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“Déjenme ir”, las últimas palabras de Juan Pablo II, dice su doctor

27 de enero de 2020

Presenta el médico del Papa polaco un libro que retoma las palabras finales del pontífice, reconstruye sus últimos y dramáticos dos meses de vida y contiene un texto con testimonios directos y episodios inéditos.

Roma, Italia
Miércoles 15 de marzo de 2006

El papa Juan Pablo II mantuvo la serenidad hasta el último momento pese a su sufrimiento físico y su casi total incapacidad para hablar, confirmó su médico personal, Renato Buzzonetti, en el libro Dejadme ir publicado hoy.
“Déjenme ir a la casa del padre”, fueron las últimas palabras de Karol Wojtyla antes de morir el 2 de abril de 2004.

A casi un año de su deceso, las Ediciones San Paolo publicaron el libro Dejadme ir (“Lasciatemi andare”) , que retoma sus palabras finales, reconstruye sus últimos y dramáticos dos meses de vida y contiene un texto con testimonios directos y episodios inéditos.

Con el subtítulo “La fuerza en la debilidad de Juan Pablo II”, el libro reúne los testimonios de Buzzonetti, así como de su secretario personal, el ahora arzobispo de Cracovia, Stanislao Dziwisz, y del vicario general del Vaticano, Angelo Comastri.

La obra se divide en tres partes, la primera titulada “El sufrimiento en la vida y el magisterio de Juan Pablo II”, la segunda “Los días del sufrimiento y de la esperanza” y la tercera “Santo súbito”.

En la segunda parte, Buzzonetti relata los momentos posteriores al atentado del 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro, en el que Juan Pablo II resultó gravemente herido en el abdomen, y narra las siete operaciones y las 10 hospitalizaciones del Papa.

El libro revela que pocas semanas después de ese ataque el Papa se sintió mal y debió ser sometido a una ecografía del abdomen, pero el examen debió ser interrumpido por las interferencias electrónicas de las antenas de la Radio Vaticana.

Buzzonetti destaca que “solamente la intervención directa de monseñor sustituto logró convencer a los dirigentes de la Radio, que temían un sabotaje de las Brigadas Rojas, a suspender momentáneamente las transmisiones para permitir la ecografía al pontífice”.

Resalta su admiración por Juan Pablo II, quien se recuperó rápidamente después del atentado, y también subraya los efectos que ese hecho y las privaciones, fatigas y traumas juveniles “no comunes” tuvieron en su envejecimiento prematuro.

El libro destaca que los primeros síntomas del mal de Parkinson aparecieron en Juan Pablo II en 1991, pero la noticia se mantuvo escondida hasta 1996, cuando el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, reconoció que padecía un “síndrome extrapiramidal”.

El arzobispo de Cracovia recordó a su vez que la frase “Dejadme ir a la casa del padre” fue susurrada por el pontífice agonizante el 2 de abril de 2004 ante sor Tobiana, una de las monjas polacas al servicio de Juan Pablo II.

Señaló que la monja salió de la habitación llorando y relató a los presentes las palabras del moribundo, sin que nadie lograra contener el llanto.

Fuente/Autor: Notimex/El Universal online

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