo de epidemias; un riesgo que con frecuencia se enfrenta con la inmediata instalación de purificadores de agua y con intervenciones médicas en la población; por ello si las acciones no se despliegan rápidamente, explican los de Caritas, la situación puede ser cada vez más dramática.

Existe, además, una dificultad objetiva para alcanzar algunas zonas del país golpeadas por la tragedia, las calles han sido destruidas por el ciclón, el agua está estancada en diversas partes del territorio. En este contexto tan difícil actúan las 14 diócesis de la Iglesia católica, cuatro de las cuales están particularmente involucradas. “Sacerdotes, religiosas y religiosos, y voluntarios, trabajan en las labores de auxilio -explica Beccegato- los agentes locales, es decir originarios de Myanmar, constituyen la mayor parte del personal católico activo en estos momentos para llevar un poco de alivio a la población. Las parroquias están acogiendo a los refugiados y están distribuyendo ayudas”.

La Iglesia, comprometida en actividades de ayuda a la población en diversos ámbitos, como son el agrícola, hídrico y escolástico, ha puesto en estos días toda su atención y recursos al servicio de la población afectada. Las Naciones Unidas, por su parte, acaban de hacer un llamado para la recolección de ayudas destinadas a Myanmar y han pedido a las autoridades del país abrir las fronteras a las ayudas provenientes del exterior.

Fuente/Autor: Agencia Fides

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