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Mundo Joven

TE MADREO PERO TE AMO

27 de enero de 2020

Empezaron como jugando. Primero le apretó muy fuerte en un brazo, luego un golpecito en la cabeza. Y alguna palabrota. Ella no protestó, no le dijo nada a él, a su novio, tampoco se lo platicó a su mejor amiga, menos a sus familiares.

Pasó el tiempo. Una noche, después de una fiesta, él, borracho, la insultó, la abofeteó, le jaló los cabellos. Y desde entonces las agresiones se repitieron, cada vez más fuertes, más constantes. “Te madreo pero te amo, como a nadie, como nunca. Lo que pasa es que no me puedo controlar, soy celoso, violento, salvaje por naturaleza” le dijo él, de 18 años, en uno de los varios momentos de reconciliaciones.

Así siguieron hasta que una amiga de ella, accidentalmente, presenció una de esas escenas, y le gritó al tipo, le advirtió que lo denunciaría y que lo acusaría con los papás de la chica.
La relación terminó por fin…

Bueno, o malo mejor dicho. Porque no terminó. La jovencita, 17 años de edad tuvo otro novio, un muchacho que la trataba bien, la respetaba. Pero semanas después la buscó el otro, le pidió, le suplicó que se vieran. Y se reencontraron.
Y siguen. Ella lo aceptó. Como aceptó las disculpas, los juramentos, como sigue aceptando las agresiones.

Una pareja, como desgraciadamente, alarmantemente, hay muchas en nuestro país. En ese caso, no tienen problemas económicos, son de clase media alta, estudian.
Pero es un problema que hay que atender, que tiene muchas implicaciones, diversas causas, impredecibles consecuencias.

Según la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, que el Instituto Nacional de la Juventud pidió al INEGI que realizara, en general, esta situación tiene a pasar desapercibida tanto por las instituciones, como por los propios jóvenes y, digo yo, por sus familiares.

Y vean este dato: la información de la encuesta señala que el 15 por ciento de las y los jóvenes han experimentado al menos un incidente de violencia física en la relación de noviazgo.
Agrega que los incidentes de violencia tienen una mayor proporción en zonas urbanas en comparación con las zonas rurales.

Es importante conceptualizar la violencia física desde una perspectiva de género. Y es que la mayor proporción de personas que reciben agresiones físicas son las mujeres, con 61.4 por ciento y 46 por ciento de los hombres.

La encuesta informa luego que de las y los jóvenes que han sufrido violencia física, hay un 62.5 por ciento que ha recurrido a alguna persona en busca de ayuda.
Pero, ojo, han acudido en mayor proporción con amigos, 33 por ciento, otros familiares, 9.2 por ciento y a la mamá, el 14 por ciento.

En cuanto a la violencia psicológica, entendida como el abuso personal, verbal, maltrato y menoscabo de la estima hacia una o varias personas, los resultados son impresionantes: el 76 por ciento de jóvenes en relaciones de noviazgo son víctimas y la mayor incidencia se da en las áreas urbanas, que en las rurales.

De la violencia sexual, el 16.5 por ciento de las jóvenes entrevistadas reconoció haber sufrido un evento de ese tipo por parte de sus novios.
Y estamos hablando de jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, solteros, con relaciones de noviazgo.

Esta población soltera, por cierto, representa el 13.6 por ciento de la población total del país.
De la misma, entre esas edades, el 55.7 por ciento va a la escuela, el 44.3 por ciento ya no lo hace. Y las razones por las que los jóvenes dejan de estudiar, son: 35.3 por ciento, ya no quiso; 31.0 por ciento tuvo que trabajar; 9.2 por ciento terminó los estudios; 5.1 por ciento fue rechazado en la escuela a la que pretendía ingresar; 3.6 por ciento porque las escuelas están muy lejos de las casas y el resto dejó los estudios por otras muy diversas razones que no resultaron estadísticamente significativas.
Ahí está pues la situación, el problema.

Jóvenes que maltratan a la pareja que dicen amar.
¿Repiten lo que vieron en sus hogares, en sus infancias?.
Pero alarma también la gran cantidad de chicas que aceptan la violencia, mantienen la relación, o…hasta la buscan.
Y se guardan lo que les ocurre.
La juventud. Nuestros herederos…nuestras víctimas…nuestras consecuencias…nuestras esperanzas…
Creo que vale la pena hablar de ellas, de ellos.

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