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A la moda

27 de enero de 2020

A los jóvenes de hoy les gusta andar a la moda. Andar a la moda es muy importante. uno influye, impacta, casi hipnotiza. Andar a la moda es tentador, no cualquiera se resiste.

Modas las hay de todos los tipos. A unos les gustan las del momento, como los jeans rotos, la camiseta por fuera, estampada con un grupo de rock pesado, uno o más aretes pendiendo de la oreja y el peinado más desordenado que un campo devastado por un huracán. Es una buena moda para los hombres.

A las mujeres les gusta más la moda clásica o elegante, quizá por ese sexto sentido femenino al que le agrada la estética. Ellas son más finas. Les viene bien un vestido de color pálido, una blusa adornada con encajes, los labios rojos como la sangre y otros ochenta cosméticos regados por todo el rostro.

Sí; a los jóvenes y a las jóvenes les gusta ir a la moda. ¿Por qué? Porque… porque… Muchos de ellos no sabrán responderte, pero, en el fondo, es por ser original, por llamar la atención, por ser importante, por sentirse grande y valioso. No me parece su deseos sean malos, al contrario, es muy humano y positivo, pues manifiesta que no te resignas a ser uno más. Sin embargo, todos terminan usando las mismas modas y, por ende, nadie es original, nadie llama la atención, nadies es importante y todos caen en un anonimato sonoro.

Además, los jóvenes de hoy, se visten a la moda sólo por fuera. Las modas cambian y ellos siguen como antes. No estoy en contra de las modas; incluso vengo a proponerte una nueva, porque no me parece justo que valgas más o menos que otros, simplemente por los harapos que llevas puestos.

Yo prefiero una moda distinta, la moda del alma, ésa que pocos se atreven a llevar, porque les da miedo; esa moda que consiste en ser un joven repleto de valores de cualquier calibre: humanos, morales, religiosos. A ellos no se les puede exhibir por fuera, pero irradian una potentísima luz, de noche y de día, en lo público y en lo oculto. Los valores no se colocan como la ropa, los valores van debajo de la piel, en el alma.

Alguno dice: “Eso no es moda”. Yo le pregunto: ¿Hay algo más original, y a la vez más necesario, que vivir con valor, sin respeto humano, los consejos de tus padres, la libertad verdadera de espíritu, la preocupación por la vida? ¿Conoces algo que llame más la atención que un joven recto, educado, alegre, de mirada pura? Uno de esos hombres vale más que cualquier moda y que cualquier guiñapo de hombre que te sale a relucir por la calle. Ser original no es sacar a colación el último chiste o alguna prenda extraña, sino ser claro, como el agua del manantial, llevar en la frente el signo de la nobleza, del amor.

Si deseas ser importante, ¿Existe un asunto más importante que el cuidado de tu alma, de tu felicidad? La importancia no consiste en ocupar el mejor puesto o en tener el “valor” de rendirte ante una botella de vino o una cajetilla de cigarros, sino en cumplir con fidelidad los pequeños deberes que ahora te corresponden.

Y para ser grande y valioso no es menester más que preocuparte de ser lo que eres: un hombre, en el sentido pleno de la palabra, es decir, un fiel reflejo de la imagen de Dios en tu alma.

Te aseguro que si sigues esta moda, no todos te van a secundar; algunos, incluso, no te dirigirán la palabra, porque significas un reclamo para ellos. Sin embargo, esa es sólo la primera parte, la otra es la felicidad, la realización, la paz. Esta moda cambiará verdaderamente tu alma. No será como las otras que, tras unos días, meses y quizá años, se van y no te han legado más que vaciedad y falta de personalidad.

La decisión está en tus manos, en tus obras y, sobre todo, en tu corazón.

Fuente/Autor: Evanibaldo Díaz

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