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Mundo Misionero Migrante

Migrantes padecen abusos en Guatemala

27 de enero de 2020

El sufrimiento de los migrantes centroamericanos que intentan llegar a EE. UU. en busca de trabajo y de mejorar sus condiciones de vida no comienza al arribar a ese país o al cruzar México, ya que en Guatemala, salvadoreños, hondureños y nicaragüenses son víctimas de actos criminales, que incluso ponen en riesgo su vida.

Cambistas y taxistas que se aprovechan del desconocimiento de los migrantes para cobrarles más en las fronteras, hasta robos, golpes, abusos sexuales y secuestros, son parte de la gama de vejámenes a los que se ven expuestos, algunos de ellos incluso por agentes de la Policía Nacional Civil.

“Hemos tenido casos de jóvenes a quienes las mismas patrullas les cobran una cuota para permitirles seguir su camino. De la frontera de Agua Caliente a Esquipulas, a veces hasta ponen dos retenes”, expuso el sacerdote Juan Luis Carbajal, de la Pastoral de Movilidad Humana, de la Conferencia Episcopal de Guatemala. Sin embargo, prefiere no generalizar contra todos los agentes.

Según Carbajal, muchos migrantes son traídos con la promesa de ofertas de trabajo en Guatemala, México o EE. UU., pero al llegar al país son abandonados en un hotel sencillo.

Ese fue el caso de un grupo de centroamericanos albergados en un hotel de la zona 1. Los estafadores les dieron un pan con pollo con una sustancia que los adormeció, momento que aprovecharon para robarles dinero y sus pertenencias.

Las redes de tráfico de personas se extienden hasta Sudamérica. La Pastoral ha conocido casos de brasileños que traen al país con el engaño de que jugarán futbol.

“Hace unas semanas estuvieron el país unos futbolistas profesionales brasileños que en su país los engancharon con falsas promesas de venir a jugar a un equipo del país”, agregó Carbajal. Las víctimas también fueron abandonadas en hoteles.

“Yo insisto en que el abuso no comienza en territorio mexicano. Aquí también los migrantes se enfrentan a la violencia”, apuntó el religioso.

Relato de un secuestro

Santiago*, de 16 años; Pablo*, 18; y Marcos*, 22, son tres jóvenes de un área rural de Honduras que en su intento por buscar trabajo en México fueron víctimas de engaños, abusos e incluso fueron secuestrados por delincuentes guatemaltecos.

Mientras son asistidos en un albergue de la Iglesia Católica y con el trauma aún evidente en el rostro, acceden a compartir su terrible experiencia con Prensa Libre, con la condición de no publicar sus nombres verdaderos ni su lugar de origen, a sabiendas de que su vida corre peligro.

Los tres jóvenes ingresaron en el país a principios de mes, por la frontera de Agua Caliente. Ahí empezaron los abusos, cuando fueron estafados por un cambista, quien les dio apenas Q95 por 500 lempiras, cuando debieron haber recibido al menos Q221, según el tipo de cambio.

“Al llegar a Esquipulas, nos engañaron. Nos dijeron que nos iban a llevar a Estados Unidos, y que al llegar allá les pagáramos. Nos iban a cobrar US$3 mil. Él se veía buena persona, nos dio de comer y dijo que era evangélico, incluso tenía su biblia, pero después nos entregó”, relató Pablo.

Engañados por la apariencia del falso pastor, los tres jóvenes hondureños le entregaron el poco dinero que tenían, y con la oferta de que por los US$3 mil los llevaría en automóvil durante 12 días hasta EE. UU. El traficante de personas antes de cerrar el trato con los migrantes se aseguró de que estos tuvieran familiares en aquel país para, más adelante, al secuestrarlos, pedir dinero por su rescate.

De Esquipulas los trasladaron a Chiquimula, donde permanecieron unos días, para luego traerlos a la capital, donde les impidieron cualquier contacto con el exterior. Ahí se dieron cuenta de que estaban secuestrados, y les dijeron que no los dejarían salir hasta que sus familias pagaran Q15 mil por el rescate de cada uno.

