Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

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Mundo Misionero Migrante

“Sueños y Fronteras”

27 de enero de 2020

Comenzando…

… Parecen dos palabras antitéticas: una idílica e irreal, la segunda cruel, “vergonzosa” y ¡real!

Sin embargo, son estas son dos realidades que el migrante va cargando en su mochila y encuentra en su camino. Son parte de una única historia que se repite con miles de facetas y distinciones, pero que en todo y todos refleja la triste realidad del migrar.

Con estas dos realidades queremos abrir nuestro conjunto de hojas que cada tanto nos ayudará a conocer, a conocernos y a dar a conocer unas realidades que muchas veces son ignoradas y olvidadas…

Y ¡sí!, ¡es cierto!, esto nos llena de alegría y nos motiva a seguir nuestro servicio e invertir nuevas fuerzas, las cuales responden a una profunda motivación y vocación que como tal, debe estar al servicio de los demás, los que más sufren y necesitan.

En estos tiempos somos espectadores de otra realidad que nos entristece: las deportaciones que México y Estados Unidos están haciendo con todo ser humano que no tiene papeles otorgados selectivamente por ellos. Los migrantes deportados que llegan a nuestra Casa del Migrante nos comparten las situaciones doloras y dramáticas que viven, confiados y motivados por la cercanía de la escucha atenta de nuestros voluntarios y voluntarias. Situaciones frente a las cuales confesamos nuestra impotencia, ya que no podemos responder sino escuchando y ofreciendo este espacio de tranquilidad y dignidad para que ellos mismos encuentren una respuesta, que en la mayoría de los casos sigue siendo: “me voy a tirar de vuelta, ya que mi vida no tiene sentido lejos de mi familia, mi trabajo y mi futuro”. Éstas son la palabras que generalmente expresan nuestros hermanos y hermanas deportados, conscientes que los han desarraigado injustamente de la “patria que les daba el pan” (Beato Scalabrini) y conscientes de que al ser detenidos otra vez pueden pasar años encerrados en la cárcel… sin embargo, no hay opciones.

Quisimos comenzar nuestro boletín con esta reflexión ya que nos parece importante compartir con ustedes amigos y amigas, esta realidad y el servicio que la Casa del Migrante está llamada a dar en las circunstancias actuales. Tristemente, esta realidad de deportados se suma a la que desde siempre respondemos: los migrantes que siguen llegando con la “primerísima esperanza” de tener una vida digna en el Norte. El encuentro con otros que ya están de regreso forzoso, en lugar de desanimarlos los motiva y los advierte, pero no los detiene, porque, siendo sinceros “¿quién puede detener el hambre?”

Esperamos que este boletín nos ayude a dar a conocer tantas historias y vidas escondidas y excluidas de nuestros hermanos y hermanas migrantes. Además, quisiéramos que este medio despierte en ti y en otros lectores el deseo de tender la mano y abrir el corazón transformándolos en Amigos y Amigas de nuestra Casa del Migrante… ¿Podríamos contar con tu visita un día? ¡Te esperamos!

Fuente/Autor: P. Francisco, CS

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