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Familia

La magia de los nietos

27 de enero de 2020

Ser abuelo es una de las experiencias más maravillosas que la vida puede regalar a una persona. Jugar con un niño a quien se reconoce como propio, porque forma parte de nuestra descendencia, es algo que lleva mucho de aventura y agrega un sabor “especial” al diario vivir.

Un nieto hace renacer en los abuelos el espíritu del niño que llevan dentro, pero que no habían recordado desde hacía mucho tiempo. Al despertar ese espíritu, los hace ver lo maravilloso de una mariposa o el color cambiante de una burbuja de jabón.

A través de los ojos de un niño que lleva la sangre del los hijos y la propia, se ven cosas olvidadas de la infancia, que jamás se creyó que permanecían en la memoria. De pronto se sabe de nuevo cachar una pelota, brincar al bebeleche o simplemente hacer “voces” para representar a los personajes de un cuento.
La maravilla con que los niños descubren las cosas nuevas, hace comprender a los adultos que se han pasado por alto muchos dones que se tienen alrededor y que por descuido, no se han apreciado lo suficiente.

Los abuelos son casi siempre muy hábiles para encontrar dulces en cualquier lado: sobre las ramas de un árbol, debajo de un cuadro o de la manga de la camisa del nieto.

En casa de los abuelos, los nietos son los que mandan, allí se puede comer chocolates antes que la sopa, aunque mamá se moleste, y si no se quiere ir a la cama temprano, se puede prolongar el día un poco más.

Los abuelos de hoy.

Muchos niños en la actualidad se crían con sus abuelos, ya que sus padres tienen la necesidad de trabajar, qué mejor que un abuelo para dar amor, pero también éste puede desesperarse por no poder cumplir con perfección todas las tareas que un niño requiere para formarse física y espiritualmente.

Por su propia naturaleza, la familia humana debe estar formada por un padre, una madre, unos hijos, y los abuelos que complementan el entorno. Debido a eso, es tan importante mantener unidos a todos los miembros de ese núcleo, que ahora la sociedad procura desbaratar con ideas de independencia personal y de egoísmo, tan dañinos para los pequeños.

La magia que un nieto puede traer a la vida de los adultos es algo que nadie debe perderse por gusto, ya que cuando los nietos crecen lejos la relación entre las generaciones se enfría y el placer de estar juntos se olvida. Esto trae como resultado personas que no sabrán en el futuro como se debe ser abuelo de verdad.

Los niños crecen muy rápido, por eso hay que procurar la mayor convivencia posible durante los años de su infancia, después no se tendrá la oportunidad de sembrar en ellos la semilla de lo que se lleva dentro, y es muy importante que ellos vivan y experimenten el amor de sus antepasados. ¿Entenderán los nietos lo mucho que los queremos? Es lo que se pregunta la mayoría de los abuelos.

Y esa misma pregunta se la hizo alguna vez un abuelo a su nieto, el cual le contestó: ”¡¿Cómo que no te recuerdo, abuelo Aldo?! Me agarrabas fuertemente, casi hasta hacerme daño, cuando los trenes pasaban velozmente delante de tu estación en Morelia. No recuerdo bien cuántos años tenía entonces, pero tengo la sensación de que el abuelo era tan grande y… buen mozo con su sombrero rojo de jefe de estación.”

Se hacen oraciones por los nietos, y se desea con toda el alma actuar de manera que ellos tengan, cuando sean grandes, un buen recuerdo de sus abuelos.
Se podría decir que luchar por una familia unida, es un deber de todos; nadie debería sentirse ajeno a él, ya que si la familia se desintegra la humanidad pierde uno de sus grandes valores.

Así que no olvidemos que nuestros hijos convivan con nuestro padres, así como alguna vez nosotros convivimos con nuestros abuelos.

Fuente/Autor: Susana Bichara de Iza

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