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Mundo Joven

El “rock” del Papa Francisco arrasa en la prisión

27 de enero de 2020

¿Conocéis la famosa canción de Elvis Presley que habla del “Rock en la cárcel”? Seguramente la habréis bailado alguna vez, porque tuvo y tiene un éxito increíble. Pues bien, parece ser que ahora tiene un competidor invencible, y es que “el rock” del Papa Francisco tiene aires renovados y arrasa en la prisión.

Es una metáfora, por supuesto. No es que el Papa se haya puesto a cantar y a bailar entre los presos, sino que les ha hablado de la fe, un nuevo tipo de canto y de baile que puede sanar la soledad y los corazones más herméticos.

El pasado jueves, Francisco sorprendió al mundo lavando y besando los pies a jóvenes presos y parece que ser que con su estilo, con su “rock”, ha conquistado a grandes y pequeños.

¿Un jefe de estado enseñando a perdonar, a amar, a querernos los unos a los otros? ¿Buscando servir sin la intención de reinar? Es posible.

El Papa Francisco enamora y lo digo con conocimiento de causa. No hay más que ver la sonrisa que ha escampado en la cara del Padre Gaetano, el sacerdote que trabaja en la cárcel para menores de Casal de Marmo (Roma), y que concelebró la Misa de Jueves Santo junto al Papa.

Este hombre no puede estar más agradecido y confirmado en su fe. El Papa decidió dejarlo todo para ir a su cárcel y lavar los pies a doce de sus muchachos, a quienes se les imputa por robo, comercio de drogas, e incluso homicidio.

Entrevistando al sacerdote italiano he conseguido acercarme más a esta realidad, y he podido advertir que estos lugares, no son centros de verdugos, sino de víctimas.

Entre ellos he conocido a Giovanni, un joven siciliano de 21 años, que decidió abandonar la escuela para meterse en problemas “bien gordos”.

En su rostro se ven las cicatrices del pasado, imposibles de borrar… y también, ese deseo de salir del infierno al que la sociedad o el mundo, le condenaron.

Ahora Giovanni admite que se ha equivocado y que, gracias al P. Gaetano, está aprendiendo un trabajo, conociéndose a sí mismo y dirigiendo su vida hacia un puerto de aguas más mansas.

Le he preguntado qué piensa de la fe. “¿La fe? Quizá me haya ayudado”, explica haciéndose el duro.

La historia de Giovanni no es más que una gota del mar que es la obra social de la Iglesia. Los noticieros nunca hablarán de esto, pero esa es la realidad.

El gesto que hizo el Papa por sus compañeros ha tocado a Giovanni, y aunque le cueste expresarlo, yo diría que ha encontrado más comprensión y cariño al abrigo de la Iglesia, que en la calle.

“El P. Gaetano es extraordinario, confió en mí y yo no pienso defraudarlo”, me ha dicho.

Esperemos que sea así, y que la visita del Papa a la cárcel de menores, sea un llamado de atención a quienes dirigen este mundo, para que dejen de preocuparse por aumentar sus riquezas y más, por “custodiar”, a quienes se encuentran en dificultad.

Mientras tanto, ¿Por qué no seguir bailando el “rock” del Papa Francisco?

Fuente/Autor: ACIprensa

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