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Mundo Misionero Migrante

Argentina: un testimonio vocacional y misionero desde Bahia Blanca

27 de enero de 2020

El cura de los que están lejos.

Un testimonio de vida en la semana de oracion por las Vocaciones.

Il misionero scalabriniano Juan Antonio Ramírez nació en México y trabajó con la comunidad boliviana e portuguesa en González Catán. Desde hace 2 meses está en Nuestra Señora de Pompeya, Bahia Blanca.

Una historia atravesada por la inmigración.Juan Antonio Ramírez habla bajo, pero declara fuerte.

– Tanto es lo que sufre una persona que va de un país a otro que se habla del estrés del inmigrante —dice Juan Antonio.¿Qué es el estrés del inmigrante? Claro… porque el inmigrante es una persona que no tiene familia ni amigos ni nadie cerca en muchas ocasiones, entonces se refugia en el trabajo, y eso que a ellos les tocan siempre los peores trabajos.Juan Antonio habla porque sabe.Fijate en el caso de los bolivianos… Ellos trabajan mucho toda la semana, sufren en sus trabajos y cuando llega el momento de ir a un baile o a una fiesta, es tanta la carga que llevan que esa celebración los desborda y suelen terminar borrachos y, por ahí, en una pelea. Es una situación muy cruel porque como en sus reuniones hay líos, esto les sirve a los demás para decir: “ves, si son todos borrachos”.

Juan Antonio Ramírez es sacerdote desde hace 10 años. Hace 2 meses llegó a Bahía Blanca para instalarse en la Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya y en el colegio de la comunidad. Juan Antonio nació en Guadalajara (México) hace 36 años y se hizo scalabriniano, la congregación que trabaja con los inmigrantes. Y por eso Juan Antonio conoce de cerca esa realidad.

– Estoy en la Argentina desde hace 3 años. Vengo de hacer una experiencia en González Catán con comunidades boliviana y portuguesa.

—Un mexicano hablando de inmigración…—…—…me lleva a preguntarte sobre el Muro de la Tortilla. Ese muro es una de las grandes tristezas. No es sólo para que no pasen los inmigrantes, es racial y también una forma de decir: todo lo que viene del sur es malo. Ese muro es algo absurdo desde el punto de vista humano.

—¿Qué le decís a un mexicano que odia a un estadounidense?

—Hay que calmar a la gente muchas veces. Pero eso está cambiando un poco. Ahora se mezcla un poco todo esto, porque muchos de nuestros familiares viven allá y su descendencia es yankee. En mi caso, por ejemplo, mis sobrinos son yankees. Al estar nuestros parientes…A pesar de decir todo eso, pasa alguna factura:

—Yo estuve 12 años sin poder ver a mis hermanos. Nosotros no podíamos ir y ellos no podían salir porque eran ilegales y los iban a deportar.

—¿Por qué sos sacerdote?
—Mi familia, como muchas de México, es muy católica. Y también fui a un colegio católico y me llamó lo que dentro de la Iglesia denominamos el carisma, que es el servicio.

—¿Iban a misa en familia?
—Sí, viví una infancia con una fuerte participación en la Iglesia.

—¿Y por qué dentro de una congregación que trabaja con los inmigrantes?
—En mi región mucha gente se va a los Estados Unidos y me pasó a mí con mis primos, mis amigos, mis hermanos… Y me pregunté qué podía hacer yo por ellos.

—¿Qué es lo primero que hace un cura cuando se levanta?
—Me levanto alrededor de las 7 y lo primero que hago es rezar con una lectura. Después desayuno.

—¿Rezás antes de dormir?
—Acá en Bahía rezamos un Rosario con el otro sacerdote de Pompeya y el diácono, en el patio.

—¿Hablás a solas con Dios?
—Los sacerdotes tenemos que encontrar un momento al día en el cual tener un encuentro mano a mano con Dios.

—¿Por qué recibimos mal a los inmigrantes de los países limítrofes?
—El tema es que todo lo que se avanza desde el Estado con la documentación, con las leyes laborales, no tiene por qué ir de la mano de la aceptación social. Por eso acá a veces no se aceptan ni siquiera a los hijos de los inmigrantes que nacen en la Argentina. Y debemos tener en cuenta que es muy fuerte ser excluido, casi no lo puedo decir con palabras.

—Vos también sos un permanente inmigrante…
—Claro… Viví en Brasil y desde hace un tiempo en la Argentina. También vivo, como los otros inmigrantes, la soledad, la distancia de mi familia, pero claro, tengo la fe, que me ayuda para la contención.

– ¿Quién fue Scalabrini?
– Juan Bautista Scalabrini nació en Fino Mormasco (norte de Italia en la frontera con Suiza) en 1839. A los 24 años se ordenó sacerdote y trabajó por los migrantes e inmigrantes, quizás conmovido por lo que había vivido en la infancia cuando 2 de sus hermanos debieron ir a América por la situación económica y porque la mayoría de los pobladores de su región tuvieron que emigrar a Suiza. Juan Bautista Scalabrini murió en 1905 en Piacenza.

Fuente/Autor: http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/22/04/2012/c4m044.html

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