La primera palabra de la vocación es gratitud.

Papa Francisco
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Scalabrini

Escritos de Juan Bautista Scalabrini

27 de enero de 2020

“Por sobre todo, el bien de las almas”

Hizo, sin embargo, muy bien en decir con claridad las cosas, tal como son, y no me ofende por nada que haya enviado alguna de mis cartas allá, donde creyó oportuno enviarlas, ya que Usted sabe que yo no tengo ningún secreto con mis superiores. Solamente mi amor propio se resiente un poquito, tratándose de cartas confidenciales a un amigo del corazón como es Usted, y por eso escritas un poco a la buena de Dios.

Por lo demás, la verdad, la justicia, el bien de las almas por sobre todo, he aquí mi ambición y la suya.

No nos desanimemos, querido amigo, calma, fortaleza y oración; fija la mirada en Jesucristo y confiados solamente en El.

Carta a G. Bonomelli 1.2.1883

Le he escrito varias veces y siempre fuerte y alto, quizás demasiado alto, a quien, lo sabemos. Hasta le he dicho que pronto deberá presentarse ante Dios, al que deberá darle cuentas del ejército de almas, que se va perdiendo y de los dolores inefables causados a los Obispos, que ya no tienen más libertad ni de palabra ni de acción, porque están abrumados por la intromisión de los laicos envalentonados y premiados por quien debería frenarlos; y por el mismo partido farisaico, tolerado, y más, favorecido, por el hecho que se va descomponiendo el orden jerárquico instituido por Jesucristo etc. etc. (…). Yo sigo mi camino profundamente persuadido que los obispos fieles y obsequiosos no son ya aquellos que, por respeto mal entendido, fomentan ciertos engaños y quizás los aprovechan, sino aquellos, y son pocos, ¡pobres zonzos!, que sacrifican su paz, su porvenir y todo, para que el Santo Padre se dé cuenta del engaño y la Iglesia se vea libre de las consecuencias desastrosas de los errores.

Carta a G. Bonomelli – enero 1887

Desafortunadamente las cosas van mal, y muy mal. ¡Todos lo ven, y nadie piensa en el remedio! ¡No hay que esperar nada más que en Dios! Ahora que ni siquiera las trompetas más sonoras bastan para despertar del sueño a los que duermen, y derrumbar las últimas ilusiones, dejemos que actúe un poco él. Nosotros sigamos adelante tranquilos y pensemos en salvar el mayor número de almas que podamos. No puede faltarnos el amor de los buenos y la recompensa de Dios.

Carta a Bonomelli – mayo 1889

Fuente/Autor: Una Voz Viva

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