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De Cucuruchos a Seminaristas

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De Cucuruchos a Seminaristas

¡Hey! JSF, ¡Saludos!
Me llamo Pedro Steve Cheté Reyes, soy originario de la cuidad capital, de la parroquia San Juan de la Cruz en la zona 7.
Quiero contarles la maravillosa experiencia que tuve al cargar en hombros el anda más grande de Centro América; me refiero a la del Viernes Santo, del Señor Sepultado del Templo del Calvario en la zona 1, en la que pude participar por tres años consecutivos.
Recuerdo que en la primera ocasión estaba nervioso, ansioso, pero también muy emocionado ya que me tocaba el turno a las 2:30 am del siete de abril el mismo día de mi cumpleaños. En el momento de recibir en hombros al Señor, me invadió una inmensa felicidad y agradecimiento hacia Jesús que me permitía llevarlo en hombros.
Ahora que soy seminarista le pido al Señor Jesús que me permita cargar también los sufrimientos por los que pasan tantos y tantas migrantes hoy en día. Quiero ayudarlos a unir su cruz a la Cruz de Jesús y así, de esa forma, responderle al llamado que me ha hecho.
- Pedro Steve -

A la edad de 7 años empecé a ver en las principales calles de el municipio de Villa Canales, y en mi Colonia El Porvenir, las procesiones. Me encantó ver a las personas que iban cargando vestidas de morado… le comenté a mi mamá, que quería hacer lo mismo y que quería ir vestido de color morado, pero no sabía cómo se le decía y que se debía hacer para poder cargar.
Al siguiente año observé en las tiendas de ropa que se vendían las vestimentas de color morado. Entré y pregunté que precio tenían los vestidos morados. La señora me comentó que no eran vestidos sino que se llamaban “CUCURUCHOS”; lo compré y me cartaboneé para poder cargar y llevar a Cristo en los hombros.
Por 16 años que he cargado a Cristo en los hombros, en muchas ocasiones con mucho calor, frio o debajo de la lluvia. Ha sido una buena experiencia poder cargar, vestido de cucurucho, a Cristo Jesús por las calles.
con el tiempo me di cuenta que llevar a Cristo en los hombros sólo para la Semana Santa no era lo suficiente, por lo que decidí entrar al Seminario J.B. Scalabrini en la Ciudad de Guatemala.
Es el primer año que no llevaré a Cristo en los hombros, y tampoco caminaré vestido de cucurucho. Ahora a Cristo lo llevo todos los días de mi vida no en mis espaldas sino en mi corazón y el cucurucho ya no lo uso, porque lo he dejado… y pasé de ser cucurucho a seminarista y servidor de Cristo Misionero y Migrante.
Rubén Velásquez
Seminarista scalabriniano

Por  Steve y Rubén

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