Las más de seis horas en que los mantuvieron retenidos en un inmueble de la zona 14 fueron eternas. Los insultos y amenazas subían de tono. Los secuestradores les exigían el dinero, fuera con sus familiares en Honduras o quienes viven en EE. UU.

Para suerte de las víctimas, los secuestradores encargados del grupo salieron por la tarde, momento que uno de los jóvenes aprovechó para escapar y pedir ayuda.

“Les supliqué que me dejaran salir a comprar algo de comida. Por suerte me dejaron salir de la casa en donde estábamos encerrados, porque no estaba el ‘mero mero’. Luego, logré avisar a una patrulla de la Policía, y entonces fue como nos dejaron escapar. Si no, talvez ya estuviéramos muertos”, relató Marcos, a quien durante su relato por momentos se le quebró la voz.

El menor de los tres jóvenes hondureños afirmó que regresará a su país y no intentará salir otra vez. “No engañaron, nos dijeron que llegaríamos fácil a EE. UU., pero era mentira”, se lamenta el menor, quien en su pueblo laboraba en una panadería que cerró sus puertas, por lo cual se quedó sin trabajo.

La característica que comparten los hondureños, aparte de la nacionalidad y su amistad, es la pobreza. Los otros dos amigos eran agricultores, sembraban maíz y frijol en una finca de su país, solo para sobrevivir.

Historia frecuentes

Historias como esta son frecuentes en el país. A diario los centroamericanos se enfrentan a esos riesgos, y al quedarse sin un centavo, deben salir a pedir a las calles y a los buses para costear el regreso, pues ninguna institución vela por los derechos de los migrantes en su tránsito por Guatemala.

“Lo ideal sería que los gobiernos tuvieran un programa de apoyo para ellos, pero hay indiferencia y falta de preocupación de lo que les sucede a los hermanos centroamericanos en Guatemala, e incapacidad terrible para garantizar su protección por parte de las embajadas y consulados”, subrayó Carbajal.

Senador amenaza

El senador republicano John McCain advirtió de que buscará reducir los US$80 millones anuales que Washington brinda en asistencia a Guatemala si este país no reduce el flujo de menores que llegan a la frontera estadounidense en busca de sus familiares.

“A menos que muestren un progreso considerable en la reducción del flujo de niños a nuestro país, otros —senadores— y yo nos encargaremos de reducir esos fondos sustancialmente”, afirmó el senador republicano.

La declaración de McCain se dio durante la audiencia celebrada ayer por la Comisión de Relaciones Exteriores para considerar la nominación de Todd Robinson como embajador en Guatemala.

El senador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, expuso que hay una crisis humanitaria en la frontera y otra en Estados Unidos, con 11 millones de inmigrantes sin la debida documentación. “Vamos a defender el derecho de los niños de acudir ante un juez, pero el día en la Corte ya llegó para los inmigrantes que están aquí, algunos durante décadas”, agregó el legislador.

Como parte de la solicitud de fondos del presidente Barack Obama para atender la crisis humanitaria, ayer surgieron lineamientos sobre un posible acuerdo que agilizaría la deportación de menores centroamericanos.

Los republicanos exigieron deportaciones más rápidas, lo cual apoyó inicialmente la Casa Blanca. Los demócratas, de mayor rango en ambas cámaras del Congreso, deliberadamente dejaron abierta la puerta a ellas. “No es algo que impida un acuerdo”, dijo Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en el Congreso.-AP

Cifras

53 zonas de riesgo para los migrantes centroamericanos hay identificadas.

6 fronteras son utilizadas por los migrantes para ingresar en Guatemala.

300 kilómetros cruzan los salvadoreños desde Pedro de Alvarado a Tecún Umán.

Q15 mil exigen los secuestradores por la liberación de un migrante.

Fuente/Autor: Prensa Libre

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