“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

Beato Scalabrini
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Mundo Joven

La Misa de la Alegría

27 de enero de 2020

Un proyecto que pretende lanzar al mundo un mensaje a través de la música.

Nos ha tocado vivir un tiempo en el que aparentemente tenemos todo para que la comunicación fluya: telefonía móvil, e-mail, Internet, televisión, satélites, etc. Y, paradójicamente, nunca nos había costado tanto entendernos. Cuanto más “conectados” estamos más nos desconectamos de lo que tenemos a nuestro lado, de lo que de verdad importa. Sin embargo, seguro que no estamos tan alejados los unos de los otros. Hay más cosas que nos unen que cosas que nos separan. En estos tiempos de hipercomunicación casi todo se reduce… a un problema de comunicación… o ¿no es verdad que todos amamos nuestras familias, nuestra tierra y nos aferramos a esta vida por más que nos la pinten como la peor de las vidas?…

Pues de esta reflexión nace “”.

A Dios, en este planeta finito, solitario y maltrecho, le llamamos de muchas formas y le ponemos muchos rostros, pero hay un punto de coincidencia entre los creyentes de todas las confesiones. Los que creemos en un Dios, sabemos que ese Dios, el que sea, es sinónimo de amor. Y el amor es una de las pocas cosas que puede hacer que todo vaya mejor… La música, también arregla un poco el mundo, y como pasa con las creencias, existen infinitas formas de interpretarla.

PUES ESO ES LO QUE PRETENDE ESTA “MISA DE LA ALEGRÍA”: LANZAR AL MUNDO, A TRAVES DE LA MÚSICA, UN MENSAJE DE BRAZOS ABIERTOS, DE PARTICIPACIÓN, DE AMOR A LA VIDA Y, SOBRE TODO, DE OPTIMISMO.

En toda la historia de esta “Misa de la Alegría” hemos experimentado una maravillosa sensación de comunicación y transparencia. Después de quince años, “Los Siempre Así” hemos hecho un poco de todo, incluyendo muchas Misas Rocieras en nuestros orígenes. Cuando comenzamos a trabajar en este proyecto, sentimos cómo una nueva energía se apoderó del grupo y de los colaboradores que nos han acompañado. Casi sin esfuerzo iban surgiendo las músicas y letras que integran esta Misa alegre, sureña y mundial.

Nos parecía que algo o alguien allanaba el camino para que estos ocho sevillanos y un productor cubano (Oscar Gómez) fueran tejiendo este tapiz con hilos de Andalucía, Senegal, Nicaragua… en un viaje espiritual y gozoso que nos ha llevado por medio mundo. Y con una maravillosa sencillez se iban haciendo posibles las colaboraciones y aportaciones que han llenado de color esta idea.

En Madrid y en Sevilla hemos trabajado en paralelo, componiendo, arreglando y grabando las canciones (sí, es una Misa de canciones…) que forman el todo de La Misa de La Alegría.

A Senegal nos fuimos para que África entrara en el disco. Y además de capturar las voces maravillosas de esa tierra, y descubrir un canto tribal en la Salve Rociera (la “hermandad de Dakar” llamábamos al coro), tuvimos la oportunidad de acompañar a la, “sevillana”, hermana Esperanza Oliver en el día más feliz de su vida. Fue en la ciudad de Kaolack, el día que tomaron los votos las dos primeras religiosas nativas de la congregación que Esperanza fundó en Senegal hace 27 años ya. Lo que pudimos ver, sentir y compartir ese día es el amor en estado puro… Un Amor con mayúsculas, diferente a todos los que he sentido antes, un amor desinteresado y limpio, un amor traducido en entrega a los demás, un amor traducido en alegría… En Senegal hemos podido comprobar cómo conviven en absoluta armonía musulmanes y católicos, no hemos sentido inseguridad alguna, y nos hemos sentido queridos y honrados con una hospitalidad desinteresada y sincera…

Y esa misma fuerza, también nos ha llevado a Managua, para encontrarnos con el maestro Carlos Mejía Godoy, el creador de la famosísima Misa Campesina Nicaragüense. Carlos puso su voz en la “Oración de la mesa”: una hermosa canción/bendición que él mismo compuso en ritmo de son de pascua nicaragüense. Compartimos con Carlos, una leyenda viva y con un carisma impresionante, tres días inolvidables. Nada más conocerlo me impregné de su arte y de su hermosísimo país. Carlos habla y canta las palabras y las canciones de su pueblo.

Convaleciente de una intervención, se levantó de la cama para enseñarnos su “Nicaragüita”. Nos llevó a Masaya donde su alcalde me honró, en representación de “Siempre Así”, con el título de “visitante distinguido”, nos enseñó su barrio más popular “Monimbó”, cuna del folklore de aquel país, nos paseó por la majestuosa Granada nicaragüense y nos regaló un espectacular solo de marimba en el mirador de Catarina, compartió con nosotros en su casa, “La casa de los Mejía Godoy”, familia, gallopinto y música, sobre todo mucha música…

Y por último, ese algo, ese alguien que nos ha acompañado en todo el viaje quiso también que Jesús Quintero, Yanela, Antonio García Barbeito, Juan Rafael Pérez, Alejandro Vega, en definitiva, todos los artistas que pensamos podían engrandecer esta obra nos dieran su “sí quiero” con sólo sugerírselo…

Hay un antes y un después en mi vida después de “”.

A ese alguien que me ha ido marcando los tiempos, lo he podido ver, tocar y sentir gracias a este disco. Yo sé cómo se llama, y también puedo decir que merece la pena acercarse a Él y conocerle de cerca.

Soy el ser más afortunado de la tierra porque en este caso ha sido Él quien me ha brindado la oportunidad de expresar todo eso que estaba dormido en mi interior y ahora ve la luz en forma de música.

A Él, y a mi abuela Isabel, que puso todo su empeño en que le conociera, quisiera dedicarles “”.

Rafa Almarcha, Siempre Así

Fuente/Autor: Rafa Almarcha | Fuente: www.lamisadelaalegria.org

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