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Papa Francisco, Christus Vivit 135
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01/27/2020
FÁCIL Y DIFÍCIL
01/27/2020

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SEÑO, YO TE ESCUCHO….

27 de enero de 2020

1. MONICIÓN

Toda nuestra vida es una búsqueda de Dios.
Y le vamos encontrando paso a paso, momento a momento,
en nuestro caminar.

La actitud de quien busca…
es ya una razón para esperar el encuentro.

No te canses. Rastrea las huellas de Dios.

Sus manifestaciones están muy cerca de ti:
en los hombres, en la naturaleza, en los acontecimientos…

Busca el rastro de Dios en sencillez, con paz interior.

A Elías, profeta de Dios, se le manifestó Dios en Horeb.

Junto a la montaña, esperó la presencia del Señor.
Pasó un viento huracanado; pero en el huracán… no estaba Dios.
Hubo un terremoto; y en el terremoto… no estaba Dios.
También pasó el fuego; y en el fuego… no estaba Dios.
Después del fuego sopló una brisa suave; y en la brisa… se oyó la voz del Señor…
(1 Reyes 18,9 a 13).

No busques a Dios desde el huracán de tu violencia,
desde la prisa de tu actividad “interesada”… No LE encontrarás.
Si tu vivir es un terremoto de angustias y frustraciones,
de intranquilidades e incertidumbres; si en tu interior no hay paz…
no esperes la voz de Dios.

Desde el fuego de la pasión descontrolada,
desde la vehemencia de “amores” que no son Amor…
no puedes ser sensible a la Presencia de Dios.

Mira si en ti hay “brisa”:
la brisa de la servicialidad y de la entrega,
la brisa de la sencillez y de la humildad,

la brisa del “detalle” para el hombre, tu hermano;
la brisa de la paz de conciencia,
la brisa de la caridad.

Porque en la brisa habla Dios.

SEÑOR, YO TE BUSCO.
NO ME ESCONDAS TU ROSTRO.

2. SALMO: Tengo sed de Dios

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío,
tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan noche y día,
mientras todo el día me repiten:
“¿Dónde está tu Dios?”.

Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanzas,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabado:
“Salud de mi rostro, Dios mío”

De día el Señor me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida.
Dirá a Dios: Roca mía, ¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío, hostigado por mi enemigo?

Se me rompen los huesos por las burlas del adversario:
todo el día me preguntan: “¿Dónde está tu Dios?”.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabado:
“Salud de mi rostro, Dios mío”
(Salmo 41)

3. LECTURA
Estando allí Juan con dos discípulos y, fijando la vista en Jesús que pasaba, dijo:
—Ese es el Cordero de Dios.
Al oír estas palabras, los dos discípulos se fueron detrás de Jesús. Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les preguntó:
—¿Qué buscáis?
Le contestaron:
—Señor, ¿dónde vives?
Les dijo:
—Venid y lo veréis.
Lo acompañaron, vieron donde vivía y se quedaron aquel día con él; serían las cuatro de la tarde. (Jn 1, 35-39).

4. REFLEXIÓN

…“ES EL CORDERO DE DIOS”

Es Jesús que pasa junto a ti.
Pasa, cada día, en tus hermanos, los hombres.
Puedes encontrarte con su mirada
Si tienes valor…

…“SE VOLVIO JESUS Y VIO QUE LE SEGUIAN”

No le preguntaron…; le siguieron.
Es la postura de los hombres convencidos, de los hombres arriesgados.
Es la manera dé “seguir” cuando uno se confía en el otro.
Es la búsqueda con “el querer” por delante.
Y, en un momento, Jesús dijo: ¿Qué buscáis?
Pero lo dijo en “SU momento”.
Y lo dijo porque le seguían.

…“LES DIJO: VENID Y VEREIS…”

Jesús no explica dónde vive;
sobran las palabras donde hay plenitud de obras.
Por eso invita a morar con El.
Te invita a caminar SU camino.
Te ofrece vivir SU vida.
Te da posibilidad de estar en EL y El en ti.
Te brinda permanecer en su compañía la jornada entera de tu existencia.
Pero no busques su casa en la lejanía;
la tiene puesta en ti… Habita en los hombres con los que te rozas diario.
En ellos le encontrarás si eres sensible al clamor de los hombres,
si el eco de sus voces encuentra respuesta en tus obras.

…“SERIAN LAS CUATRO DE LA TARDE…”

La hora de la paz y del sosiego.
La hora de la soledad.
La hora en la que el hombre debe encontrarse consigo mismo.
La hora en sintonía con Dios.
La HORA.. que es tu VIDA.

5. ORACIÓN

SEÑOR…YO TE BUSCO
No me escondas tu rostro.
Mi tierra está seca, sedienta de ti.
Te necesito.
¿Dónde vives, Señor? ¿Cómo es tu casa?

SEÑOR… TU ERES MI AUXILIO

Quiero refugiarme a la sombra de tus alas.
Quiero oír tu voz en la paz y en el sosiego.
Dame valor para seguirte:
aunque cueste,
aunque se rían de mi,
aunque busquen perderme los que dicen mentira

SEÑOR…

—Hazme encontrar “TU HORA”, “MI HORA”.
La hora en que tu Palabra entre en mí y se haga carne conmigo.
—Hazme huir del huracán, y del fuego, y del terremoto,
porque no quiero encontrar un dios falso desde mía odios y rencores,
porque no pretendo oír voces de dioses extraños desde el ardor de mis egoísmos,
porque no deseo palabras de dioses tranquilizadores que acallan la conciencia de servicio y preocupación por les hombres.

—Háblame, Señor, desde la brisa de la comprensión y del Amor.

SEÑOR… YO TE BUSCO

Fuente/Autor: reflejos de luz

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