Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
JUAN BAUTISTA SCALABRINI, OBISPO DE NUESTROS DÍAS
01/27/2020
Glorificó a Dios, fue glorificada por Dios
01/27/2020

Scalabrini

ESTAMOS AQUÍ COMO BESTIAS

27 de enero de 2020

De los Escritos de Juan Bautista Scalabrini.

En la sesión de la Cámara de diputados del l2 de febrero de l879 el honorable Antonibón, entre otras desoladoras noticias sobre las condiciones de nuestros emigrados en América, leía la carta de un colono véneto, el cual, como forma de conclusión de una ilíada de dificultades, decía: estamos aquí como bestias; se vive y se muere sin sacerdotes, sin maestros y sin médicos.

Ahora bien, de un año a esta parte, cartas similares yo he recibido casi un centenar, de parte de jefes de familia que invocaban la obra protectora de mi Instituto. Y no solamente me despacharon cartas, sino oportunos mensajeros desde varias comarcas de Brasil con el fin de perorar más cálidamente con la palabra su causa. Y bien, ya sea por medio de aquellas pobres cartas llenas de errores y rubricadas con firmas ilegibles, ya sea por medio de las cálidas palabras de esos mensajeros, era evidente, ¡y cuánto! la necesidad del sacerdote y del maestro; necesidad, que se hacía sentir en forma tanto más fuerte cuanto mayor era la prosperidad material de las colonias. Todos concluían con las desoladoras palabras del pobre emigrado véneto: somos como bestias; se vive y se muere sin sacerdote, sin maestros y sin médicos, las tres formas bajo las cuales se presenta ante la razón del pobre la sociedad civil.

He aquí: con mi Instituto de patronato yo trato precisamente de satisfacer a estas tres grandes necesidades humanas.

Mantener viva en los corazones la fe de nuestros padres y, con las inmortales esperanzas del más allá reavivadas, educar y elevar su sentimiento moral, ya que, no hay que olvidarlo, el único tratado de ética de nuestro pueblo está todavía afortunadamente en el Decálogo.

Junto a los primeros rudimentos del cálculo, enseñar en la escuela la lengua materna y un poco de historia nacional y mantener así encendida en los hermanos lejanos la llama del amor por la patria y el ardiente deseo de volverla a ver.

Finalmente, algunas nociones de medicina, dando a los misioneros, en los meses de noviciado, algunas instrucciones sobre el uso de los medicamentos más eficaces y más comunes, sobre el modo de prepararlos y suministrarlos, e instituyendo junto a la Casa de los mismos misioneros pequeñas farmacias. Es poca cosa considerada en sí, pero la situación cambia cuando se piensa en la imposibilidad de tener médicos y medicinas allá en las inmensas llanuras americanas, donde con frecuencia, también teniendo la posibilidad material, no se poseen los medios pecuniarios.

(El diseño de ley sobre la emigración italiana – Piacenza 1888)

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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