Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
Dame 5 minutos más, mamá
01/27/2020
Matrimonio, trabajo e hijos: un equilibrio cada vez más difícil
01/27/2020

Familia

Las fases de la pareja

27 de enero de 2020

¿No te ha pasado que vas en tu coche por la calle, buscando cierta dirección, cuando de repente te pierdes y no sabes dónde estás ni para dónde darle? Es una sensación de inseguridad y un sentimiento de desorientación que provoca nervio y un poco de ansiedad.

Es común en el ser humano la necesidad de control y seguridad del medio ambiente en el que se desenvuelve. Cuando esta seguridad se pierde, aparece un desequilibrio que provoca trastornos emocionales y a veces hasta físicos.

En la vida de pareja también necesitamos sentir seguridad; tenemos la necesidad de conocer lo que sucede a nuestro alrededor, saber en dónde estamos ubicados como pareja y hacia dónde nos dirigimos. Este conocimiento nos proporciona grandes beneficios: tranquilidad, capacidad de comprendernos a nosotros mismos y a nuestra pareja, discernimiento para elegir el mejor camino de acción, noción del desarrollo de nuestra vida como pareja y la habilidad de poder predecir el futuro que nos espera para ir preparándonos para cuando éste llegue.

El conocimiento de la ubicación en la que se encuentra una pareja requiere de un conocimiento previo sobre las etapas por las que necesariamente pasa una pareja. Estas etapas, según el reconocido psicólogo Lauro Estrada Inda, son seis:

a) El Desprendimiento

Se refiere al desprendimiento que sufre la persona al separarse de su familia, sus costumbres y su estilo de vida (soltero) para buscar un compañero y una nueva forma de vida.

Todos los seres humanos estamos dotados de una fuerza vital extraordinaria que nos invita a desprendernos de nuestros padres y buscar nuevas aventuras en la vida. Gracias a esta fuerza somos independientes y autosuficientes. De no ser por esta fuerza, quizá nunca lograríamos dejar nuestro hogar y las seguridades que ahí encontramos.

El desprendimiento se aprecia sobre todo en la adolescencia cuando queremos dejar el hogar paterno para salir en busca de una pareja que esté fuera de nuestra familia.

b) El Encuentro

Presupone la renuncia a la familia anterior así como a sus costumbres y a tener la disponibilidad física y emocional para seguir aventurándose en el quehacer de un nuevo estilo de vida y la formación de una nueva familia.

Supone el encuentro y la elección de una pareja. En esta etapa se deben lograr dos puntos:

o Cambiar todos aquellos mecanismos o costumbres que hasta entonces teníamos.
o Integrar un nuevo sistema de mecanismos y costumbres con el nuevo compañero.

c) Los Hijos

Es cuando la pareja hace espacio físico y emocional para recibir a los hijos. Además de ser esposos, toman ahora el papel primordial de padres. Sin embargo, es muy importante que no olviden que antes de ser padres son pareja y deben buscar los medios para seguir comunicándose y relacionándose como antes.

Se requiere el apoyo mutuo de la pareja para que aprendan a ser padres y para que se pongan nuevas reglas y estatutos en el hogar que incluyan a sus nuevos miembros.

Es importante recordar que los esposos son socios en la tarea de educar a a los hijos; ninguno es más importante que otro. De igual forma, es importante empezar a formar una especie de patrimonio que los ayude en un futuro para los gastos fuertes de educación, comida y vestido de los hijos.

d) La Adolescencia

Es una etapa que pone a prueba la flexibilidad de la familia porque afecta el equilibrio emocional de todos sus miembros por las dificultades que se presentan.

Los padres entran al climaterio y la mujer, en particular, comienza la menopausia. Por otro lado, los abuelos se encuentran en una etapa crítica porque comienzan a ser incapaces de mantenerse por sí mismos y requieren de la atención y cuidados de la familia. Todo esto sin contar los comunes problemas de identidad y rebeldía por las que pasan los hijos adolescentes.

e) El Reencuentro

Es conocido como el nido vacío y se refiere a la etapa en la que los hijos son adultos y ya se han marchado del hogar ya sea para formar una familia, para estudiar fuera o trabajar. Supone el reencuentro de la pareja ya no como padres, sino como esposos.

Si las cosas han ido bien, a los padres les será más fácil sobrellevar las futuras etapas. Aquí los esposos deben comenzar a aceptar el rol de abuelos lo cual requiere la aceptación del deterioro físico.

Comienza a presentarse la muerte de las generaciones anteriores, lo cual los convierte ahora en una generación adulta que ya no se encuentra en primer plano.

Es importante que desde que llegan los hijos, la pareja no olvide realizar actividades que les permitan seguir llevando una relación de pareja. Es muy común que los roles de padres desplazan lo roles de esposos, lo cual hace muy difícil la etapa del reencuentro. En esta fase no hay otra salida que dejar ir a los hijos y enfrentarse nuevamente con uno mismo y con la pareja.

f) La Vejez

En todos nosotros existe el temor a llegar a ser viejos y dependientes de los demás. Es importante que vayamos creando conciencia de que esta etapa llegará ineludiblemente.

Supone un adaptamiento de costumbres ya que la pareja ha cambiado física, emocional e intelectualmente. Hace falta más paciencia, comprensión y cuidados.

Unos de los problemas más comunes en esta etapa es que el esposo se jubila y regresa al hogar permanentemente (todo el día). Esto interfiere con las actividades cotidianas de la esposa y cambia el sistema que hasta entonces le había funcionado. Esto puede ser superado mediante el establecimiento de límites claros de espacio y actividades para que puedan seguir funcionando independiente y cordialmente.

Estas son las etapas por las que toda pareja pasa, a menos que sucedan situaciones como: ausencia de hijos o muerte prematura de uno de los dos cónyuges. De cualquier forma debemos resaltar la importancia de que las fases de la pareja no son situaciones aisladas si no que son elementos que forman parte de un todo: el ciclo vital de la pareja.

Fuente/Autor: Lupita Cervantes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *