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La obsesión está en tu vida

27 de enero de 2020

Es un mecanismo de defensa que forma parte de las enfermedades mentales leves como la neurosis, puede desequilibrar al individuo y puede ser más común de lo que se cree.

Hay situaciones en la vida, cosas que hacen, piensan, muchas dictadas por la conciencia, se tienen deseos y metas; sin embargo, a veces esas cosas llegan a un punto exagerado, y entonces lo normal se vuelve obsesión.

Se nota en muchos casos, unos muy comunes, tanto que se hacen normales; mujeres celosas, personas obsesionadas con la limpieza, entre otros. Tere Álvarez, psicóloga y docente nos comenta:

“La obsesión corresponde a los comportamientos o ideas irracionales recurrentes, las cuales de alguna manera angustian a quienes las ejecutan o las piensan. Es un mecanismo de defensa y forma parte de una de las enfermedades mentales leves como la neurosis, donde ciertas ideas o conductas a seguir se presentan por sucesos que desequilibran la tranquilidad del individuo. Un ejemplo es lavarse las manos constantemente como intento de eliminar la preocupación de contaminarse por suciedad.”

La vida de una persona obsesiva se verá afectada dependiendo de qué tan irracional y excesivo sea el pensamiento o comportamiento. De una u otra forma todos en algún momento han tenido ideas y conductas de este tipo, pero sin llegar a perder el control de las mismas, ya que algunas de ellas han servido para aliviar ansiedad producida por un acontecimiento trascendente que no se puede enfrentar de manera directa, como la muerte.

La obsesión puede ser peligrosa, “esto es cuando se presentan las conductas de manera constante y el individuo se aferra a llevar a cabo actos como rituales, que cree que lo liberarán de la angustia y de la ansiedad que le provoca algo indeseable e incómodo.” Puede presentarse en cualquier momento sobre todo en aquellas situaciones que pueden ser muy representativas y llenas de gran carga afectiva.

Un ejemplo es el que se tiene con los bebés recién nacidos, donde a los padres les da miedo que sus pequeños se infecten, lo que los lleva a una higiene obsesiva, lo que en lugar de ayudar al niño puede perjudicarle por no tener un sistema inmune correctamente desarrollado.

En el aspecto amoroso y sexual también se encuentra la obsesión, donde puede ir desde algo ligero, hasta más trascendental, como la obsesión por la virginidad o el sexo en sí. También afecta en las relaciones interpersonales donde el caer bien o encajar en un determinado grupo es la meta que puede llevar a la persona a hacer cosas que no le benefician.

Algunas manifestaciones de la obsesión son tan comunes que pueden pasar desapercibidas o creerse normales, como cuando prefieres viajar sólo en determinado vagón del metro, no vestirte de determinado color, llevar un amuleto, todo eso que forma parte a veces de la personalidad; entre esas pequeñas obsesiones además de las ya mencionadas están: la culpa, los cuestionamientos, rituales, indecisión y el orden.

Se puede solicitar ayuda profesional, ya que es un padecimiento que permite darse cuenta que se tiene (conciencia de realidad). “También se puede extinguir por medio de algunas técnicas que se utilizan en la terapia conductual y que hacen que el paciente tome un rol activo dentro del tratamiento”. El principal tratamiento del trastorno son los antidepresivos junto con la psicoterapia, efectivos en siete de cada diez casos.

Fuente/Autor: Héctor Ledezma/ tVa.com.mx

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