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Editorial

EL ADVIENTO: UNA ESPERA ALEGRE

27 de enero de 2020

EL ADVIENTO:
UNA ESPERA ALEGRE

El Adviento es un tiempo privilegiado para cada uno de nosotros, por medio del cual la Iglesia nos invita a reflexionar sobre la venida de Nuestro Señor Jesucristo, quien llegó a la tierra hace más de 2000 años cumpliéndose así lo anunciado por los profetas; el pueblo judío esperaba su venida aunque no del modo en que Él llegó.

A veces el hombre cree pensar lo que Dios piensa; y es ahí donde pierde la oportunidad de conocerlo pues sólo se puede llegar a Dios con la fe y las buenas obras, mientras que cundo hacemos caso al intelecto nos enorgullecemos, y como consecuencia de esto quedamos ciegos y sordos, de tal modo que es imposible reconocer a Cristo como Nuestro Señor, esto fue lo que le sucedió a los sumos sacerdotes y a los que conocían las Sagradas Escrituras.

Cómo podía imaginar el pueblo de Israel que el esperado, el Mesías, el Salvador naciera en medio de la gente sencilla y se hiciera uno de nosotros, excepto en el pecado. Pero sólo Dios en el modo que interviene en nuestra historia y la razón por la cual se dio a conocer entre pobre, tal vez porque son los que menos saben de política, economía, lujos, etc., y sólo se dedican a sus labores cotidianas de las cuales subsisten, por tal motivo recurren a Dios para pedirle el pan de cada día.

Los pobres son los que en medio de la necesidad descubren que es Dios quien los alimenta, y por ello se mantienen fieles a la promesa de Dios en la persona de Jesús que viene a salvar a su pueblo. Como es el caso de la Virgen María cuando el ángel del Señor la saluda “Alegrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc. 1,28). “Alegrate” una palabra expresada a maría por boca de un enviado de Dios que transforma tanto la vida de quien recibe el mensaje, como sucede en la visita que hace la Virgen a su prima santa Isabel, cuya acción no solo produce un gran gozo en la persona de Isabel sino también en Juan el Bautista que se encuentra aun en el vientre de su madre (Cfr. Lc 1,41).

Quien se alegra en Dios es capaz de comunicarlo como lo hace nuestra Madre en el Magnificat “Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador…” (Lc. 1,47). La alegría de Dios con nosotros, es decir del Emmanuel, que trae esperanza y gozo a todo aquel que recibe el mensaje de Dios, por medio de su Palabra; a través de la escucha y, posteriormente la pone en práctica cuando va al servicio del pobre, así como la Bienaventurada Virgen María después de recibir la alegre noticia de que Dios está con ella.

Mría se encamina al encuentro de los necesitados y al mismo tiempo para comunicar el amor de Dios por medio de su persona en una actitud de disponibilidad y generosidad. Su acción produce gozo y despierta en el necesitado un deseo ardiente por saber más acerca de Dios. Ese es un ejemplo para dar a conocer a Nuestro Señor que está por venir a tu vida, a tu familia, y debes portarlo como la Buena Noticia universal de Salvación del mismo modo como los Apóstoles nos lo han transmitido a través de la Iglesia y la administración de los Sacramentos, para decirnos que Dios nunca nos abandona. ES un Padre que ama a sus hijos y busca el bien de ellos por tal motivo envía a su Hijo a que nos dé a conocer el amor misericordioso que brota de sí mismo y que se da a conocer en su humanidad desde que nace hasta dar la vida por todos los hombres. Por ellos nos exhorta en su palabra a gozar de su alegría sin perder de vista a los que van caminando con nosotros el pobre, el marginado, el enfermo, el excluido, el que sufre y que aun no sabe cuánto es que el Señor lo ama.

Adviento es un tiempo de preparación y de espera para recibir al señor en nuestra vida, abriendo nuestro corazón y olvidándonos un poco de nosotros mismos para ir al encuentro de aquel que solicita nuestro auxilio, logrando que con nuestra buena atención, este hermano nuestro pueda experimentar el gozo de sentirse amado por Dios. Ante esto es importante recordar que así como nosotros hemos recibido este mensaje del amor de Dios también se nos ha encomendado darlo a conocer. Este tiempo litúrgico nos ayuda a prepararnos para la Navidad, la celebración de la alegría de tener un Dios que nos ama y que por amor se hace cercano a todos los hombres en la figura de un niño. Dios nace en tu corazón cuando al escuchar su Palabra permites que resuene en tu interior y dejas que transforme tu vida.

Fuente/Autor: Ernesto Díaz Herrera

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